¿Mi pequeño tiene Enuresis Infantil?

Macarena 7 abril, 2016
La Enuresis Infantil aparece tras el abandono del pañal, despertando la preocupación de las madres cuyos hijos no logran contener la orina. ¿Qué hacer frente a estos accidentes y fugas involuntarias de los niños?

La Enuresis Infantil aparece comúnmente tras el abandono del pañal, despertando la preocupación de muchas madres dado que sus hijos no logran contener la orina como corresponde, con lo cual llegan al baño cuando ya es demasiado tarde.

Los profesionales de la salud explican que la enuresis infantil consiste en la emisión repetida de orina de forma involuntaria o intencionada, sea en la ropa o en la cama. Si bien esta conducta siempre es clínicamente significativa, es considerada un serio problema cuando el niño alcanza los 5 o 6 años.

Pues si un chico de edad preescolar sigue orinándose encima, debe ser considerado como síntoma de que algo anda mal, para lo cual es imperioso comprender qué hay de fondo para poder tratarlo de manera adecuada. Pero, ¿cómo puedo saber si esta situación se convirtió en un problema?

¿Qué es la enuresis infantil y qué tipos hay?

La enuresis es un trastorno frecuente en la población infantil y tiene lugar cuando el menor se orina involuntariamente a una edad en la que ya controla su esfínter, sin presentar indicios de una patología orgánica identificable (urológica o neurológica).

Esta micción inintencional por parte de los pequeños puede darse en cualquier momento del día o de la noche y responder a múltiples causas, por lo que son varios los especialistas que pueden intervenir para encontrar la solución a estos casos.

Sea en el área de psicología o de pediatría, uno de los motivos de consulta más reiterados es justamente la Enuresis, preferentemente nocturna. De hecho, se estima que al menos el 15% de las criaturas de 5 años “moja la cama“, cifra que disminuye al 12% cuando se trata de chicos de 6 años.

Asimismo, los datos estadísticos indican que al menos el 8% de los pequeños de 10 años aún sufre este inmenso problema, siendo más común en niños que en niñas. Además, aunque se desconocen genes asociados al trastorno, suele existir cierta tendencia familiar o componente hereditario.

Tipos de enuresis

Los profesionales de la salud suelen distinguir, al menos, entre dos tipos de enuresis, los cuales obedecen al desarrollo del esfínter que presenta el niño. Por ello, los médicos tienden a hablar de:

  • Enuresis primaria, si el problema persiste desde el nacimiento puesto que el infante nunca logró adquirir el control.
  • Enuresis secundaria, cuando el problema aparece después de un periodo prolongado de continencia. En estos casos, los especialistas señalan factores emocionales y sucesos estresantes como posibles causantes del problema.
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Además, pueden distinguirse tres subtipos de enuresis infantil, de acuerdo al momento del día en el que se producen estas “fugas”, por lo que pueden diferenciarse las siguientes categorías:

  • Enuresis nocturna, si el niño hace pis en la cama mientras duerme.
  • Enuresis diurna, cuando la micción ocurre durante la luz del día, con el niño despierto.
  • Enuresis mixta, si el chico orina indistintamente durante el día como en la noche.

Causas de la enuresis infantil

La enuresis infantil generalmente se debe a una disminución en la producción de la hormona antidiurética durante el sueño, la cual es muy importante para poder aguantar la orina toda la noche sin ir al baño. Sin embargo, este problema también se asocia a una falta de percepción de la vejiga llena.

No obstante, los estudios han logrado demostrar que aquí la genética interviene puesto que el 30% de los niños con algún padre enurético presenta este trastorno, mientras que la cifra asciende al 50% si ambos padres padecieron esta afición.

Vale aclarar que cualquier menor puede padecer enuresis infantil por causas tan diversas capaces de incluir factores neurológicos, fisiológicos o genéticos. Algunos otros motivos por los que un infante puede presentar este padecimiento son:

  • Infecciones urinarias.
  • Diabetes.
  • Vejiga pequeña.
  • Iniciación excesivamente temprana o demasiado tardía en el control de esfínteres.
  • Sueño profundo en casos de enuresis nocturna.
  • Factores emocionalmente estresantes.
  • Ambiente familiar sobreprotector o autoritario.

