Gripe durante el embarazo: cómo tratarla

Gladys · 22 mayo, 2017

La mujer embarazada debe cuidarse con mayor delicadeza para evitar problemas como la gripe y la tos. Cuando te enteras de que serás mamá, debes tener en cuenta una serie de detalles que te ayudarán a cuidar de tu salud.

 Problemas sencillos como tener una gripe pueden convertirse en verdadero quebradero de cabeza porque te harán sentir débil, las molestias se acentúan y necesitarás acudir al médico para que te oriente en el tratamiento.

La gripe es una enfermedad que no representa grandes peligros, pero que podría durar varios días. Por supuesto, esta se marcha sin dejar ni una sola secuela, pero no afecta de la misma forma a la población, es decir, los niños y los ancianos reaccionan de una forma muy distinta a los adultos.

La prevención es considerada como el mejor remedio para la gripe

Ahora bien, estar embarazada no es sinónimo de estar enferma, aunque no es un mito que nos volvamos más susceptibles a las afecciones que involucran el sistema respiratorio. La causa que explica este fenómeno es sencilla: el sistema inmunológico no reacciona con la misma potencia cuando llevas en el vientre a tu chiquitín.

Por otro lado, en la medida en que nuestro bebé va creciendo, ocupa mayor espacio en la pancita y ejercen presión en los pulmones, lo cual genera dificultades para respirar y el corazón trabaja a un ritmo inferior. Todo esto influye para que una futura mamá tenga mayores probabilidades de contraer un catarro o un virus respiratorio.

¿Cómo prevenir la gripe en el embarazo?

De acuerdo con los estudios científicos, existen unos ocho tipos de virus que pueden originar un resfriado, como el de la influenza, que provoca una gripe severa muy común en las mujeres en estado. Para prevenir complicaciones, como daños pulmonares o neumonía, es fundamental que se atienda a tiempo con un especialista.

De hecho, aunque no se ha vinculado la influenza con posibles alteraciones en el feto, los expertos aseguran que puede ocasionar un nacimiento prematuro o afectar el peso del chiquitín al nacer.

Bajo este contexto, la prevención se considera como el mejor remedio. En el caso de este virus, es importante vacunarse anualmente, incluso si aún no estás esperando la llegada de un retoñito. Y, ¿qué pasa si ya estás en la dulce espera y no te has vacunado? No te preocupes, sigues estando a tiempo.

Por otro lado, podrías seguir estos consejos para mantenerte a salvo de una gripe:

  • Toma mucho líquido en todo momento: opta por el agua fresca y jugos naturales. Estas bebidas te ayudarán a limpiar el organismo y a elevar los niveles de minerales y vitaminas.
  • Siempre que tengas la oportunidad, descansa y evita situaciones de estrés que te vuelvan susceptible.
  • Mantén una alimentación balanceada que incluya deliciosas verduras, frutas y alimentos ricos en fibras, para que siempre tengas los recursos necesarios para enfrentar situaciones negativas.
  • No te limites a estar en casa: sal a caminar o practica algún deporte que te mantenga en movimiento. Renuncia por completo al sedentarismo, sin forzar tu cuerpo.
  • Disminuye el consumo de cafeína y deja a un lado los malos hábitos, como fumar.

Remedios caseros para tratar la gripe

Fiebre leve, congestión nasal, tos, dolor de garganta, escalofríos, pérdida del apetito y dolor de cabeza, son algunos de los síntomas que dejan al descubierto esta enfermedad en las mamis. Seguramente, te puedes llegar a sentir muy mal, así que pide mucho cariño y déjate querer por tus seres queridos, para que te recuperes pronto.

A ellos, les puedes pedir que te preparen estos remedios caseros para la gripe:

  • Si te molesta la garganta y tienes mucha tos, te caerá muy bien una bebida caliente con limón, miel y limón. Hacer unas gárgaras con agua y sal es buena idea también.
  • Para aliviar la congestión nasal: coloca unas gotitas de aceite de eucalipto en un pañuelo y haz inhalaciones por varios intervalos.
  • Las inhalaciones de vapor son excelentes para despejar las vías respiratorias. Otra opción es abrir el agua caliente en la ducha y respirar un rato ese humo que se ve salir.

¿Cuándo debes ir al médico?

Si estos síntomas no desaparecen en unos días, no dudes en hablar con tu médico de confianza. Probablemente, puedes tener una infección secundaria que requiere de un tratamiento especializado.

La influenza puede adelantar el parto o afectar el peso del bebé

Confía en las recomendaciones del doctor y deja que tu familia se encargue de las tareas del hogar. Descansa y recupérate para seguir fuerte en esta bella etapa… Tu chiquitín te necesita más que nunca porque eres su heroína.