¿Qué hacer si tu hijo tartamudea?

Carmen 18 octubre, 2016

Estás preocupada porque tu hijo se traba en ocasiones cuando habla y no sabes si es normal o si puede tener algún problema. Muchos niños menores de 5 años tartamudean en ocasiones o tienen disfluencias.

Según la Fundación Española de la Tartamudez “el 5% de los niños tienen disfluencias entre los 2 y 5 años, y al existir la posibilidad de remisión del 80%, no podemos ni debemos catalogarlos o colgarles un cartel, con la carga psicológica que esto implica. Es por ello que hablamos de niños que hacen disfluencias, que repiten, que se bloquean…”.

En la mayoría de los niños estas disfluencias desaparecen antes de los 16 años pero permanece en aproximadamente un 1% de la población general. Por eso si ves que tu hijo tiene disfluencias, consulta cuanto antes con tu pediatra para que te oriente y te mande al especialista si es necesario.

tartamudez

¿Qué es la tartamudez o disfluencia?

Se habla de tartamudez o disfluencia cuando el niño le cuesta mantener la fluidez del habla, tiene dificultad en el flujo suave y fácil de las palabras al hablar. Si repite o prolonga un número inusual de veces el sonido o titubea demasiado tiempo entre dos palabras.

Paralelamente, puede aparecer esfuerzo al hablar, bloqueos, tensión facial o en el resto del cuerpo. Cuando el niño ya lleva tiempo con dificultades puede desarrollar miedo a hablar y tender a evitar la comunicación.

La detección temprana de la tartamudez en un niño pequeño es vital para su futuro. Según explican en la Guía para padres de la Fundación Española de la Tartamudez: “Es común, escuchar a los papás comentar que han consultado al pediatra o algún otro referente importante y han recibido el mensaje de “no se preocupen, hay que esperar”. Es muy importante realizar una consulta preventiva con un terapeuta del lenguaje especializado”.

Tener un diagnóstico pronto es muy importante. Cuando antes se intervenga, mejor será el resultado. Actualmente existen métodos de diagnóstico modernos que permiten diferenciar los errores normales de la fluidez del lenguaje, de las expresiones indicadoras del inicio de una tartamudez. Una vez que se diagnostica se puede poner un tratamiento y dar indicación a los niños para que sepan a comportarse.

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¿Qué pueden hacer los padres si su hijo tartamudea?

La conducta de los padres con su hijo es lo esencial para el tratamiento de este problema. Es lógico que cuando los padres le oyen atascarse intenten ayudarle. Lo primero que a uno se le ocurre es indicarle que no se ponga nervioso, que hable más despacio o que repita lo que ha dicho. La mayoría de los padres han aconsejado a sus hijos cosas parecidas. Pero no suele surgir mucho efecto y el niño suele seguir teniendo dificultades para hablar. Muchos niños sienten que los padres se sienten mal por su manera de hablar.

Lo mejor es intentar trasmitir ideas y actitudes al niño que le ayuden a disminuir o eliminar las emociones negativas hacia las disfluencias. También intentar no desvalorizar su forma de comunicarse. Para ayudarle los padres pueden seguir los siguientes consejos:

  • Hay que aceptar la forma de hablar del niño
  • No te sienta culpable porque tu hijo tartamudee
  • No consideres el tartamudeo como algo negativo
  • Procura no trasmitirle desagrado cuando se le vea atascado
  • Intenta no impacientarse cuando tu hijo tartamudea
  • Piensa que el niño hace esfuerzos por controlar su habla

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Un consejo: Habla con tu hijo

Seguir estos consejos y consultar al especialista pueden ser los primeros pasos para ayudar a nuestro hijo. También es importante buscar un momento cada día, unos quince o veinte minutos, para que los padres puedan charlar con su hijo a solas de forma distendida. Se trata de lograr que se sienta cómodo y pueda hablar sin tapujos.

Puede ser un recurso excelente para facilitar su expresión, sin que nada ni nadie os interrumpa en ese rato diario de conversación. Hay que intentar que el niño se sienta protagonista proponiendo temas de su interés. El niño hablará con más interés de los temas que le gustan.

También hay que intentar mantener un diálogo con el niño y evitar las preguntas directas. Las preguntas directas son más difíciles para los niños con escasa fluidez. Les obliga a responder en concreto a esa cuestión y ellos se sentirán incómodos si se espera su respuesta. También otra idea es leer cuentos juntos, lo que le puede facilitar la fluidez tanto al leer como al contar lo leído.

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