¿Puedo tomar antibióticos durante el embarazo?

Los antibióticos son necesarios para tratar las infecciones durante el embarazo, pero no todos ellos pueden usarse.
¿Puedo tomar antibióticos durante el embarazo?
Diego Pereira

Escrito y verificado por el médico Diego Pereira el 29 marzo, 2021.

Última actualización: 29 marzo, 2021

Es muy probable que hayas escuchado decir que los antibióticos son dañinos durante el embarazo. Pero ¿qué tan cierto es esto? En las siguientes líneas encontrarás respuesta a algunos de los interrogantes más comunes referidos al consumo de estos medicamentos durante la gestación.

Lo cierto es que, a pesar de que existen algunas restricciones, los antibióticos son imprescindibles para tratar algunas condiciones comunes, como las infecciones urinarias. Eso sí, siempre bajo prescripción médica, ya que la práctica de la automedicación podría resultar contraproducente.

¿Por qué algunos medicamentos están prohibidos durante el embarazo?

Los antibióticos pueden afectar al bebé.
Cualquier aspecto del desarrollo intrauterino puede verse afectado por fármacos teratogénicos.

Muchos fármacos, a pesar de resultar útiles para el tratamiento de determinadas enfermedades, también tienen la capacidad de generar efectos dañinos sobre el embrión o feto en desarrollo. Esto puede suceder en cualquier momento del embarazo, a pesar de que muchas malformaciones congénitas se relacionan con la exposición a sustancias en el primer trimestre.

Cuando los medicamentos tienen la capacidad de generar estos problemas, se dice que son teratogénicos. Dentro de este grupo se incluye a la isotretinoína y derivados de la vitamina A, algunos antidepresivos, la warfarina, el litio y el metotrexato. Los antibióticos no son la excepción.

En el caso de los antibióticos, ¿cuál es la situación?

A pesar de que es común referirse a los antibióticos como a un grupo de medicamentos que, en teoría, hacen lo mismo -eliminar o disminuir la cantidad de un microorganismo patógeno en el organismo humano-, en realidad existen muchos tipos dependiendo de su mecanismo de acción y otras características farmacológicas.

Por tal motivo, cada grupo de antibióticos debe considerarse por separado para determinar su capacidad teratogénica. Esto depende mucho de las características químicas de la molécula, y si bien existen antibióticos que pueden consumirse durante la gestación, existen otros completamente contraindicados.

¿Qué antibióticos están prohibidos y permitidos durante el embarazo?

Según una publicación de la Clínica Mayo, los antibióticos mejor tolerados durante el embarazo suelen pertenecer al grupo de las penicilinas y cefalosporinas. Estos se caracterizan por ser de amplio espectro, por lo que son capaces de actuar sobre una gran cantidad de bacterias. Sin embargo, el aumento de la resistencia de los microorganismos ha afectado su capacidad terapéutica.

Del lado contrario, los fármacos prohibidos o contraindicados durante la gestación son la doxiciclina o tetraciclina, la claritromicina y el trimetroprim. En condiciones normales también tienen una buena actividad antimicrobiana, a pesar de ser un poco más restringidos. Los efectos que pueden tener van desde malformaciones congénitas hasta el aborto espontáneo.

Situaciones que requieren antibióticos durante el embarazo

Al igual que en las personas que no están embarazadas, los antibióticos se utilizan cuando existe una infección o un riesgo elevado de padecerla. Las infecciones urinarias son de las más frecuentes durante la gestación, las cuales suelen requerir terapia antimicrobiana inmediata para evitar complicaciones capaces de alterar el correcto curso del embarazo.

También existen infecciones gastrointestinales que cursan con diarrea, dolor abdominal tipo cólico de fuerte intensidad, náuseas, vómitos y mareos. Si bien en muchos casos no son necesarios los antibióticos, cuando el cuadro clínico se prolonga o aparecen síntomas adicionales, como sangre en las heces, el médico podría indicar este tipo de tratamiento.

Los antibióticos son para infecciones.
Las infecciones urinarias suelen requerir antibióticos.

Como hemos mencionado, las personas con alta probabilidad de infección también requieren estos fármacos. Es el caso de pacientes con problemas en el sistema genitourinario o aquellos que van a ser intervenidos de forma quirúrgica. De hecho, en las cesáreas suelen indicarse antibióticos. Cuando se realiza de forma preventiva, este tratamiento se denomina profiláctico.

Automedicación: ¿sí o no?

No. La automedicación pone en riesgo no solo la salud de la madre y del futuro bebé, sino de la población en general. Esto tiene mucho que ver con el fenómeno de la resistencia a los antibióticos, gracias al cual muchos microorganismos ya no son sensibles a antibióticos extensamente prescritos, como es el caso de la penicilina.

A pesar del inmenso valor de los recursos online sobre medicina, la información general y orientativa no debe reemplazar a la consulta especializada. Hoy en día existen muchas alternativas para evitar las molestias típicas relacionadas con acudir al médico, incluyendo la telemedicina.

Ante la duda, ¡acude al médico!

Como hemos venido repitiendo, en caso de presentar algún síntoma relacionado con una infección, lo más recomendable es acudir lo antes posible al obstetra. Si bien en condiciones normales pudiese postergarse la consulta, la salud del bebé está en juego. ¡Es mejor prevenir que lamentar!

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  • Vallano A, et al. Antimicrobianos y embarazo. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2009;27(9):536–542.