Cómo lograr que tu hijo coma de todo

Pedro · 19 agosto, 2016

Hay días en que el momento de la comida y/o de la cena, en lugar de ser una cita placentera en familia, se convierte en la hora más temida y desesperante del día. Si a tus niños les cuesta comer, probar cosas nuevas y la hora de la comida es un drama, no te preocupes, vamos a ayudarte con consejos acerca de como lograr que tu hijo coma de todo.

Como siempre la paciencia es tu gran arma. No pierdas los nervios, hay otras formas de ir introduciendo los alimentos y que la comida y la cena lleguen a ser incluso divertidas. Pero si te enfadas y te pones nerviosa, no vas a conseguir que tu hijo coma más ni mejor. Todo lo contrario, el niño se va a empecinar más en no seguir comiendo, en no probar los alimentos o en ambas cosas. Además, temerá el momento de comer, puesto que lo asociará a una experiencia desagradable.

Cómo lograr que tu hijo coma de todo

Para que tu hijo coma de todo es importante que asocie el rato destinado a comer con una experiencia divertida y agradable e incluso tenga ganas de que llegue.

Lo primero de todo es intentar comer en familia. Para el pequeño su mayor deseo es pasar el tiempo con sus padres y hermanos. Es un momento ideal para pasarlo en equipo, sin elementos que distraigan como el televisor. Es preferible comentar cómo ha ido el día, disfrutar, reír, alabar los platos y los alimentos que se consumen, etc.

Si el pequeño lo pasa bien comiendo tendrá más apetito. No hay que olvidar que les gusta imitar a sus mayores, por tanto, si quieres introducir un alimento nuevo y antes de ponérselo a él, el resto de los componentes de la familia lo come y expresa lo delicioso que es. Probablemente querrá probarlo y tendrá predisposición a que le guste. También es imprescindible que observe que vuestra dieta es variada y contiene frutas, verduras, pescado, carne, guisos, etc. Sois su mejor ejemplo.

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Otro truco es implicarlo en la elaboración de los platos. Llevándolo a la compra, mostrándole lo bonitas que son las verduras y las frutas, lo bien que huelen, después dejándole que de vez en cuando colabore en la preparación, añadiendo el toque final o lavando los alimentos o echándolos en algún recipiente. Si él siente que ha ayudado a cocinar, tendrá más ganas de probar el resultado.

Hacer los platos divertidos. Si le presentas un plato de lentejas en el que las patatas y la zanahoria formen una cara con una sonrisa, le atraerá más que el plato normal y corriente. Además, dará juego, proponiéndole que se coma la nariz, por ejemplo. Lo interpretará como algo divertido y querrá seguir comiendo. Hay montones de formas e ideas que puedes adoptar para la presentación de los platos. Seguro que triunfarás.

Entiende que no tienen por qué gustarle todos los alimentos. A la mayoría de personas les ocurre y es totalmente normal. Lo importante es que consuma productos de todos los grupos para que obtenga todos los nutrientes esenciales. Hidratos de carbono, proteínas, vitaminas, etc. De modo que si un determinado alimento no le gusta, lo puedes sustituir por otro del grupo que tenga propiedades parecidas.

Ponle la cantidad justa o poca cantidad. Es sólo un niño y tiene que comer según su constitución, peso y estatura, no puede ingerir la misma proporción que un adulto. Además, es muy recomendable que identifique la sensación de saciedad y no la sobrepase para evitar que un futuro pueda ser obeso. Otra de las ventajas es que así si quiere más lo puede pedir, una manera de autoafirmarse y tomar decisiones propias y no impuestas por papá y mamá. Le harán sentirse bien y mayor.

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Otros detalles a tener en cuenta para que tu hijo coma de todo

No hay que ceder al chantaje emocional del llanto cuando no quiere comer, ni tampoco darle todo lo que quiera por evitar que haya conflicto. El niño tiene que comprender que tiene que comer de todo y variado y asumir la comida como un hábito agradable y cotidiano. Como ya habéis visto, hay maneras de darle la vuelta a la situación.

Otro factor a tener en cuenta es el cansancio. Intenta que la hora de la comida y la de la cena no coincidan con las horas de la siesta o a las que el pequeño se va a dormir. Cuanto más cansado esté y más sueño tenga, menos ganas de comer tendrá.

Recuerda que como todo hábito, tendrá que ser introducido poco a poco. Además, hay muchos tipos de sabores a los que su organismo se tiene que acostumbrar. Con paciencia, juego y cariño todo se consigue.