La importancia del duelo tras un aborto

18 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Si te niegas a afrontar el dolor de la pérdida, este se cronificará. Atravesar el duelo es la única manera de sanar.

Experimentar la pérdida de un hijo no nacido es una de las situaciones más dolorosas por las que puede pasar una mujer. Elaborar el duelo tras un aborto es fundamental para poder integrar el suceso y que las consecuencias a nivel psicológico no se agraven.

El aborto: un tema tabú

Por algún motivo, en la sociedad actual seguimos rodeando la pérdida gestacional de un muro de silencio. El aborto es, tristemente, un acontecimiento realmente común, que afecta a uno de cada cuatro embarazos. Sin embargo, las mujeres que lo han padecido (y sus personas allegadas) suelen mantenerlo oculto.

De este modo, cuando una mujer enfrenta tan grave acontecimiento no encuentra referentes cercanos con los que sentirse identificada. Comienza a pensar que hay algo malo en ella y decide, de nuevo, callar, prolongando el círculo vicioso.

La situación no se torna mejor para aquellas mujeres que experimentan un aborto provocado pues, a lo anteriormente mencionado, se suma la criminalización a la que se ve sometida por su decisión.La importancia del duelo tras un aborto.

Impacto físico y psicológico

El aborto supone enfrentarse a enormes cambios en cortos periodos de tiempo, cambios para los que no se está preparada. En primer lugar, la mujer ha de afrontar el impacto físico por el que su cuerpo experimentará grandes variaciones hormonales y sus desagradables síntomas asociados.

A nivel psicológico y, a pesar de que en términos estadísticos es algo frecuente, no deja de ser devastador. Con la muerte del hijo muere también el sueño, todas las expectativas que habíamos depositado en esa nueva vida. No perdemos solo a ese ser que se gestaba en nuestro interior, perdemos también nuestro rol de madre y toda la construcción social que habíamos generado a su alrededor.

El duelo tras un aborto

El aborto constituye una pérdida en toda regla y, como tal, es necesario elaborar un duelo para poder integrarla sanamente en nuestra trayectoria vital.

A pesar de lo infravalorada que se encuentra la pérdida gestacional a nivel social, es importante que los padres (y, sobre todo, la madre) sean conscientes de que se enfrentan a un periodo duro que deberán atravesar de la forma más consciente posible.

Ante todo este dolor, muchas mujeres optan por salidas rápidas, como volver a quedar embarazadas enseguida o tratar de negar por completo la pérdida. Lejos de facilitar el proceso, negarse a atravesar el dolor solo hará que este se cronifique y las consecuencias nos sigan afectando por muchos años.

Las emociones del duelo

El duelo estará impregnado de numerosas emociones:

  • Culpa. Es uno de los sentimientos más frecuentes que acompañan al aborto. La madre, en su intento por comprender lo sucedido, puede autoculparse por no haberse cuidado lo suficiente.
  • Sentimientos de inferioridad y fracaso. Debido al muro de silencio, la mamá puede sentirse menos capaz y menos valiosa que el resto de mujeres, pues ella no ha sido capaz de llevar el embarazo a término.
  • Tristeza, soledad e incomprensión. Es muy probable que las personas del entorno cercano no sepan reaccionar adecuadamente. En su afán por animar a su ser querido, pueden tratar de restar importancia al asunto, generando, así, que la mujer se sienta aún más sola en su dolor.
  • Angustia y ansiedad. Tras una experiencia de este calibre, el miedo a volver a sufrir un aborto es recurrente, así como a no poder lograr un embarazo de nuevo.La importancia del duelo tras un aborto.

¿Cómo elaborar el duelo tras un aborto?

  1. Permítete sufrir todo el tiempo que necesites. A pesar de que tu entorno no lo comprenda, es imprescindible que te permitas experimentar todas las emociones que acarrea este proceso.
  2. No trates de tapar el dolor. No te precipites con un nuevo embarazo ni ocupes tu mente compulsivamente con otros asuntos.
  3. Exprésate. Habla con tus seres queridos, con tu pareja o busca un grupo de apoyo en el que poder compartir tus emociones.
  4. Realiza un ritual de despedida. Quizá no puedas llevar a cabo un acto funerario al uso, pero es importante realizar una despedida simbólica. Además, otorgarle un nombre a ese niño que no ha nacido puede ayudar a darle su lugar en tu vida.
  5. Recuerda que cada persona tiene sus tiempos y que el duelo no es un proceso lineal. Habrá altibajos y es perfectamente normal.
  6. Si transcurrido un tiempo sientes que no estás avanzando emocionalmente o que no eres capaz de hacerlo sola, no dudes en pedir ayuda profesional.