Las mejores enseñanzas que te darán tus hijos

Los niños son una fuente pura de inocencia que nos enseñan a ser mejores personas con ejemplos sencillos de vida.

El nacimiento de un niño representa una nueva etapa en la vida de cualquier adulto. A partir de ese instante, los seres humanos nos damos cuenta de que el amor es el sentimiento más bello que existe, sobre todo, si lo compartimos con un ser tan especial como esa personita que tenemos entre los brazos.

Esa es la primera lección de vida que nos regalan los pequeños del hogar. Y ese encuentro es apenas la primera hoja de un libro de enseñanzas que nunca se acaba y que está destinado a cambiar nuestra manera de pensar sobre las cosas que nos rodean, la humanidad y el concepto de familia.

Mantén abierto tu corazón y tu mente para aprender de tus hijos

Antes de que ellos llegaran a formar parte de tu historia, probablemente, mantenías ciertas ideas que defendías a capa y espada, pero la perspectiva de un chiquitín es tan poderosa que puede hacerte cambiar el pensamiento en un solo segundo, romperás paradigmas y abrirás la mente por completo.

Por supuesto, los padres tenemos que estar siempre dispuestos a escuchar su punto de vista, aceptar los errores y tratar de establecer un equilibrio cuando no hay un acuerdo. De esto se tratan los principios básicos de convivencia que repetirán en un futuro con sus propias relaciones personales.

7 lecciones que te darán tus hijos

Para aprender lo que tus hijos tienen para enseñarte, tendrás que dejar abiertas las puertas de tu corazón. Además de esto, tienes que reconocer que no lo sabes todo y debes hacerles entender que esto es así. Tu papel es guiarles lo mejor que puedas por un buen camino, pero la crianza es un trabajo en equipo.

Por fortuna, las cosas que te mencionaremos a continuación son algunas de las enseñanzas que te dejarán los pequeños de la casa en este largo camino de crecimiento y maduración:

El dinero y los objetos materiales pasan a un segundo plano

Muchos adultos piensan que deben pasar largas horas trabajando para tener una mejor situación económica para favorecerlos a ellos. La sorpresa es que el regalo más hermoso que les puedes dar es tu tiempo, momentos de calidad.

El perdón es un tesoro

Los niños tienen la capacidad de perdonar rápidamente, olvidan y no conocen el rencor… La razón es muy sencilla: la felicidad es lo más importante para estos angelitos.

La disciplina no es el centro de todo

Algunos consideran que a mayor disciplina, mayor será su educación y responsabilidad. La verdad es que si no acompaña esa tarea con la flexibilidad y la comprensión, se vuelve negativa y se relaciona con los castigos.

Un sentimiento verdadero

Los reyes de la casa se ríen con sinceridad, sus sentimientos son reales. Ellos viven cada instante con naturalidad y, como adultos, debemos aprender de esto.

La naturaleza se respeta

Los bebecitos sienten curiosidad por los elementos que están en el entorno, les encanta conocer el mundo natural y sienten deseos de experimentar en él. Sin duda, debemos tomar este ejemplo.

El respeto entre la gente

Los niños ven a los demás como seres humanos y no distinguen entre razas, ni características físicas. Nadie es diferente… ¿Por qué cuando crecemos esto cambia? Renunciemos a los prejuicios y compartamos con el resto sin problemas.

La vida es hoy

Los grandes nos preocupamos por muchas cosas y olvidamos que el ahora es lo importante. Vivir cada ocasión es la clave de la felicidad plena.

Nunca es tarde para aprender de los niños

La autenticidad de estos angelitos es un ejemplo que debemos seguir, para ser verdaderamente felices y sin complejos. Los límites que encontramos en la cotidianidad son producto de los prejuicios y de las falsas creencias.  

Los hijos, grandes maestros de vida

Ellos nos enseñan a que podemos ser mejores personas si renunciamos a los señalamientos, si dejamos de juzgar al resto y si nos entregamos de verdad al entorno. El respeto es la base de la tolerancia, la aceptación y la honestidad.

Por eso, siempre serán grandes maestros para nosotros, con sus ocurrencias y esos actos que a veces nos sorprenden. Deja que ellos sean libres, permíteles expresar las ideas y pregúntales cómo ven al mundo… Ya verás que quedarás impactado.

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