¿Qué es el síndrome del alcoholismo fetal?

Fernando Clementin 10 febrero, 2018
El consumo de alcohol en exceso es perjudicial para cualquier persona. Sin embargo, en el caso de las embarazadas, esto está desaconsejado incluso en cantidades mínimas.

El síndrome del alcoholismo fetal (SAF) abarca los diversos problemas que un bebé puede parecer durante sus primeros meses de vida cuando la madre ha consumido alcohol durante el embarazo.

Aunque no se ha determinado cuál es el consumo mínimo en el que se comienzan a detectar problemas, se ha comprobado que también afecta, en gran medida, la salud de los bebés durante gestación. A esto se le conoce como síndrome del alcoholismo fetal.

Cuando la mujer embarazada consume bébidas alcohólicas, especialmente durante el primer trimestre de embarazo, estas sustancias llegan fácilmente al feto a través de la placenta.

¿Por qué el alcohol es malo para la salud?

Las consecuencias negativas del consumo de alcohol para los adultos no son ninguna novedad. Entre otras, esta sustancia puede causar perjuicios varios, tales como: alteración del ritmo cardíaco, descontrol de los niveles de azúcar, deshidratación y problemas digestivos.

Cuando una mujer está embarazada, el consumo de alcohol puede afectar seriamente la salud del bebé por dos simples razones: primero, porque su organismo no es capaz procesar esa sustancia. Segundo, porque tampoco posee la capacidad de eliminar todos sus desechos. Es decir, se los queda a casi todos.

¿Cómo se evidencia el síndrome del alcoholismo fetal?

Los principales síntomas con síndrome del alcoholismo fetal son:

  • Deficiencias visuales o auditivas.
  • Retraso en los hitos del desarrollo.
  • Bajo peso al nacer e, incluso, desnutrición.
  • Mala coordinación de movimientos (se detecta a largo plazo).
  • Crecimiento deficiente (tanto antes como después del nacimiento).
El alcohol es una sustancia extremadamente nociva para el feto.

La mayoría de los bebés que sufren esta afección presentan malformaciones en el rostro. Las características destacadas de este trastorno son:

  • Rostro ancho y achatado.
  • Perímetro craneal pequeño.
  • Malformaciones en las orejas.
  • Puente nasal ancho y bajo de más.
  • Ojos pequeños y con pliegues epicantales.
  • Fisuras palpebrales estrechas en los párpados.

Detección y tratamiento

Lógicamente el síndrome del alcoholismo fetal debe ser diagnosticado por un profesional de la salud. Para su detección, el médico realizará algunas observaciones en el bebé que, sumados al testimonio de la madre sobre su conducta en el embarazo, le permitirán arribar a una respuesta.

Lo primero que verá son las características faciales, ya que suele ser el rasgo más común de los pequeños con este problema. Si presentara alguna de las anomalías descriptas anteriormente, podría ser un indicador de síndrome de alcoholismo fetal.

“Cuando una mujer está embarazada, el consumo de alcohol puede afectar seriamente la salud del bebé porque su organismo no está preparado para procesar esa sustancia y porque tampoco puede eliminar todos sus desechos”

En segundo lugar, el médico evaluará los parámetros de crecimiento del bebé. Aquellos que padecen del síndrome del alcoholismo fetal suelen mostrar retrasos en sus hitos de desarrollo, así como dificultad para coordinar movimientos e, incluso, deficiencias en sus sentidos. Esto se debe a que el SAF repercute directamente sobre el sistema nervioso central.

Precisamente, en última instancia, el médico hará estudios más específicos para evaluar el SNC (sistema nervioso central). De este modo, analizará su estructura (tamaño y forma), su funcionamiento neurológico y las posibles deficiencias que este pudiera presentar.

El síndrome del alcoholismo fetal puede tener consecuencias irreversibles para el niño.

La prevención como mejor forma de tratamiento

Como comentamos antes, no está determinado de manera precisa cuál es la cantidad máxima de alcohol que una mujer embarazada puede ingerir. Por lo tanto, lo mejor es evitarlo, sobre todo en los primeros meses del embarazo.

En aquellos casos en los que la futura madre tenga complicaciones o incluso presente síntomas de abstintencia al alcohol, lo mejor es buscar ayuda profesional cuanto antes. Además, el acompañamiento y control de los familiares se torna esencial en estas situaciones.

Asimismo, también es importante que el padre se abstenga del consumo de alcohol cuando se está en la búsqueda de concebir un bebé.

Por un lado, porque esto servirá de apoyo para la madre que no puede beber; y por otro, porque se cree que el consumo de alcohol de parte del padre también puede incidir en la futura salud del niño. De todos modos, esto aún está investigándose.

Finalmente es necesario remarcar que el consumo de alcohol está absolutamente desaconsejado por los médicos de todo el mundo. Independientemente de la cantidad que se ingiera.

Es primordial tener siempre en mente que, lo que para una madre puede ser un simple aperitivo, para el feto puede resultar una sustancia sumamente tóxica. 

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