Mi padre también me cura heridas con besos y me canta nanas

Valeria · 3 noviembre, 2016

Un padre también entiende de emociones. También cura heridas a besos, canta nanas, sabe hacer trenzas y apaga miedos con cuentos de dragones buenos y princesas guerreras. No obstante, lo sabemos, a veces parece como si solo las mamás tuvieran la exclusividad de esa crianza basada en el cariño y las emociones más delicadas y sensibles.

A día de hoy los padres saben muy bien cuál es su papel. Lejos de establecer esa separación de papeles donde la mujer se quedaba al cargo de los hijos mientras que él se encargaba de mantener el hogar, a día de hoy estas exclusividades están cambiando.

Los papás cambian pañales, preparan papillas, alivian llantos y también se quedan rendidos en el sofá del salón con su bebé vencido por el sueño. De hecho, el número de familias monoparentales donde es el hombre quien cría a uno o más hijos sigue aumentando. Es una realidad más que evidente. También ellos caen atropados ante el poder de la oxitocina, esa hormona que favorece la necesidad de atención, cuidado, afecto y protección.

Tanto es así, que son muchos los estudios que nos demuestran algo que sin duda, ya sabemos. La Universidad de Concordia de Canadá reveló que disfrutar de una infancia con un padre activo en la educación de sus hijos y que además, ofrece un vínculo cercano y afectuoso, revierte de forma muy positiva en la madurez de esos niños el día de mañana.

Es más, incluso presentaban un coeficiente intelectual más elevado (a más estímulos y calidad de las interacciones, mayor conexión neuronal). Un tema sin duda interesnate del que deseamos hablarte a continuación.

Mi padre, un gran agente emocional

Como todos sabemos, hay buenos y malos padres, al igual que existen madres poco afectuosas y mamás que lo dan todo por sus hijos. Nadie llega a este mundo sabiéndolo todo ni sintiéndose verdaderamente preparado para la crianza. Sin embargo, cuando acontece el momento en la mayoría de nosotros se enciende un fabuloso mecanismo donde casi sin saber cómo, lo hacemos todo realmente bien.

Sin importar el cansancio, el sueño, el miedo o la preocupación, al final los padres y las madres se alzan como estupendos pilares para el desarrollo de ese bebé. Y los padres, son agentes activos capaces de dar el mismo abrigo emocional que una madre.

No pueden dar el pecho, pero te ayudarán en lo que necesites

La mamá tiene una dura pero maravillosa tarea por delante que le ocupará como mínimo 6 meses. Hablamos de la lactancia materna. Lejos de lo que muchos puedan pensar, el padre no se queda a un lado durante este tiempo.

  • Un padre también sabe lo que es la episiotomía y cuidará de la mamá mientras pase su puerperio. También se despertará contigo para saber si necesitas algo cuando le das el pecho a tu hijo por las noches.
  • Las tareas del hogar así como cambiar pañales, revisar el stock de las mudas, preparar ropa, baños o limpiar chupetes, ya no son exclusividad de la madre. El padre lo sabe y ya no espera que nadie le diga lo que tiene que hacer.

Será tu soporte, tu aliado en el día a día y la figura vigilante de ese frágil bebé que adora sentir a su lado.

padre con su hija

Creciendo juntos en felicidad

El cerebro de un hombre cambia durante la crianza. Puede que él no lo perciba, pero tú como madre y como su pareja percibirás ese cambio excepcional.

Estará más pendiente, más receptivo e increíblemente protector. De hecho, a estas mismas conclusiones llegó un estudio realizado en la Universidad de Israel.

  • El nivel de testosterona desciende en el cerebro del hombre a medida que pase más tiempo con su pareja y sus hijos. Esto le permite ser mucho más receptivo y más emocional para desarrollar esa necesidad intensa de protección y cuidado.
  • Asimismo, y a medida que el bebé va creciendo, el padre sigue con su papel activo. Sin dudad nunca en dar lo mejor de sí a su hijo o hija. Los abrazos, los besos, los cuentos antes de dormir, las canciones y los juegos también son territorio del papá. Es más, en ocasiones y por curioso que parezca, los padres pueden llegar a ser mucho más permisivos que las madres.

Es posible que algunos de nosotros hayamos crecido con la figura de un padre presente pero ausente. Ahí donde a pesar de estar físicamente, se establece una lejanía  y una frialdad en el trato entre padres e hijos. Algo que, lo queramos o no deja una huella en nuestra persona. Es un vacío que siempre duele.

padre con su hija

Por ello, si eres madre y cuentas con una pareja activa y presente en cada tarea, en cada detalle, paso y momento, ten la plena seguridad de que tus hijos son afortunados, al igual que tú. Porque ese amor sin límites revertirá de forma directa en ese niño al que le espera un futuro maravilloso.