Cómo podemos prevenir el ciberacoso

Tanto los niños como los adolescentes se conectan habitualmente a Internet con todas las ventajas que supone pero también con peligros como el ciberacoso. Los padres tenemos que prevenir los riesgos que puede suponer Internet para los menores.

Siempre ha existido por desgracia el peligro de acoso escolar entre niños o por parte de un adulto, pero con las nuevas tecnologías ha surgido un fenómeno nuevo, el llamado ciberacoso o ciberbullying. En general está asociado “con amenazas, insultos, vejaciones, creación de perfiles en redes sociales que suplantan la identidad de la víctima y la asocian a contenidos vejatorios, etiquetado de fotografías de otras personas u otro tipo de acciones ofensivas hacia la víctima”, según la Guía de actuación contra el ciberacoso publicada por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

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¿Qué es el ciberacoso?

El ciberacoso es un problema grave que sufren muchos adultos pero se convierte en una problemática todavía más grave cuando existe la implicación de menores o de adultos y menores. El ciberbullying o ciberacoso entre escolares es un tipo concreto de ciberacoso aplicado en un contexto en el que únicamente están implicados menores.

Algunos especialistas creen que la aparición de este fenómeno se debe a la “temprana inmersión de los menores en las nuevas tecnologías sin contar con un apoyo educativo en conceptos relacionados con la seguridad de la información, utilidad de los datos personales y conceptualización de la privacidad tanto propia como de los demás”, según la Guía de actuación contra el ciberacoso publicada por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

Se añade además la falta de conocimiento de los niños adolescentes sobre la viralización de los contenidos que se produce al utilizar las redes sociales y cómo esos contenidos pueden difundirse rápidamente sin que podamos hacer nada por evitarlo.

Puede tratarse de amenazas como advertir a otra persona que se causará un mal o daño grave a ella o a alguien de su entorno, calumnias e injurias o  delitos contra la intimidad  como utilización inapropiada y sin permiso de imágenes o datos personales.

La víctima del ciberacoso suele sufrir un deterioro de su autoestima que suele provocar estrés emocional, aislamiento y rechazo social. Es frecuente que los episodios de ciberacoso puedan estar ligados a situaciones de acoso en la vida real y de acoso escolar.

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Cómo prevenir el ciberacoso

Lo primero es prevenir la prevención de riesgos de mal uso de las tecnologías pronto. Hay que empezar en la educación infantil, por supuesto, pero de modo singular en la educación primaria. Hay que hablar con los niños para informarles y sensibilizarles sobre los riesgos y los peligros. No solo los adolescentes pueden asumir riesgos en Internet sino también los niños.

Lo segundo es que tenemos que hablar con nuestros hijos para que no compartan información personal en Internet. Cuanto más pronto comiencen a conectarse a Internet, más peligro pueden tener si no tienen información suficiente de los riesgos.

Tenemos que estar al corriente de lo que hacen nuestros hijos en Internet. Debemos conocer sus conversaciones por correo electrónico, chats o redes sociales. Es muy fácil que los ciberacosadores puedan descubrir dónde viven, los sitios a los que les gusta ir o quiénes son sus amigos. Por eso es importante que no compartan datos como el domicilio, el teléfono móvil, el colegio al que acuden…

Detectar el ciberacoso

Una vez que has detectado en el niño o adolescente que puede estar sufriendo una situación de acoso, especialmente si el menor se encuentra en una situación de confusión sobre lo que debe hacer, la mejor manera de abordarlo es a través de la comunicación con nuestros hijos. Tenemos que hablar con ellos para que nos cuenten todo lo que les ocurre y cómo son acosados.

Normalmente el niño que sufre acoso se puede sentir culpable de lo que está ocurriendo y tiende a ocultar a los adultos su situación. Hay que hablar con él y ayudarle a dar una respuesta eficaz. Lo mejor es buscar ayuda profesional que nos pueda aconsejar y acudir al centro escolar si el ciberacoso procede del mismo para que se pueda solucionar la situación antes de que ésta empeore.

Si no sabemos no sabemos quién es el acosador, ya que puede que esté en su centro escolar, tenemos que denunciar el ciberacoso a la policía o a los organismos competentes de cada país. Será necesario explicarles en detalle la situación de acoso que está sufriendo el menor para que le puedan ayudar. 

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