Cómo lograr que tu hijo coma sano - Eres Mamá

Cómo lograr que tu hijo coma sano

niña comiendo en un restaurante

Muchos países del mundo se caracterizan por poseer una excelente, rica, variada y saludable dieta. Sin embargo la mayoría de los habitantes del planeta han cambiado una dieta llena de alimentos saludables, para incluir comida chatarra como parte de la dieta habitual de la familia. El hecho de que una familia coma sano responde a un hábito que perdura en el tiempo, el cual le debes inculcar a tu hijo a través de tu ejemplo.

Hay algunos consejos que puedes seguir si deseas lograr que el niño coma sano; uno de ellos es que debe aprender este buen hábito desde los cinco años y hasta los siete años. A partir de los diez años ya será un poco más difícil conseguir que cambie sus costumbres a la hora de elegir sus alimentos.

Es recomendable que coman verduras preparadas de formas muy diferentes, para que vayan descubriendo y probando distintos sabores asociados a la comida sana. Servirle el mismo plato de brócoli cada dos días solo provocará que desarrolle rechazo a la verdura. Lo puedes cocinar por ejemplo un día con bechamel, otro con queso, luego puré y así para que les vaya gustando. Lo mismo ocurre con la fruta, dar todo el tiempo lo mismo para merendar o almorzar les puede llegar a aburrir o los hará perder el interés.

Algunas veces los niños imitan a los padres a la hora de comer, por ejemplo “Como a mi papá no le gusta esta fruta, a mí tampoco. Mamá no va a decirme nada porque él tampoco se la come”, pueden llegar a pensar tus hijos, por eso hay que tratar de evitar que asuma tus gustos como los suyos.

Comer sano puede ser práctico

Si preparar algo sano te quita mucho tiempo entonces lo más práctico es cocer la verduras y las legumbres en grandes cantidades para congelar y darle después su ración cuando le toque. Siempre serán mejor los alimentos sanos, aunque estén congelados, que recurrir a la comida rápida o chatarra.

Si al niño no le gusta la comida que hay ese día, negocia con él, puedes pedirle que coma menos cantidad que los demás. Verá que a la familia sí le gustan y que es normal y habitual comer sano. No importa que coma poco un día, pues lo bueno de esta experiencia es que la asimilará como un buen hábito familiar.

Especialistas en nutrición recomiendan que los alimentos ricos en hidratos de carbono como la pasta, arroz, pan, papa entre otros estén presentes a diario en el menú infantil. Estos deben proporcionar el 55% del total de la energía consumida por el niño. Los hidratos son fundamentales no solo para el gasto energético, sino también para el crecimiento. Por eso ha de ser el principal grupo en la dieta infantil, por encima de las proteínas y las grasas.

No olvidemos que cuando al niño no le gusta algo, hay que respetarlo. No es lo mismo que no le gusten las alcachofas que la verdura en general. En ese caso, la comida se convierte en un capricho y los caprichos son para situaciones especiales en familia. Pero, si un día llega a casa y va directo a la nevera a buscar el batido de chocolate que tanto le gusta le puedes decir que ese día no hay y en su lugar le ofreces chocolate negro en tableta, pepinillos o cualquier otro alimento como premio.

Los hábitos sanos perduran en el tiempo

Y no hay que olvidar que las legumbres también son muy ricas en nutrientes. Puedes presentárselas  poco a poco, eso ampliará su menú, lo cual es conveniente pues las legumbres deben ingerirse por lo menos dos veces a la semana.

Un alimento sano y sencillo y que a los niños les encanta es el pan. En la medida que sepa masticar mejor se le debe ir introduciendo en alguna comida. Se recomienda que sea el pan blanco, ya que el pan integral no es aconsejable antes de los 7 años debido a su acción irritante sobre el tubo digestivo de los infantes.

Trata de inculcar hábitos sanos a tu hijo, trata de explicarle qué alimentos tiene su comida y para qué son buenos. Cocina alguna vez con su ayuda y aprovecha ese momento para enseñarle la importancia de comer sano.

Y comer sano debe ser siempre algo divertido para la familia, no una tortura que implique consumir alimentos desabridos, ponle un poco de imaginación y variedad a la manera de preparar y presentar comida; esto se puede lograr sin dejar de cocinar saludable. Ponle chispa a la comida y verás cómo tu hijo se lo come todo todito.