La infertilidad secundaria

Amanda · 17 febrero, 2017

Los diagnósticos de infertilidad secundaria se hallan alrededor del 1%, sin embargo, los expertos aseguran que las cifras son imprecisas porque hasta el momento los estudios se han concentrado principalmente en los casos de infertilidad primaria, es decir la dificultad de tener el primer hijo. Muchas más parejas de las que imaginamos pueden haber sufrido este revés y lastimosamente la Organización Mundial de la Salud OMS considera que las cifras siguen en aumento.

La mayoría de las parejas consigue tener a su primer hijo sin dificultad, esto por lo general sucede dentro del primer año en que lo buscan. En ocasiones no afectan factores como la edad o padecimientos de salud, pero ciertas circunstancias llegan a condicionar la llegada del segundo hijo.

En gran medida las personas tienden a conformar sus familias según el contexto en el cual fueron criadas, es por ello que muchas parejas no contemplan la idea de tener un único hijo. También existen casos en los cuales tener otro hijo se convierte en una misión muy importante, por ejemplo ante la conformación de una nueva pareja o ante la pérdida de un bebé.

 Una de cada 10 mujeres sufre de infertilidad secundaria

Se estima que tan solo en España podríamos estar hablando de al menos un millón de parejas que sufren las consecuencias de la infertilidad secundaria, esto de acuerdo con los datos de la OMS. Aunque los problemas de fertilidad causan mayor interés cuando se trata de la dificultad para concebir al primogénito, es un riesgo para las nuevas parejas y en casos como el de la maternidad tardía.

La infertilidad secundaria es un concepto que explica la dificultad para completar el proceso de gestación luego de haber podido hacerlo con uno o más hijos. Muchas mujeres esperan a un segundo hijo que nunca llega, lo que se convierte en un choque emocional y físico que difícilmente llega a ser tratado por los ginecólogos porque estas parejas no suelen acudir a las consultas.

91394e4bbba0bf9adc07512b3dfea01e

El Dr. José Bellver, especialista del  Instituto Valenciano de Infertilidad afirma que haber podido tener a un primer hijo biológico le hace pensar a muchas parejas que todavía son aptas para concebir. En tal sentido, estas personas no acostumbran a buscar ayuda profesional para resolver su problema, sino que se sumergen en una búsqueda sin éxito.

No obstante, Bellver asegura que las condiciones en que se presenta la infertilidad secundaria son similares a la primaria, es decir, no es algo que se supera con solo intentarlo. De manera que, la recomendación es considerar la ayuda de los expertos cuando no se ha tenido éxito durante un año de búsqueda y la mitad de esto cuando se trata de mujeres mayores de 35 años.

¿Por qué se produce la infertilidad secundaria?

Por sorprendente que parezca, una pareja puede dejar de ser fértil casi de la noche a la mañana, por lo tanto es imposible hablar de “fertilidad comprobada”. Al parecer, el poder haber concebido y dado a luz a un bebé sano no indica que estemos en capacidad de volverlo a hacer; según explican los expertos, los casos de infertilidad dificultan la concepción, pero no eliminan del todo las probabilidades.

En tal sentido, explica el Dr. Bellver que existe la posibilidad de que al concebir el primer hijo ya había problemas biológicos que determinaban la fertilidad, por lo cual ese embarazo pudo haber sido un “golpe de suerte”.  Otra posible causa de la infertilidad secundaria es que alguno de los trastornos causantes de la infertilidad se haya manifestado por primera vez después del primer embarazo y que con el tiempo hubiesen agravado.

13238a1c60316835f2414d5f8cbc44c8

Aunque los especialistas señalan que la principal causa reside en que previamente la pareja padecía problemas de infertilidad y no lo sabía, en gran medida los casos se relacionan con factores como la edad de la madre. Al respecto, se conoce que la edad promedio para tener al primer hijo en España es de 32 años, si a ello le sumamos un par de años más para aumentar la familia, estamos entrando en la edad límite de fertilidad en la mujer, que comienza a debilitarse a partir de los 37 años.

Otras causas mucho más explicitas se relacionan con el padecimiento de enfermedades y realización de tratamientos médicos entre un embarazo y otro. Pese a que la mayoría de los procedimientos clínicos no afectan la función reproductiva, en ciertos casos podría haber consecuencias, por ejemplo cuando se extirpan ambos ovarios.

Es complicado para las parejas manejar esta situación sin sentirse culpables e incomprendidos. En ocasiones es difícil de explicar el porqué y en la mayoría de los casos las personas ajenas no le dan importancia porque ya estos han sido padres. En tal sentido, se conoce que es un trastorno que afecta gravemente a las parejas, las cuales muchas veces necesitan terapia psicológica.