¿Por qué mi hijo no me hace caso?

28 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicopedagoga María José Roldán
Si te has dado cuenta de que tu hijo no te hace caso, entonces, no te pierdas por qué puede ocurrir y qué puedes hacer al respecto.

Son muchos los padres que se quejan y se preguntan “¿Por qué mi hijo no me hace caso?”. Pero ¿realmente los niños no hacen caso a sus padres o es que no se saben dirigir a sus pequeños para que les presten atención? La mayoría de veces, esta “audición selectiva” tiene más que ver con la mala comunicación que con la desobediencia de los niños o con su pasotismo.

Ponte en situación: le pides a tu hijo que haga algo y no te hace caso, no te escucha o, simplemente, te dice que no. Se lo pides de otra manera y se niega de nuevo. Le alzas la voz y, otra vez, se niega. Intentas sobornarle y lo mismo… Al final, acaba por haber una discusión que genera un conflicto en el hogar que podría haber sido totalmente innecesario.

¿Por qué mi hijo no me hace caso?

Puede que no te haga caso por diferentes motivos:

  • No entiende lo que le pides.
  • No te escucha correctamente.
  • Le hablas a distancia.
  • Vuestra comunicación no es fluida.
  • Existe algún problema emocional.
    Padre desesperado porque su hijo no le hace caso.

Los motivos pueden ser muchos y muy variados, y es necesario que sepas qué es lo que le ocurre a tu pequeño para que no quiera hacerte caso o haga caso omiso de manera involuntaria.

Para que esta situación cambie, es necesario que modifiques tu forma de comunicarte con tu hijo y para ello, tendrás que cambiar algunos aspectos. Sigue leyendo para saber de qué estamos hablando.

Cambia la disciplina

Llegará un momento en el que veas necesario cambiar la disciplina que empleas para comunicarte con tus hijos, pues lo haces a través de amenazas, castigos o gritos. Tendrás que centrarte en una disciplina  respetuosa hacia tus pequeños, tener expectativas realistas y apropiadas para su edad y, sobre todo, guiarlos en su crecimiento y desarrollo personal.

Es necesario que te centres en ser paciente, compasivo y consciente. Centrarte en establecer límites e inspirar a tus hijos a ser mejores y hacerlo mejor, mientras tú trabajas para darles un gran ejemplo es la mejor manera de conseguirlo.

Qué hacer cuando tu hijo no te hace caso

A continuación, vamos a darte algunos consejos sobre qué hacer cuando tu hijo no te hace caso. De esta manera, en lugar de perder los nervios cuando te ocurra, es mejor que te centres en cómo reaccionar correctamente para que la comunicación con tu hijo sea correcta. Esto también ayudará a que tengáis una mejor armonía dentro del hogar y una mejor relación entre vosotros.

Dile lo que esperas de él

Esto se traduce en decirle a tu hijo lo que quieres que haga en cada momento determinado, así, sabrá qué es lo que esperas de él concretamente. Uno de los mayores errores que cometen los padres es dar órdenes negativas a sus hijos, como “¡Deja de correr!” o “¡No toques eso!”

En este sentido, lo que resulta importante es dar instrucciones positivas, como “Camina, por favor”. Otros ejemplos incluyen, en lugar de decir “Deja de golpear a tu hermana, di “A tu hermana es mejor darle caricias”, y, en lugar de decir “Deja de tirar la pelota”, di “Mantén la pelota quieta en tu mano, por favor”.

Da órdenes claras y concisas

Es difícil para los niños seguir una serie de instrucciones. Para comunicarse en su nivel de desarrollo, dale a tu hijo solo un comando a la vez en el que concentrarse. Por ejemplo, puedes decir “Por favor, coge sus zapatos”. Luego, cuando regrese, dile “Por favor, ponte los zapatos”.

Cama llena de ropa y desordenada.

Hazlo divertido para que te haga caso

El juego es la forma en la que los niños aprenden, se conectan, se vinculan y se comunican. Por eso, tus peticiones pueden ser divertidas en un juego, en una carrera o en una canción, en especial, si tus hijos ya están absortos en algún juego.

Por ejemplo, para guardar los juguetes, conviértelo en una “meta” y lanza los juguetes que sean blandos para encestarlos en la caja de juguetes. Lleva la cuenta de las canastas y mira si puedes superar la puntuación del día anterior.

Para encontrar los zapatos, diles a tu hijo que se imagine que está en una expedición buscando un monstruo con sus zapatos. Para prepararte para la hora de dormir, finge que eres una niñera exaltada con una voz graciosa que le hará cosquillas si no se acuesta de inmediato.

Empatiza con tu hijo para que te haga caso

Los padres tendemos a hablar con nuestros hijos de maneras que no nos gustaría que nos hablaran a nosotros. Es decir, ¿cómo te sentirías si alguien siguiera pidiéndote que dejaras de hacer lo que estás haciendo, algo que era muy divertido e importante para ti, para que hicieras otra cosa que no te gusta?

En lugar de decir “Te dije que lo hicieras ahora. ¿Por qué nunca escuchas ni me haces caso?”, di algo como “Puedo ver que estás muy ocupado en este momento y no quiero interrumpir tu diversión, pero necesito pedirte que guardes tus zapatos. ¿Prefieres hacerlo ahora para poder volver directamente a lo que estás haciendo, o acabar de hacer eso en los próximos cinco minutos para poder hacerlo entonces?”.

Teniendo todo esto en cuenta, verás que comunicarte con tu hijo ahora resultará mucho más sencillo. La comunicación será un punto fuerte entre vosotros y, además, los conflictos en el hogar se reducirán considerablemente. Y lo mejor es que ya no tendrás nunca más la sensación de que tu hijo no te hace caso.

  • Ramos-Paíl, R. (2015) Niños desobedientes, padres desesperados: El método para que tu hijo te haga caso a la primera. Editorial: Debolsillo Clave.