¿Haces demasiado por tus hijos?

Okairy · 21 mayo, 2016

Proteger a los niños es una obligación de los padres. Pero, ¿dónde termina el cuidado y comienza la exageración y sobreprotección? ¿Cómo saber si haces demasiado por tus hijos? Ese límite no es de fácil reconocimiento. Lo que puedes hacer es analizar tu día a día familiar y buscar las pistas correspondientes.

Si tú prefieres darle a tu hijo la comida en la boca cuando él ya tiene edad para hacer eso solo, es momento de repasar esas actitudes y empezar a pensar si haces demasiado por tus hijos. Sabemos que no lo haces con mala intención, pero lo ideal es no exagerar.

¿Cómo saber que haces demasiado por tus hijos?

¿Qué haces si tu hijo está intentando atarse los zapatos? ¿Qué pasa si llegas a casa luego del trabajo y no ha hecho las actividades de la escuela? ¿Corres para terminar la tarea por él?

Si no permites que te ayude a ninguna labor doméstica o si eres un padre o una madre que no consigue separarse de su hijo, es hora de reflexionar si tus cuidados están pasando de los límites normales.

Correr riesgos es parte del crecimiento

Correr riesgos es parte del crecimiento

Deja que tu hijo resuelva algunos conflictos. Discutir por un juguete con otro niño es algo saludable. Cuando los padres interfieren mucho, los hijos dejan de adquirir habilidades importantes de la infancia. Un niño que no sabe lidiar con frustraciones puede convertirse en alguien egocéntrico e irritante. Normalmente los niños así lloran bastante.

Tu hijo va a querer y necesita jugar. Algunas veces se va a lastimar y hasta herir creando una marca de por vida, pero todo esto es totalmente normal. Es importante delegar responsabilidades a tu hijo acorde a su edad y dejar que tome ciertos riesgos.

Sabrás que haces demasiado por tus hijos si sigues hablándoles y respondiendo por ellos como si no pudieran. No evites que se caiga, que juegue con otros niños y que se enfrente a ciertos retos.

Debes preparar a tu hijo para el mundo

Si haces demasiado por tus hijos tenderán a:

  • Crecer inseguros
  • Ser demasiado inquietos o demasiado pasivos
  • Tener miedo de enfrentar situaciones inesperadas
  • Tener dificultad para relacionarse con otras personas
  • No tener autonomía ni iniciativa
  • En algunos casos llegan a convertirse en personas agresivas que no respetarán las reglas ni a otras personas.

Dale herramientas para desarrollar sus propias actitudes y seguridad en sí mismo y el mundo. Enséñale a tomar buenas decisiones a través del diálogo, comprensión y sinceridad. No coloques a tu hijo debajo de tu ala, porque un día él tendrá que volar solo.

No te sientas culpable por las fallas de tus hijos

No te sientas culpable por las fallas de tus hijos

Es claro que si dejas que tu hijo tenga cierta autonomía de acuerdo a su edad, él continuamente va a equivocarse. No siempre sacará buenas notas en las materias escolares y a veces confiará en malas compañías. Es aquí donde los padres tienen que entender que esto forma parte del proceso de aprendizaje de su hijo.

No hay necesidad de que te deprimas por ello ni que estés presto a interferir en asuntos de forma que tu hijo se sienta abrumado. Deja de criticar sus acciones y de criticarte a ti mismo. Esto significa que haces demasiado por tus hijos. Lo que lograrás es que no haya armonía y no ayudarás a tu hijo a superar sus faltas.

Contrólate un poco

La ansiedad extrema puede ser el motivo por el que haces demasiado por tus hijos. Esto puede producir una obsesión no saludable para tu familia. Procura aliviar las tensiones a través de:

  • La práctica de algún deporte
  • Conversando con amigos o con especialistas en el tema
  • Confiando más en tus hijos
  • Tomando tiempo para ti
  • Haciendo un cambio de look
  • Saliendo de paseo

Piensa que tus hijos necesitan su propio espacio. Tal vez para ti sean los seres más delicados pero necesitan su libertad. Deja que se equivoquen y que lloren. No evites que aprendan ni que se relacionen con otras personas.

Proteger es bueno… pero sin excesos

Proteger es una actitud que la mayoría de los padres tienen con sus hijos. Cuando haces demasiado por tus hijos de forma excesiva generas conflictos y sentimientos de aprisionamiento. Este exceso de cuidados puede tornarse un daño que perjudica a la familia. Aprende a equilibrar los cuidados para que no se conviertan en obsesión y causes un mal a ellos.