4 molestias por deshidratación en el embarazo

Te vamos a enseñar cuáles son las principales consecuencias derivadas de un problema de hidratación en el embarazo que se extiende en el tiempo.
4 molestias por deshidratación en el embarazo
Saúl Sánchez Arias

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez Arias.

Última actualización: 11 septiembre, 2022

Sufrir deshidratación durante el embarazo puede resultar realmente peligroso. A pesar de que existe una serie de mecanismos fisiológicos para proteger al feto, superados unos límites, este puede verse en riesgo. Por este motivo, será crucial identificar los síntomas de forma temprana y plantear un buen protocolo de ingesta de líquidos para revertir el proceso.

Hay que tener en cuenta que las épocas calurosas resultan un factor de riesgo para la deshidratación. También lo son el consumo inadecuado de agua y un incremento del volumen de la orina que puede darse por distintas causas. Sea como fuere, es determinante prestar atención al equilibrio hídrico para evitar problemas.

Molestias por deshidratación en el embarazo

A continuación, te vamos a mostrar cuáles son las molestias más frecuentes que se pueden sufrir en el embarazo por el aporte ineficiente de líquidos. No olvides que los refrescos y los zumos no suponen elementos adecuados para prevenir tales situaciones. La mejor herramienta para garantizar un buen estado de hidratación es el agua mineral.

1. Retención de líquidos

Aunque parezca contradictorio, plantear un protocolo de hidratación ineficiente puede terminar con un incremento de la retención de líquidos. Es frecuente que aparezcan edemas en los músculos y en las articulaciones, lo que puede causar dolor. Esto se produce fundamentalmente por una mayor acumulación de sustancias de desecho provocada por el insuficiente consumo de agua.

Los dolores de cabeza pueden indicar que hay un estado de deshidratación. Lo ideal es consumir agua mineral y evitar llegar a esa situación para beberla.

2. Dolores de cabeza

Los problemas de hidratación podrían ser responsables de la aparición de los dolores de cabeza y de las migrañas. Así lo evidencia una investigación publicada en la revista Journal of Clinical Neuroscience. Además, no bastará con consumir cualquier líquido para evitar este problema, sino que la única opción válida es el agua mineral natural.

Las bebidas con gran contenido en azúcares simples podrían resultar positivas a la hora de controlar las migrañas. Estas cuentan en su interior con compuestos que generan un estado de inflamación en el medio interno, algo que se asocia con un incremento en la sensación de dolor y con una mayor propensión a la incidencia de estas alteraciones en el estado de salud.

3. Estreñimiento

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Jornal de Pediatría, la ingesta de agua se considera como uno de los mecanismos para tratar el estreñimiento. Cuando el balance hídrico no es adecuado puede experimentarse un problema en la lubricación de las heces, por lo que el descenso de las mismas a través del tubo se vuelve ineficiente. Al faltar lubricación, la fibra no es capaz de ejercer correctamente todo su potencial.

4. Hipertensión

Puede darse el caso de que un episodio de deshidratación sostenido a lo largo del tiempo acabe por provocar hipertensión arterial. Esta alteración de los parámetros fisiológicos se relaciona con un mayor riesgo cardiovascular. Es frecuente que, en dicho contexto, se desequilibren los niveles de sodio y de potasio en los medios intra y extracelulares. De ese modo, se provoca un aumento en la densidad de la sangre y una menor capacidad de circulación.

Durante el embarazo, se recomienda beber entre 6 y 8 vasos de agua a diario. Además, se debe tener en cuenta que no es positivo incluir zumos o refrescos en la pauta.

¿Cuánta agua se debe beber al día?

Lo cierto es que no existe una recomendación estándar sobre el consumo de agua para todo el mundo. Algunos expertos hablan de ingerir al menos 6 vasos de líquido a diario, pero esto dependerá del tipo de alimentos que aparezcan en la dieta y de las condiciones climatológicas.

Si algo está claro es que la sed es un mecanismo que indica que ya se ha generado un cierto estado de deshidratación. Por este motivo, lo ideal sería evitar que esta apareciese, aunque no siempre es posible adelantarse a ella. Ahora bien, como regla general, hay que asegurarse que durante el embarazo aparecen en la dieta diaria entre 6 y 8 vasos de agua fresca.

La deshidratación en el embarazo provoca una serie de molestias

Como has podido comprobar, desarrollar una situación de deshidratación en el embarazo que se sostiene a lo largo del tiempo puede llegar a mermar el estado de salud. Se generan dolores y situaciones que alteran la situación de bienestar, por lo que se debe evitar llegar hasta este punto.

Recuerda que no es positivo incluir refrescos o zumos en la pauta. Estos elementos concentran en su interior aditivos y azúcares simples que podrían resultar nocivos para el control de las glucemias. De este modo, se incrementará el riesgo de sufrir diabetes gestacional.

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