Pubertad: la edad que más temen los padres

Agetna 6 junio, 2017

La pubertad es la edad en la que el cuerpo de los seres humanos pasa de la niñez al principio de la adultez. Es ese período de transición cuando se deja de ser niño o niña, pero todavía no se llega a ser hombre o mujer. Puede ser una etapa difícil para quien la experimenta, pero también complicada para quienes deben lidiar, desde afuera pero bien cerquita, con ella. Claro, decimos “puede ser”, porque no todas las familias pasan por lo mismo. Para muchos, la pubertad de sus hijos llega y se va de manera sosegada como cualquier otro momento de la vida.

¿De dónde parte el miedo de los padres hacia la pubertad de sus hijos?

El miedo de los padres hacia la pubertad de sus hijos, en principio, parte del desconocimiento y la incapacidad de saber lidiar con ese período.

No por haber vivido ya la pubertad los padres se encuentran preparados para afrontar la de sus hijos, y ahí precisamente radica el primer fallo: en querer igualar la adolescencia que ellos tuvieron, digamos, 30 años atrás, con la que se vive hoy día.

A pesar de que se trate de un período fisiológico en el que se sufren ciertos cambios físicos (sin variaciones en el transcurso del tiempo) la familia, la educación, la moda, los valores, las tecnologías, las consciencias… no son iguales, y en ellas es donde hay que apoyarse para lograr encontrar todas las respuestas que suscitan el temor hacia la adolescencia que tanto experimentan los adultos.

¿Cómo afrontar ese temor?

Los temores se afrontan, primero que todo, conociendo a profundidad los pormenores del objeto o situación que los generan.

Si temes a la pubertad de tu hijo aun cuando todavía no ha llegado lo más inmediato que debes hacer es buscar información al respecto acerca de cómo vive el adolescente de hoy sus cambios físicos y psicológicos.

No te dejes llevar por la noción que tienes acerca de lo que es o deja de ser ese período. Investiga al respecto, lee acerca de la temática. Solo así estarás mejor preparado cuando llegue el momento de convivir con un adolescente.

No te dejes llevar por la fobia popular

Hay padres que solo hablan de lo difícil que es la adolescencia, de los cambios de humor que el adolescente experimenta en esa etapa y de cómo convivir con ellos.

La opinión popular a veces magnifica lo que a su llegada transcurre con normalidad, con los problemas y desacuerdos cotidianos de una familia en cualquier época.

No te dejes llevar por la fobia popular de que la adolescencia es “terrible”. No es para tanto. Abre tu mente y recibe esa etapa como mismo recibiste el nacimiento de tu hijo, su cambio del colegio al instituto, o la primera vez que te dijo que estaba enamorado (si es que ya sucedió)… con alegría, aceptación y normalidad.

La verdad la hace la práctica

Aun cuando te hayas instruido al respecto nada como la propia experiencia. Para poder tener una idea u opinión sobre la adolescencia de tu hijo tienes que vivirla, ser consciente de ella.

Ahora bien, esperando su arribo y, para que la vivas de la mejor manera, logres la estabilidad familiar y contribuyas con el bienestar de tu hijo, te damos estos consejos:

Paciencia

La paciencia será tu mejor aliada cuando tengas que resolver una querella entre tu hijo y tú. Evita gritarle y ser violenta tanto física como verbalmente. Si por el contrario es él quien se pone agresivo deja la conversación para otro momento y hazle ver que comportándose así no le prestarás atención ni resolverán el problema

Inclusión

Inclúyelo en todas las conversaciones y decisiones familiares, el establecimiento y cumplimiento de las reglas que garantiza la armonía de la familia

Negociación

Opta por las negociaciones antes que los altercados. Los problemas o desacuerdos que tengas con tu hijo adolescente deben ser puestos sobre el tapiz para conversar acerca de ellos. Sé tolerante, escúchalo e intenten, por todos los medios, llegar a un acuerdo beneficioso tanto para él como para ti. Así también le estarás enseñando el arma para arreglar sus desavenencias con los demás: el diálogo

Igualdad

Trátalo como un adulto. A pesar de que está en un período de tránsito ya debes tratarlo como un adulto, verlo como un igual. Solo dándole responsabilidades, teniendo en cuenta sus criterios y entendiendo sus inquietudes, le estarás diciendo que lo respetas. Aun cuando hayas procedido así en su niñez, en su adolescencia, debes extremarte en ello

Firmeza

Sé firme en tus decisiones. A pesar de que siempre es mejor elegir la negociación a veces no te quedará otro remedio que imponer tu criterio. Enséñale que si dices no, es No; aunque claro, no seas arbitrario. Siempre que digas No, explícale tus razones y hazle entender el fundamento de esa negación.

Te puede gustar