¿Qué es el tapón mucoso?

Francisco María García · 16 febrero, 2018
Al comienzo de la gestación suele generarse un flujo que sale al orinar, en apariencia gelatinoso, que puede alarmar a la futura mamá. Se trata de un líquido que anuncia que el parto está próximo, y es totalmente normal.

En ocasiones y ante la proximidad del parto, el obstetra advierte sobre la expulsión del tapón mucoso. ¿De qué está hablando? El tapón mucoso es un líquido viscoso de color blanquecino, algunas veces amarillento, que se elimina antes de dar a luz.

Puede perderse horas, días o semanas antes del nacimiento del bebé, dependiendo de la dinámica uterina.

El flujo de carácter denso, compuesto por agua, proteínas, enzimas e inmunoglobulinas se forma durante las primeras semanas de embarazo. Como su nombre lo indica, sirve de “tapón” al cuello uterino, separando al útero de la vagina.

Permanece en la zona endocervical durante las 40 semanas de gestación, o al menos la mayor parte de ellas.

En ocasiones, esta secreción de apariencia gelatinosa puede estar acompañada de pequeñas muestras (hilos) de sangre. Pero no hay de qué asustarse. El tapón mucoso estuvo adherido al cuello durante meses, y es posible que al soltarse haya roto capilares.

¿Qué función cumple el tapón mucoso?

El tapón mucoso funciona como un escudo protector, tanto de la matriz de la madre como del bebé. Evita el paso de bacterias y hongos, entre otros gérmenes que dan lugar a múltiples infecciones en la cavidad uterina.

Para las madres primerizas es algo nuevo. Su expulsión puede pasar desapercibida (al orinar), o dejar pequeñas y consecutivas manchas en la ropa interior.

No se trata de un flujo abundante; sin embargo, al notar su desprendimiento deben evitarse las relaciones sexuales y los baños íntimos. Con su salida, la cavidad uterina queda expuesta a agentes contaminantes.

Las infecciones de orina durante el embarazo pueden ser muy dolorosas y frecuentes.

¿Cuándo se expulsa el tapón mucoso?

Generalmente el tapón mucoso se elimina o expulsa en la etapa final de la gestación, cuando se inicia la actividad uterina. Si la dinámica uterina es regular, puede suceder durante las dilataciones.

Cuando las contracciones son esporádicas, el moco puede soltarse horas, días o semanas antes de que el bebé llegue al mundo.

En caso de que el tapón mucoso sea segregado antes de las 34 semanas de gravidez, debe consultarse inmediatamente al médico. Aunque no es una señal inminente de parto, en esta etapa podría estar anunciando el nacimiento prematuro del bebé o estar indicando cérvix incompetente.

Ambos casos requieren las atenciones oportunas a fin de prevenir problemas de salud e incluso un aborto.

Ante la amenaza de un parto prematuro o incompetencia del cérvix, el especialista deberá realizar estudios exhaustivos, intervenir o indicar el tratamiento para evitar el parto antes de la semana 37. Si el nacimiento es impostergable, habrá que trabajar en la maduración pulmonar y en el completo desarrollo del neonato.

El médico como acompañante en el proceso

¿Cómo diferenciar el tapón mucoso de los flujos propios del último trimestre del embarazo?, ¿no se trata de líquido amniótico?, ¿mancha o hemorragia? Es normal que durante el embarazo surjan todas estas dudas, especialmente cuando se trata de traer al mundo al primer bebé.

La expulsión de esta barrera –a veces inadvertida– es un proceso físico natural y no acarrea daños a la salud. Está allí para proteger la gestación y conducirla a feliz término. No obstante, es necesario informarse sobre sus características y funciones, para saber cómo actuar en diferentes casos.

Durante las 40 semanas de media en el embarazo, el gineco-obstetra no solo cumplirá el papel de médico, sino de acompañante en el proceso. A él deben estar dirigidas todas las interrogantes o inquietudes de la futura madre.

EL médico será el acompañante en la última fase del embarazo.

El tapón mucoso no es líquido amniótico

Es importante diferenciar el tapón mucoso del líquido amniótico. El primero es un flujo denso o gelatinoso, poco prominente, transparente, a veces blanquecino, amarillento o marrón, cuando trae rastros de sangre. Su olor es dulce.

El líquido amniótico, por su parte, es ligero y emana un cierto aroma a cloro; se asemeja más a la orina.

Ambos son indicativos de la proximidad del parto. Pero la ruptura del saco amniótico sucede a la eliminación del moco, cuando las membranas se comprimen y colocan al niño en el canal del parto.

Básicamente el líquido amniótico es agua incolora, que también puede estar mezclada con un poco de sangre. Si se expulsan aguas muy oscuras debe acudirse rápidamente al centro de salud.

Igualmente hay que diferenciar la expulsión del tapón mucoso de una hemorragia. Es natural observar en él hilos de sangre, pero no cantidades grandes de sangre.

Si la secreción sanguinolenta es abundante y continua debe notificarse de inmediato al médico. Una hemorragia puede darse con o sin dolor y ser señal de problemas en la placenta u otros órganos reproductores de la madre.