La depresión infantil

Mariajose 31 enero, 2017

Hay personas que creen que los niños solo por ser niños no pueden estar tristes, pero sí que pueden. Aunque es cierto que las emociones diarias son habituales en los pequeños, que un niño esté triste no significa que tenga depresión. En cambio, si la tristeza se convierte en algo persistente o si el comportamiento disruptivo interfiere en las actividades normales de los pequeños, hay que estar alerta.

Si un niño está triste constantemente y esto le afecta a actividades sociales, a su vida escolar o incluso a su vida familiar, entonces puede indicar que efectivamente, tiene un trastorno depresivo. La depresión es un trastorno que puede acabar siendo muy grave pero también se puede tratar y conseguir buenos resultados después de haber recibido terapia.

¿Cómo puedes saber si tu hijo está deprimido?

Los síntomas de la depresión en los niños varían. A menudo ni se diagnostica ni se trata, ya que se puede confundir por cambios emocionales y psicológicos normales que se producen durante el crecimiento. Los primeros estudios médicos se centraron en los síntomas ‘enmascarados’ de la depresión, un estado de ánimo depresivo… donde un niño se evidenció mediante acciones o comportamientos agresivos.

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Mientras los niños tienen comportamientos depresivos, sobre todo en los niños más pequeños, muchos niños muestran tristeza o bajo estado de ánimo similar a los adultos que están deprimidos. Los principales síntomas de la depresión giran en torno a la tristeza, un sentimiento de desesperanza y cambios de humor constantes.

Los signos y síntomas de la depresión en los niños incluyen:

  • Irritabilidad o ira
  • Sentimientos continuos de tristeza y desesperanza
  • Aislamiento social
  • Aumento de la sensibilidad al rechazo
  • Cambios en el apetito – ya sea aumentado o disminuido-
  • Cambios en el sueño – insomnio o exceso de sueño-
  • Arrebatos verbales o crisis de llorar
  • Dificultad para concentrarse
  • Fatiga y falta de energía
  • Quejas físicas (tales como dolores de estómago, dolores de cabeza) que no responden a ningún tratamiento
  • Apatía social
  • Poco interés por aficiones
  • Sentimientos de inutilidad o culpa
  • Dificultad para pensar o concentrarse
  • Pensamientos de muerte o suicidio

No todos los niños tienen todos estos síntomas exactamente, cada niño o niña puede vivir la depresión de diferente forma y presentar estos u otras señales. De hecho, la mayoría pueden mostrar diferentes síntomas en diferentes momentos y en diferentes contextos. Aunque algunos niños pueden seguir funcionando razonablemente bien en entornos estructurados, la mayoría de los niños con depresión sufrirán un cambio notable en las actividades.

Las actividades sociales se verán perjudicadas, tendrá una pérdida de interés en la escuela y mostrará bajo rendimiento académico o incluso, puede mostrar un cambio en su apariencia. Los niños también pueden comenzar a usar drogas o alcohol para evadirse de la realidad o para intentar dejar de sentir tanto dolor y desesperación en su interior, especialmente si son mayores de 12 años.

Aunque es poco frecuente en menores de 12 años, los niños pequeños también pueden intentar suicidarse, y pueden hacerlo de forma impulsiva si se sienten muy enfadados o molestos. Las niñas tienen más probabilidades de intentar suicidarse, pero los niños son más propensos a hacerlo realmente. Los niños con antecedentes familiares de violencia, abuso de alcohol o abuso físico o sexual corren un mayor riesgo de suicidio.

¿Qué causa la depresión en los niños?

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Exactamente igual que ocurre con los adultos, en los niños la depresión puede ser causada por una combinación de factores que se relacionen con su salud física o emocional. Los acontecimientos de la vida, la historia familia, el medio ambiente, la vulnerabilidad genética o incluso, a causa de una alteración bioquímica. La depresión no es algo pasajero, si no una condición que desaparece con el tratamiento adecuado. 

Los niños que tienen antecedentes familiares de depresión tienen un mayor riesgo de experimentar depresión a lo largo de su vida. Los niños que tienen padres que sufren depresión también pueden desarrollar su primer episodio de depresión antes que los niños que sus padres no lo tienen. Los niños con familias problemáticas también tienen mayor riesgo de depresión.

Si piensas que tu hijo puede tener depresión, entonces lo primero que deberás hacer es acudir al pediatra para comentarle tus preocupaciones y que os deriven a un especialista de salud mental. Allí, el especialista de salud mental os hará entrevistas y las pruebas necesarias para saber si realmente tu hijo está pasando por una depresión o no.

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