Meditar: la nueva forma de disciplinar niños rebeldes

Gladys · 12 noviembre, 2016

Este es un dilema que preocupa a cientos de papis y mamis que tienen un niño rebelde en casa: debatirse entre los gritos de rigor para demostrar fortaleza o la permisividad con la que los niños siguen haciendo de las suyas no son las únicas alternativas. A continuación les contamos por qué meditar es la mejor opción.

No faltarán aquellos incrédulos que mantengan la idea de que cuando se trata de niños que no quieren seguir las reglas, lo mejor es que los padres se impongan y hagan entender al pequeño quién manda en casa. Pero debemos advertirles que en algunos casos este excesivo carácter con el que se maneja a los niños puede generar un resultado negativo en su comportamiento.

¿A qué nos referimos? Al hecho de que existe una posibilidad de que los gritos, prohibiciones, castigos y nalgadas puedan generar en los niños algunos complejos de inferioridad. Incluso puede reforzar cierta rudeza en el carácter del menor que, al sentirse en desventaja, buscará defenderse tal y como lo están enseñando papá y mamá. Esto es: a las malas y por la fuerza.

Antes de explicar las ventajas de la meditación en los niños, merece la pena que los adultos nos preguntemos. ¿Existe alguna lógica que sustente que los padres maltraten física o verbalmente a sus hijos?, ¿cuál es la imagen que estamos ofreciendo a nuestros pequeños?, ¿nosotros podemos perder el control pero ellos no?, ¿la violencia puede combatirse con más violencia?

Cada uno, desde su perspectiva, encontrará cómo responder a cada una de estas interrogantes. Y la verdad es que el tema acerca de la manera más efectiva para disciplinar a los niños supone horas interminables de conversación, pero lo que sí podemos ofrecerte es un nuevo rumbo para encaminar a tu hijo.

¿Qué es un niño rebelde?

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Seguro que los padres podemos hacer una larga lista para definir la rebeldía de nuestros hijos. No obedecen, se rehúsan a hacer sus deberes escolares, no quieren ayudar con las tareas domésticas, tienen episodios de rabietas a diario, gritan o muerden cuando se les reprende.

Todo esto viene acompañado de un largo etcétera en el que no nos detendremos. Pero lo que sí merece toda nuestra atención es un aspecto que no podemos soslayar: estamos hablando de niños. Futuros mujeres y hombres en formación y sí, efectivamente, es nuestra responsabilidad formarlos bien.

Ventajas de la meditación

Meditar es una manera efectiva de calmar los ánimos y hacer fluir correctamente las emociones.

Si a los adultos les viene bien esta práctica, imaginen todas las ventajas que implica para nuestros niños: inteligencia emocional, permite la tranquilidad del cuerpo y la mente y, por si fuera poco, aumenta el rendimiento escolar en virtud de que se agiliza la memoria y se optimiza la concentración.

Claves para incluir la meditación en la rutina de los niños

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Conoce aquí las claves para incluir en la rutina de tus niños la posibilidad de meditar:

  • No puedes hablar al niño de niveles de estrés, de liberación de endorfinas ni de cuadros de ansiedad, porque simplemente no lo va a entender. Tampoco pruebes diciendo que con la meditación logrará poner su mente en orden, porque verá esto como un asunto aburrido.
  • Lo mejor para iniciarse en casa, si no optas por contratar los servicios de un experto en relajación y meditación, es que dejes a un lado el protocolo e invites a todos los integrantes de la familia a participar.
  • Apaga todas aquellas cosas que puedan distraerlos del objetivo: televisores, ordenadores, tablets, teléfonos. Y seleccionen un lugar en el que puedan estar cómodos, como la sala, el jardín o una terraza.
  • La idea es que papá, mamá y los niños se sienten en el suelo e intenten crear una dinámica para meditar. Para empezar, puedes invitarlos a cerrar los ojos y recordar un momento que hayan compartido juntos como, por ejemplo, unas vacaciones.
  • Después puedes animarlos a respirar de manera coordinada, sincronizando las inhalaciones y exhalaciones de cada uno.
  • Pueden empezar con 15 ó 20 minutos de meditación, dos veces a la semana.
  • Cuando observes que tu hijo se siente cómodo meditando, permítele que ocupe su mente sin que tú lo dirijas. Deja que su imaginación marque el ritmo y que sienta que es dueño de ese momento. Para eso, es clave que no lo interrumpas.

Con todo esto en mente, debes tener claro que al intentar que tu pequeño se inicie en la meditación no pierdes nada, pero puedes ganar mucho, sobre todo el niño que sabrá aprovechar la oportunidad de tener un momento para él, alejado del vertiginoso mundo que lo rodea.