¿Qué es la resistencia a los antibióticos?

24 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la farmacéutica Sara Viruega Encinas
Medidas higiénicas como el simple lavado de manos pueden evitar muchas más infecciones de las que imaginamos. Al reducirse estas, lo hace también la necesidad de utilizar antibióticos.
 

La resistencia a los antibióticos es un problema grave de salud pública a nivel mundial. Los antibióticos son fármacos muy utilizados para el tratamiento de muchas infecciones, tanto en adultos como en niños. Pero ¿qué ocurriría si dejaran de ser eficaces?

A continuación, vamos a ver qué es la resistencia a los antibióticos, qué tiene que ver este problema con nosotros y cómo podemos actuar frente a él.

¿Qué son los antibióticos y para qué se utilizan?

Los antibióticos son medicamentos utilizados en el tratamiento de infecciones bacterianas. No son útiles, por tanto, en casos de cuadros víricos o alérgicos, ni tampoco en resfriados.De forma simplificada, podemos decir que los antibióticos actúan a través de dos mecanismos de acción principales:

  • Destrucción de las bacterias: antibióticos bactericidas.
  • Interrupción o impedimento de su crecimiento y su reproducción: antibióticos bacteriostáticos.

¿En qué consiste la resistencia a los antibióticos?

La resistencia a los antibióticos es la capacidad que tienen las bacterias de mutar para evitar la acción de los antibióticos contra ellas. Es un mecanismo natural en estos microorganismos que, sin embargo, se está viendo acelerado y agravado por el mal uso de los antimicrobianos, entre otros factores.

Pastilla antibiótica para prevenir la resistencia a los antibióticos.
 

Cuando una bacteria se ve atacada por un antibiótico tiene la tendencia natural a buscar estrategias que permitan su supervivencia. Por eso, generan mutaciones y hacen que los fármacos dejen de ejercer efecto sobre ellas.

La resistencia a los antibióticos implica que muchos de ellos están dejando de ser eficaces. Esto conlleva la complicación de muchas infecciones graves que se alargan en el tiempo. A veces, los médicos se quedan sin fármacos sustitutos que utilizar y la gravedad de las afecciones deja a muchos pacientes por el camino en los hospitales.

Algunas de las bacterias que causan más resistencias hoy en día son, por ejemplo, las siguientes:

  • Staphylococcus aureus resistente a meticilina.
  • Enterobacterias resistentes a penicilinas, cefalosporinas y carbapenemes.
  • Streptococcus pneumoniae o neumococo resistente a penicilina y macrólidos como la eritromicina.
  • Streptococcus pyogenes resistente a macrólidos.
  • Haemophilus influenzae resistente a penicilinas.
  • Bacterias resistentes a las fluoroquinolonas.

La resistencia a los antibióticos es un reto crucial también en pediatría. Muchas de las infecciones bacterianas se producen durante la infancia y gran parte de la utilización de los antimicrobianos se da también en esta etapa.

¿Cómo podemos frenar este problema?

La resistencia a los antibióticos es una cuestión en la que influyen muchos factores diferentes. En lo que está más cerca a nosotros, para controlar el aumento de las resistencias es fundamental la prescripción adecuada de estos fármacos por parte de los médicos; esto es, solo en los casos necesarios y nunca cuando el origen de la afección sea vírico, entre otros.

 
Farmacéutica cogiendo una caja de antibióticos.

 

Una vez que el especialista nos ha prescrito un antibiótico, está en nosotros utilizarlo de manera correcta. De forma práctica, podemos destacar algunos consejos que debemos seguir en el tratamiento con estos medicamentos:

  • No automedicarse.
  • No comprar antibióticos sin receta.
  • Evitar la recomendación de estos fármacos a otras personas, aunque creamos que tienen los mismos síntomas que nosotros.
  • Seguir las indicaciones del especialista que nos prescriba el fármaco respecto a la posología.
  • Completar la terapia durante los días indicados, aunque los síntomas desaparezcan antes.
  • No guardar en casa restos de medicamentos para un tratamiento futuro; conviene depositarlos en el punto SIGRE de las farmacias.

Otro factor en el que podemos implicarnos es en la prevención, como recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Medidas higiénicas como el simple lavado de manos pueden evitar muchas más infecciones de las que imaginamos. Al reducirse estas, lo hace también la necesidad de utilizar antibióticos. Otras medidas incluyen la higiene alimentaria o la vacunación.

La resistencia a los antibióticos es un problema de todos

 

Como hemos dicho, la resistencia a los antibióticos es un problema importante de salud pública que nos incumbe a todos. Por nuestra parte, debemos tratar de utilizar de forma correcta estos fármacos, siguiendo siempre las indicaciones del médico. Es importante no automedicarse ni realizar cambios en la posología del tratamiento sin consultar con el especialista.

Los antibióticos salvan vidas cada día gracias al tratamiento de muchas infecciones graves, tanto en adultos como en niños. No permitamos que dejen de ser eficaces, al menos, en lo que esté en nuestra mano. Todos debemos contribuir al uso racional de los medicamentos.

 
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