Nuevo estudio de Olay: La belleza de las palabras de una madre

Nuestra imagen va cambiando a medida que pasamos de niña a mujer. Necesariamente los cambios obedecen a la genética, pero a veces las costumbres y hábitos contribuyen a la transformación. Como es de suponerse, nuestras madres tienen mucho que ver en dicha evolución. Por eso Olay realizó un estudio donde contempla las palabras de la madre en relación a la belleza.

Al respecto, observan que no solo las rutinas saludables se perciben, también los daños. Lo cierto es que por todos lados terminamos pareciéndonos a nuestra mamá. Ella es la figura femenina más próxima, por lo tanto, la mayoría de sus consejos sobre salud y belleza fueron en un momento aplicados por ella misma.

La manera en que nos maquillamos, el peinado, e incluso los productos que adquirimos, son quizá influencia de mamá. La genética tiene mucho que ver también, pues las mujeres nos parecemos a nuestra progenitora aunque no se note a simple vista. Por ejemplo, estudios anteriores revelaron que el rostro de la mujer a los 25 años, es idéntico al de su madre, puesto de manifiesto en las fotografías.

¿Cómo influye la madre en  la imagen personal de su hija?

belleza de la madre a hija

Es común que notemos parecido entre las madres y sus hijas. A nosotras mismas deben habernos dicho que nos parecemos. Esto tiene mucho que ver con los rasgos físicos, pero según el estudio de Olay, también con sus enseñanzas.

Si de peinarnos se trata por ejemplo, nuestra madre ha sido la que mayor influencia ha tenido. Fue mamá quien primero nos peinó, por eso nos dejo más que costumbre. Además, en el plano de la fisionomía, es probable que nuestro cabello y rostro sean parecidos a los de ella. Por lo tanto, quizá terminemos peinándonos como ella misma lo haría.

Tomando en cuenta que quizá nuestro rostro tiene la misma forma y tono de piel, todo aquello que apliquemos lucirá similar. Además, siendo mujeres, desde temprano se forman lazos que ejercen cierta complicidad femenina. La investigación reveló que al menos 6 de cada 10 mujeres admitieron que paulatinamente se están pareciendo a sus madres.

La diferencia entre tú y tu hija es sólo superficial. En el fondo ella es un ser igual a todos, alguien que necesita amor.

-Don Barthelme-

Comenzamos a parecernos a mamá desde los primeros días de nuestra vida. Sin embargo, de acuerdo con el análisis de resultados, el 45% sugiere que en la adolescencia hubo cierto distanciamiento. Este proceso ocurre de manera natural, pues las chicas están siendo influidas por amigas o celebridades, además, desarrollan su personalidad. Pese a esto, las mínimas costumbres pueden llegar a mantenerse.

Una reconexión espontánea ocurre más a menos a los 27 años. Ya por ahí en los 31 años, la mayoría de las mujeres ha repetido frases que oyeron a su mamá. Se encontró que en un 76% de los casos, las mujeres deciden que transmitirán a sus hijos las mismas lecciones que recibieron de niñas.

La belleza de las palabras de una madre

madre e hija

El estudio titulado “La belleza de las palabras de una madre”, concluye que las madres procuran influir en este aspecto a propósito. Es decir, mamá usa su experiencia para conseguir que sus hijas destaquen su belleza. Las aconsejan sobre qué técnicas y productos usar, porque desean que luzcan radiantes y brillen con luz propia.

Las madres saben que sus palabras de aliento son tan importantes como los consejos de belleza. Decirnos qué atuendo nos luce mejor o cuál color de labial es el más adecuado, es parte de su responsabilidad. A veces una que otra mentira piadosa para ayudarnos a mejorar, es también un rasgo materno.

Se encontró que 4 de cada 10 madres afirma que las mentiras piadosas o verdades a medias, se dicen para no herir los sentimientos de la hija. De igual manera, pueden decirlas para ayudarlas a subir su autoestima. No obstante, con palabras cariñosas o simplemente con el ejemplo, sus consejos se belleza nos llegan siempre.

Un 29% de las madres asegura que necesitan reforzar la confianza de sus hijas, a toda costa. Por lo tanto, se vuelven sus cómplices y mienten todo lo que sea necesario. Al respecto, las hijas siguen creyendo que la mejor fuente de sabiduría siguen siendo los consejos de mamá.

Las hijas opinan que sus mamás las han sacado de apuros en cuestiones de belleza. Al menos el 77% ha acudido a su progenitora para aclarar dudas. Un 21% admite que mamá es la primera opción para plantear temas de belleza. Por otro lado, el 34% dice que nunca ha acudido a su madre, que prefieren a las amigas para tocar este punto.

 

 

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