Niños con altas demandas

30 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la educadora social Natalia Cobos Serrano
La crianza de niños con altas demandas puede resultar agotadora. Continúa leyendo y descubre cómo afrontarlo.

Los niños pueden llegar a ser muy exigentes a la par de persistentes, algo que a temprana edad resulta de lo más común. Por otra parte, los niños con altas demandas son aquellos que no parecen satisfacerse nunca y que continuamente reclaman tu atención, sin posibilidad de darte un respiro. ¿Cuáles son las características de estos niños? ¿Cómo tratar con ellos?

¿Cómo son los niños con altas demandas?

Los niños con altas demandas son aquellos niños y niñas que manifiestan un temperamento difícil, a la vez que se muestran muy exigentes con los padres. La principal característica que reúnen estos niños es que requieren la atención de sus padres y adultos de forma constante, algo que desencadena que su crianza sea especialmente agotadora.

Estos niños necesitan contacto físico de forma continua, por lo que es muy frecuente que manifiesten ansiedad de separación. Son niños asustadizos y nada solitarios por lo que, evidentemente, no les entusiasma la soledad y los tiempos prolongados a solas.Niños con altas demandas.

No obstante, a pesar del temperamento fuerte que les caracteriza, normalmente, son niños también muy sensibles. Por este motivo, los padres deben ser especialmente cuidadosos cuando hablen del niño, ya que suelen estar bastante atentos a las críticas.

¿Por qué son tan exigentes?

De acuerdo a la psicóloga clínica Úrsula Perona, las demandas del niño no son fruto de un capricho. Su reclamo de atención se basa en que necesitan más atención, más cariño y más contacto con el adulto. 

Perona ahonda en lo agotador que puede resultar criar a niños con altas demandas, y explica que este reclamo de atención no debe satisfacerse necesariamente siempre por parte de las figuras de apego. De hecho, anima a buscar fuentes de apoyo, ya que lo que el niño necesita especialmente es atención continua de los adultos.

«Estos niños necesitan comprensión, afecto y elogio. Sienten que su vida es profundamente injusta si su deseo del momento no se cumple, pudiendo caer en ansiedad, depresión y vergüenza».

-Lynne Namka-

¿Cómo confrontar a los niños con altas demandas?

Como ya sabemos, las exigencias de los niños con altas demandas no provienen de un capricho en concreto: se trata de su temperamento y su carácter. Por lo tanto, la forma en que debemos enfocar su crianza consiste en enseñarle a saber gestionar sus demandas y exigencias.

  • Saber aceptar un «no» por respuesta. Desde la infancia, los niños tienen que ir aprendiendo que no pueden conseguir todo aquello que desean, y que el rechazo forma parte de la vida. Hazle entender a tu hijo que algunas de sus demandas serán bien recibidas en algunas ocasiones, pero que en otras no.Niños con altas demandas.
  • Pedir, no exigir. Debemos entender que los niños necesitan atención y cuidado, y que su instinto de supervivencia les alerta de que dependen de nosotros. Cuanto más pequeño sea el niño, más exigente será. No obstante, deben entender que deben reclamar nuestra atención y pedirnos sus deseos y necesidades con educación (por favor, gracias…). Hazle saber que debe cambiar su tono.
  • Procura evitar quejarte o hablar mal de él cuando esté delante. Debemos ser muy cuidadosos con los comentarios del tipo «me tiene muy harta» o «con este niño es imposible». Tal y como advierte Perona, se corre el riesgo de la Profecía Autocumplida.
  • Muestra especial atención cuando el niño se comporte de forma adecuada. El objetivo de los niños con altas demandas es conseguir atraer la atención de los padres y adultos. De esta forma, si se dan cuenta de que captan tu atención cuando manifiestan buen comportamiento, continuarán en esa misma línea.
  • No cedas ante sus exigencias. Utilizar la técnica del disco rayado, la indiferencia o iniciar una distracción en cualquier otro asunto son algunas de las mejores formas para evitar ceder ante los niños con altas demandas.

La crianza de un niño con altas demandas puede acabar resultando muy frustrante y, probablemente, los padres terminen por sentirse culpables. Piensan que se debe a que lo miman demasiado o es que hay algo que no están haciendo bien, cuando, sencillamente, se trata del carácter del niño y su personalidad.