Consejos para padres

En primera instancia, resulta fundamental que actuemos asertiva y positivamente si nuestro hijo padece enuresis infantil. Pues no es algo que haga con intención de molestar, simplemente hay alguna cuestión de fondo que deberán solucionar juntos, por lo cual la ayuda y el apoyo de la familia se torna vital.

El primer paso consiste en solicitar ayuda profesional y evitar enojarnos o castigar al niño debido a estas micciones involuntarias. Habla con tu pediatra de cabecera, él sabrá cómo ayudarte a solucionar este problema, descartando posibles causas o infecciones urinarias para indicar un tratamiento.

Asimismo, es importante que te asegures de que tu hijo vaya al baño con frecuencia, sin retener la orina, dado que también puede producir escapes diurnos o nocturnos. Seguramente el niño esté concentrado y distraído jugando, por lo que no perciben las señales de su cuerpo y se olvidan de ir al baño.

Otra buena opción para evitar la enuresis infantil es asegurarnos principalmente de que el pequeño orina antes de ir a dormir y, al día siguiente, premiarlo por no mojar la cama. Finalmente, si nada parece dar resultados deseados, no estaría mal acudir en busca de asistencia psicológica para su tratamiento.

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Si bien el control de los esfínteres guarda relación directa con la maduración del sistema nervioso, también conlleva cierto reflejo condicionado que tranquilamente se puede crear. Por lo tanto, es posible que los padres fomenten determinados hábitos que permitan al niño despertarse a la hora de hacer pipí.

  • ¡A beber menos antes de acostarse! Debes limitar la cantidad de líquidos que el niño tome luego de cenar, especialmente huye de las bebidas e infusiones elaboradas en base a cafeína puesto que estimulan la producción de orina.
  • Habla con tu hijo sobre su problema. Puede que el niño esté pasando por un mal momento que genera nervios, angustia o ansiedad. Conversa con él a fin de ponerte al tanto de lo que le sucede, lo que le preocupa y asusta para conseguir que exprese libremente sus emociones.
  • Nada mejor que crear conciencias y asumir responsabilidades. Es importante que el menor tenga conciencia de las consecuencias lógicas de esa “filtración” y colabore en subsanar la situación, tanto a corto como a largo plazo. Sin renegar ni desparramar culpas, déjale al niño una muda de ropa a mano para que se cambie ante un eventual accidente nocturno, así como debes permitir que te ayude a cambiar y lavar las sábanas.
  • ¡A entrenar se ha dicho! Puedes proponerle al infante un entrenamiento de retención de orina para que logre percibir y tomar consciencia de la sensación que arroja tener la vejiga llena, para lo cual será menester reforzar el control de los esfínteres. Pídele niño que aguante la orina tras beber abundante agua y, luego, que cuente hasta 10 ó 20 antes de empezar a evacuar. Además puedes apelar a ejercicios capaces de reforzar el músculo que envuelve a la vejiga y es el principal responsable de su vaciado al contraerse.
  • ¿Qué tal una alarma para enuresis? Quizás aún no lo sepas ya que nunca antes te has enfrentado a este dilema, pero existen en el mercado una serie de dispositivos que emiten una señal sonora ni bien el niño comienza a orinar, de manera tal que se puede frenar la emisión para correr al baño.

Cosas que no debes hacer

  • No te enfades. Por lo general, estos accidentes escapan a la fuerza de voluntad del pequeño, obedeciendo más que nada a cuestiones neurológicas. Entonces reñirle, reprenderlo o castigarlo por mojar la cama no tendrá sentido y solo conseguirá que se sienta mal, culpable y avergonzado.
  • No ridiculices a tu hijo frente a terceros. Comparar, avergonzar y ridiculizar al chico no te llevará a ningún lado, al contrario, tenderá a empeorar el cuadro. Así que no te rías ni lo comentes con extraños o ajenos al círculo familiar directo, dado que solo dañarás su autoestima volviendo a tu niño tímido.
  • Evita los pañales. Es una respuesta cómoda al problema pero no es más que una estrategia contraproducente en tanto que el menor nunca sentirá cuándo se le escapa el pis. ¿Por qué mejor no consigues una funda de plástico para el colchón?
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