¿Es la maternidad un obstáculo financiero?

Depende de la perspectiva de cada quien, la maternidad podría ser considerada como un obstáculo financiero para conseguir mejores resultados en nuestra economía diaria. Aunque muchas personas podrían no estar de acuerdo, es un hecho que gran parte del capital de las madres se invierte en cosas de los hijos, algo que en ausencia de estos no sucedería.

El obstáculo financiero como tal es un hecho, pues significa una disminución en cuanto al capital que se maneja a conciencia de nuestros objetivos. En tal sentido, limita las condiciones para ahorrar, gastar en nuestros intereses personales, invertir pensando el futuro o mejorar nuestro estilo de vida.

Sabemos que puede existir controversia en este aspecto, en especial porque reconocemos las capacidades de las madres para hacer funcionar su economía aun en situaciones adversas. Podemos hablar en defensa de las posibilidades financieras en la maternidad cuando nos referimos al empoderamiento de la mujer; algo que la eleva en sus virtudes y destrezas para competir en el campo laboral.

Sin embargo, no quedan dudas de que el proceso de la maternidad termina por alterar nuestro presupuesto de alguna manera. Por esta razón, es común acudir a consejos financieros a la hora de planear un embarazo, ahorramos y hacemos cuentas para el momento de dar a luz y modificamos nuestro presupuesto en función de los hijos.

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Factores que crean un obstáculo financiero

Cada vez menos madres pueden darse el lujo de gastar dinero en ellas mismas, tampoco es frecuente que puedan adquirir productos de inversión pensando en su retiro. Dependiendo de su situación, es posible que la economía sea un problema grave; podríamos mencionar lo difícil que es hacer rendir el dinero cuando se es madre soltera o todo lo que se puede gastar en caso de enfermedad.

Familias en situación de pobreza podrían tener mayor necesidad de planificar embarazos, pues el factor finanzas amenaza contra la mayoría de sus actividades. Una pareja sin hijos que tiene problemas económicos, necesita resolver conflictos puntuales, como la alimentación, vivienda o transporte; para ellos, tener un hijo sería un lujo difícil de costear y por ende un obstáculo financiero.

No obstante, lo que vuelve controversial este tema, es el hecho de considerar un obstáculo a estado tan hermoso como lo es la maternidad. Al respecto, podemos asegurar que una cosa no niega la otra. Volvernos ciegos ante problemas reales puede hacernos más propensos a las consecuencias más devastadoras de la situación que enfrentamos.

El empleo es la principal fuente de ingresos de las familias en distintas sociedades del mundo; en tal sentido, ante la ausencia de una fuente de empleo, las necesidades monetarias se acrecientan. Es por ello, que las personas que no pueden trabajar resultan las más afectadas a nivel económico, pero ¿quiénes no pueden trabajar? Las madres que no tienen con quien dejar a sus hijos son unas de estas personas.

No poder salir a trabajar, aun estando capacitadas para hacerlo, representa un enorme obstáculo a nuestras aspiraciones financieras. En lo adelante, tendremos limitaciones para conseguir propósitos esenciales, por lo que otras expectativas tienden a diluirse sin opción alguna.

El trabajo no es un obstáculo financiero para la maternidad

La maternidad no es impedimento concreto para salir a trabajar, en la actualidad existen múltiples opciones para emplearnos laboralmente aun siendo madres. Al respecto, no existen dudas acerca de las capacidades de las madres para hacer frente a todas sus responsabilidades; pese a esto, no es fácil asegurar que no tendrán inconvenientes a la hora de manejar con amplitud sus finanzas.

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Tener un hijo es una relación superior en todos los aspectos, su educación, alimentación, salud y bienestar en general, son los objetivos primordiales de toda madre. Pese a esto, muchas madres aseguran que han visto disminuidas sus oportunidades laborales y financieras a causa de la maternidad, pues han sido víctimas de discriminación por su situación.

Aunque con mucho agrado y sin considerarlo un sacrificio en lo absoluto, las madres y en general las familias, gastan la mayor parte de su dinero en la crianza de sus hijos. Por lo general, son las necesidades de los pequeños las que deben cubrirse con prioridad; esto sin duda es un impedimento para mejorar las finanzas en otros aspectos.

Lastimosamente muchas madres llegan a su edad de retiro sin haber ahorrado o invertido lo suficiente, también lo hacen sin haberse desarrollado profesionalmente y sin haber conseguido cierta estabilidad en el sector vivienda y salud. Sin embargo, esto no es culpa de los hijos, se trata de un hecho social que nos ha puesto en desventaja desde tiempos inmemorables.

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