¿Y si a mi hijo le diagnostican diabetes?

Indira Ramírez · 16 marzo, 2016

Ante la posibilidad de un diagnóstico adverso a la salud de tu hijo surgen las angustias, las culpas y los miedos. Muchas madres se preguntan al ver los síntomas asociados a la diabetes: aumento en la frecuencia al orinar, sed, hambre excesiva, cansancio o pérdida de peso. ¿Y si a mi hijo le diagnostican diabetes?

También ocurre que al ver un consumo excesivo de dulces, o ver a su hijo con sobrepeso surja la inquietud. Lo primero es conocer qué es la diabetes y cuáles son las razones por las que debemos prender las alarmas y acudir al pediatra para que sea este quien haga las observaciones y diagnósticos a los que haya lugar.

¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad crónica que no es curable y que ocurre cuando el páncreas no produce suficiente hormona insulina o no la utiliza con eficacia. Esto genera que haya en el organismo una acumulación de azucares y por tanto, un desbalance en los niveles de glucosa en la sangre.

Si al niño o niña lo diagnostican con diabetes, de por vida tendrá esta condición. Sin embargo, todas sus capacidades seguirán siendo las mismas y podrá ejercer sus actividades y hacer lo que sea desee hacer, siempre y cuando mantenga un sano control.

Esto, a nuestra manera de ver, es la clave para que se mantenga en un rango de vida saludable: controlar sus horarios de comida, ejercicio y medicina.

En caso de que sospeches que tu hijo pueda tener diabetes, lo primero es evitar las especulaciones o alarmas innecesarias y acudir al médico. Está comprobado que un tratamiento a tiempo mejora significativamente la calidad de vida y evita las enfermedades relacionadas con una crisis diabética. Además, si el niño tiene edad preescolar al momento de la detención de la enfermedad es más propenso a asumir, sin traumas, el tratamiento.

¿Tipos de diabetes?

  • Tipo 1: En estos casos, el páncreas no produce la hormona insulina. Por tanto, el paciente debe suministrarla a través de inyecciones o dosis diarias(bomba). Se les conoce como insulino-dependiente.
  • Tipo 2: Esta es la diabetes más frecuente. Cerca del 90% de los pacientes la presenta. En este caso el páncreas no produce con eficiencia la insulina y el cuerpo tampoco la procesa eficazmente. Esta diabetes asociada a temas de sobrepeso, obesidad o falta de actividad física se controla con dietas especiales y ejercicios.

A mi hijo le diagnosticaron diabetes ¿Qué hago?

Infórmate sobre la diabetes

Pero no caigas en excesos o sobre información que generan más pánicos e inquietudes. Consulta la opinión de expertos en el tema. Otra opción es acudir a grupos de apoyo o asociaciones que trabajan la diabetes para que tomes una decisión informada sobre la salud de tu hijo.

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Establece rutinas de comidas, ejercicios y horarios para inyectar la insulina

Durante el proceso de adaptación la familia toda debe conocer de qué manera el diagnostico que se le ha hecho al niño cambiará los patrones o conductas en el hogar: tipos de comida, rutinas de ejercicio.

Lo recomendable es que la familia adopte un estilo de vida más saludable que facilite al niño sus procesos médicos. Además, a largo plazo la decisión de mejorar los hábitos repercutirá en el bienestar de todos.

Toda la familia (abuelos, tíos, hermanos, primos) deberían informarse sobre la condición. Los padres deberían también incluir a los maestros en este proceso, informándoles.

Es primordial que el niño conozca cómo debe tomar su examen diario de los niveles de glucosa e inyectarse la insulina. Si es muy pequeño (4-8 años) es recomendable que la inyección y el control lo lleven los padres. Más grande ya lo podrá hacer él.

Sin embargo, se le debe informar sobre la importancia que tiene la inyección y que esta no debe saltarse por nada del mundo ya que afectará su salud.

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Pasos para inyectarse insulina:

  • Levantar la camisa.
  • Hacer un pliegue (pellizco) en la piel de la barriga de unos dos centímetros de ancho.
  • Introducir la aguja en un ángulo de 90%. Evitar inyectar en el músculo.
  • Empuje el líquido de la inyectadora.
  • Retire la inyectadora y deje de pellizcar la barriga.

Una vez que el niño y sus padres hayan aprendido a colocar la insulina no habrá traumas y el proceso durará menos de un minuto.

Evitar la sobreprotección

Pese a los riesgos asociados a la diabetes, si se atiende a tiempo y con cierto rigor, el niño tendrá una vida plena y feliz. Los padres deben evitar la sobreprotección que sólo generará que el niño crezca dudando de su valía o capacidades. Por el contrario, se le debe animar a que mantenga un estilo de vida normal, eso sí, en el que la sana alimentación y el deporte tengan un lugar fundamental.