El parto es un acto íntimo y exuberante

Adrianazul 18 diciembre, 2016

Poder dar a luz en un lugar donde te sientas cómoda y preferiblemente de manera natural, es una experiencia diferente que te permitirá protagonizar un acto íntimo, exuberante, hermoso y espiritual. Eso es lo que debería ser un parto, una experiencia que no tiene mucho que ver con una operación quirúrgica que por lo general suele estar inmersa en un ambiente lleno de frialdad y distancia emocional.

Parir en intimidad tiene sus ventajas. Una de ellas es que ese ambiente cercano, conocido, cotidiano ayuda a que tu instinto materno aflore, el cual se desarrolla cuando comienzas a escuchar tu intuición, es decir, cuando comienzas a escucharte a ti misma.

Cuando eres madre tu intuición crece. La conexión que sientes con tu hijo es una clase de amor tan distinta a la que habías sentido antes, es un vínculo tan especial que es difícil de describir. Este vínculo se fortalece de una manera muy profunda en la vivencia del parto. Y lo mejor de todo es que esta conexión mejora con cada encuentro; sí, se profundiza cada vez que sientes a tu bebé, cuando lo escuchas, cuando lo amamantas

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Dar a luz es una experiencia íntima

Independientemente de que decidas parir en tu casa o en un centro asistencial, lo importante de esta experiencia es que debes sentirte cómoda, protegida, segura, atendida, feliz… Por eso es muy importante que tú elijas parir de la manera más cercana a lo que tú eres en esencia.

Tener la posibilidad de elegir la manera en que vas a traer a tu hijo en el mundo es un derecho al que no deberías renunciar, pues lo más importante de esta vivencia –más allá de las técnicas de parto o el lugar donde ocurra-, es que debe ser una experiencia amena para ti como mujer.

En esencia, las mujeres deberíamos parir en lugares donde podamos gritar a gusto, descansar, estar en intimidad con el padre del bebé o con quienes deseemos, y tener la posibilidad de pedir la ayuda que realmente necesitemos.

Y aunque en general, los partos no resultan tan ideales como describen las revistas y los libros especializados no es menos cierto que la mayoría de ellos pueden ser acompañados como lo que son: procesos sanos y naturales, los cuales pueden desarrollarse perfectamente bien si son acompañados con un poco de mirada y apoyo especializado.

Es muy importante que te acerques a un lugar donde recibas atención asistencial sin que ello signifique que tu parto sea un proceso frío, deshumanizado, como suele ocurrir en el 99% de los partos en la sociedad occidental donde la mayoría de las mujeres (y también sus bebés) son víctimas de la violencia obstétrica, según afirma la terapeuta especializada en temas de maternidad y crianza Laura Gutman.

 

“La intuición es el susurro del alma”

-Jiddu Krishnamurti, escritor y orador en materia filosófica y espiritual-

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¿Cómo es eso de parir en intimidad?

En primer lugar hay que decir que los partos no son buenos ni malos, nadie puede catalogarlos como tal. Sin embargo, la vivencia de cada mamá es fundamental porque durante el parto, tu relación con el bebé se estrecha de manera muy especial.

Todas las mujeres del mundo deben tener la oportunidad de vivir el parto como un hecho íntimo, amoroso, personal, único y mágico. Y para que ello ocurra, es preciso estar conscientes de que el parto no es solo un hecho físico que comienza con las contracciones uterinas y finaliza con el nacimiento del bebé y el desprendimiento de la placenta; ese concepto echa por tierra la experiencia mística que significa el parto, un momento que es quizás el más importante en la vida sexual de las mujeres.

“Y como hecho sexual, tenemos derecho a vivirlo en intimidad y con profundo respeto hacia ti y tu hijo como ser único”, expresa Gutman quien resalta la necesidad de que durante el parto sea tomada en cuenta tu historia, tus necesidades y deseos personales, porque la llegada de tu hijo al mundo es un hecho único, en el cual debe prevalecer tu intimidad.

Cuando un hecho es verdaderamente íntimo tienes la oportunidad de conectar en profundidad con tu propio ser sin que ello signifique valores externas o calificaciones como “es bueno o malo”; en este contexto bien se puede comparar la intimidad y la exuberancia de un parto con las mismas cualidades que tiene nuestra vida sexual.

 

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