¿Qué es la ingurgitación mamaria?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Nelton Ramos el 21 diciembre, 2018
Óscar Dorado · 21 diciembre, 2018
La ingurgitación mamaria puede provocar sorpresa y preocupación en muchas mujeres. Por ello, en el siguiente artículo te contamos todo lo que debes saber sobre esta inflamación en los senos que se produce los días posteriores al nacimiento del bebé.

La ingurgitación mamaria es la congestión de la leche materna en los senos de muchas mujeres tras el nacimiento del bebé. Está provocada por el aumento en el flujo de sangre a los senos junto con un aumento en el suministro de leche. Como consecuencia, esta inflamación en los pechos puede provocar dolor e hinchazón. Esta condición es una de las razones comunes por las cuales las madres dejan de amamantar más rápido de lo que habían planeado.

¿Cuándo ocurre la ingurgitación mamaria?

Este hinchazón en los senos ocurre de manera natural unos días después del parto, cuando los senos pasan de producir calostro a leche madura. Si bien es cierto que la sensación no es agradable, puede ser una señal de que el cuerpo está funcionando correctamente. Si el proceso no viene acompañado de fiebre, se trata de algo normal que desaparecerá a los pocos días.

Afortunadamente, esta sensación de congestión por lo general se alivia dentro de las primeras 2-3 semanas después del parto, cuando los senos deberían sentirse más suaves, incluso cuando el suministro de leche es abundante. La congestión puede dificultar que el bebé amamante con eficacia.

Para prevenir la congestión mamaria, te recomendamos controlar estrechamente la leche que producen tus senos y no dejar que se llenen demasiado. Amamantar al bebé cada vez que muestre signos de hambre o vaciar los senos con cada alimentación, también pueden ayudarte a reducir la sensación de congestión.

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¿Cuáles son las causas de la ingurgitación mamaria?

La ingurgitación mamaria puede ocurrir en cualquier momento durante la lactancia, aunque es especialmente común durante el primer ingreso de la leche, generalmente de 2 a 6 días después del nacimiento. Ten en cuenta que tras la llegada del pequeño, la sangre y el líquido corren hacia tus senos para prepararlos para la producción de leche.

De hecho, en este punto el cuerpo todavía está averiguando cuánta leche necesita el bebé y lo que ocurre es que produce más de lo necesario. En algunos casos, muchas mujeres pueden sentir una pequeña sensación de hinchazón, mientras que otras pueden observar una congestión mucho más significativa. Si la ingurgitación es severa, los senos se inflaman y duelen mucho. Además, la congestión severa puede dificultar que el bebé se adhiera correctamente al seno.

Por otro lado, la deshidratación y los líquidos intravenosos que se administran durante el parto pueden llevar a la retención de líquidos, lo que también dificulta que el sistema linfático funcione de manera eficiente.

Si la ingurgitación ocurre cuando el bebé está creciendo, generalmente se debe a que la mama no se ha vaciado debido al estrés o a la falta de sueño. También puedes experimentar ingurgitación mamaria si el niño tiene problemas para amamantar o si repentinamente, reduce el consumo de leche, ya sea debido a una enfermedad o por la introducción de alimentos sólidos.

¿Cuáles son los síntomas de la ingurgitación mamaria?

Existen algunos signos reveladores a los que debes prestar atención. Estos son los síntomas comunes de congestión mamaria:

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1. Hinchazón y sensibilidad en los pechos

En primer lugar, es normal que tus senos aumenten el tamaño después del parto, pero si parecen más grandes de lo normal o no vuelven a su tamaño después de alimentar al pequeño, puede ser que estén llenos de sangre.

2. Pechos duros

Si tus pechos están duros y sientes que pueden expulsar leche con el más mínimo contacto, la ingurgitación mamaria puede ser la causa.

3. Área roja en los senos

Es posible que observes cómo aparece una especie de hematoma en tus pechos. Si esto sucede puede ser un signo de infección, por lo que será necesario acudir al médico lo antes posible.

4. Pezones aplanados

Por último, si observas que tienes los pezones aplanados es posible que se deba a una acumulación de leche en el pecho. No debes preocuparte en exceso, ya que en unos pocos días volverán a lucir su estado habitual.

Finalmente, no olvides que la ingurgitación mamaria puede provocar problemas de salud graves, por lo que te recomendamos consultar con tu médico si observas que sufres alguno de los síntomas anteriores. Del mismo modo, si el dolor viene acompañado de fiebre o el bebé tiene problemas para amamantar, también es conveniente la visita a un especialista.

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