¿Cómo negociar con mi hijo adolescente?

8 enero, 2016

Negociar con mi hijo adolescente se ha convertido en uno de los momentos más difíciles que me ha tocado vivir en la vida”.


“Si antes, cuando era pequeñito, pensaba que esa era la etapa más complicada por todos los cuidados y atenciones a proveerle, hoy, que se encuentra a las puertas de su vida adulta no veo las cosas claras.

De pronto todo lo que sabía como madre, toda la preparación que me preocupé en darme resultan casi nada.

Mi pequeño hijo se ha convertido en alguien que no conozco. Y me aterra el no saber cómo lidiar con esa nueva persona que tanto necesita de mi supervisión”.

Mamá, si por alguna casualidad estos pensamientos son similares a los tuyos, como de costumbre, nos gustaría ayudarte en tu encrucijada.

6 Tips para negociar con un hijo adolescente

En tu negociación con tu hijo adolescente debes ser tan firme y flexible como para que él sienta que eres el entrañable puntal en el cual va a apoyarse.

Para eso:

Incluye a tu hijo adolescente en el establecimiento de las nuevas normas y la flexibilización de las reglas ya existentes en casa. A él como miembro de la familia le compete lo que pasa en el núcleo, sobre todo, aquello que está directamente relacionado con su persona

Antes que iniciar una discusión inicia una negociación y que la rima te aproveche para aprenderte esta frase como un verso a tener en cuenta en todo momento. La negociación servirá para ponerse de acuerdo y mantener la armonía entre ustedes; a la vez, te valdrá para educarlo en que el diálogo es la mejor manera de resolver cualquier conflicto

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• Mantiene una comunicación fluida con él. Sea cual sea el tema. Escucha sus opiniones y tenlas en cuenta. Así le demostrarás que lo tratas como igual y lo respetas como hijo y ser humano

• Sé firme en los límites que fijas. Cuando dices: No, es no. Pero no le niegues las cosas de manera arbitraria. Explícate tus razones y hazlo entender. Eso le enseñará a respetarte y a analizar el porqué de tu respuesta

Evita gritar y malhumorarte. Si él lo hace ponle un freno a su mal humor. Una buena manera de hacerlo es dejar la conversación inmediatamente y advertirle que seguirán cuando él esté más calmado

Busca el mejor momento y ambiente para negociar. Una regla de la buena comunicación es tener la concentración y la calma suficientes como para poder escuchar al otro y analizar sus puntos de vista sin que nada desvíe la atención que se prestan.

Salidas del fin de semana. Un ejemplo de negociación

 

Las salidas del fin de semana constituyen uno de esos temas a ser negociados entre padres e hijos.

Porque ya pasamos por la misma etapa sabemos de los atractivos que tiene el asistir a las fiestas nocturnas.

• Diferente vestuario
• Aplicación de maquillaje para las muchachas
• Relaciones interpersonales más desinhibidas. La noche hace que el público alrededor desaparezca y nadie sea testigo de la hazaña a la hora de conversar con la muchachita o el muchachito que te gusta
• “De noche todos los gatos son negros”. Si no eres tan agraciado tus defectos se enmascaran en la penumbra
• A media luz todo el mundo se convierte en un experimentado bailador. Si no bailas bien eso no va a ser un problema para ti
• Tienes la satisfacción de probarles a los demás que eres independiente. Tus padres confían en ti y ya no eres el niño o la niña que debía salir siempre con ellos. Eres todo un hombre o toda una mujer.

Resumiendo, para un joven que apenas comienza a “relacionarse en sociedad” el hecho de ir a bailar y conversar con otros jóvenes, por la noche, y lejos de las miradas de sus padres es sumamente importante.

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Por eso, apenas ven a sus amigos salir a las fiestas nocturnas comienzan a pedir o exigir que los dejen hacer lo mismo.

Mamá, si consideras que tu hijo tiene edad y es lo suficientemente responsable como para salir solo, negocia con él y, de eso, saca algunos provechos extras.

Hazle saber que para ganar tu consentimiento primero debe probar que sabe respetarse, cuidarse y darse valor.

Si estudia y obtiene buenas calificaciones; si ayuda en las tareas del hogar y deja de ser el hijito o la hijita consentidos; si reconoce y enmienda sus errores podrás verlo como el joven casi adulto que él quiere y necesita que veas.

En este sentido conversen todo lo que deba ser conversado y hablen sobre los horarios y los días de salida.

Por último, promete no seguirlo en el auto ni pedirle a otro familiar que lo vigile cuando vaya a hacer su primera salida nocturna. Esto se sale de cualquier negociación.

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