Golpe de calor en niños: ¿cómo actuar?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Ramos el 20 enero, 2019
Astrid Moreira · 25 enero, 2019
El golpe de calor en niños ocurre principalmente en países con temperaturas muy altas o épocas donde el verano suele ser fuerte. Lo recomendable es tomar medidas de prevención, debido a que esta patología podría afectar los riñones, músculos, el cerebro e incluso el corazón.

El golpe de calor en niños ocurre como consecuencia de la exposición a las altas temperaturas y la intensidad de los rayos solares, características de la época de verano. Este trastorno puede ocasionar calambres, mareos, deshidratación y otras molestias. También se le conoce con el nombre de ‘hipertermia’ o ‘sobrecalentamiento’, debido al mal funcionamiento de los centros reguladores del cuerpo.

Al observar que un niño presenta síntomas del golpe de calor, se debe actuar de inmediato. La primera medida a llevarse a cabo debe ser llamar al servicio de urgencias del país donde se encuentre y, mientras llega la ayuda, se debe colocar al pequeño en una habitación oscura, fresca, aplicando baños fríos o paños húmedos sobre la piel para refrescarlo. 

Durante el verano, las recomendaciones de usar ropa ligera o colocarse, cada cierto tiempo, bajo la sombra pueden parecer poco importantes pero, en realidad, pueden evitar que el golpe de calor en niños derive en complicaciones.

¿Qué debes saber acerca del golpe de calor en niños?

El golpe de calor en niños quizás pueda parecer un trastorno leve, pero no es así. De hecho, puede afectar severamente los riñones, los músculos, el corazón y el cerebro. Por ello, ante la presencia de síntomas, se debe actuar de inmediato.

Mientras más se tarde en aplicar los primeros auxilios, las complicaciones pueden ser mayores. Y en caso de que no se preste el tratamiento adecuado, el desenlace puede ser fatal.

El dolor de cabeza puede ser una forma de exteriorizar trastornos psicosomáticos en niños.

Síntomas del golpe de calor

  • Mareos.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Agitación.
  • Sed extrema.
  • Dolor de cabeza.
  • Hiperventilación.
  • Piel seca y enrojecida.
  • Frecuencia de micción baja.
  • Temperatura por encima de los 40 ºC.
  • Irritabilidad y llanto (sobre todo en bebés).
  • Confusión y dificultad para concentrarse. También puede haber dificultad para pronunciar las palabras.
  • Palpitaciones, pulso alterado y debilidad generalizada. El niño se sentirá sin fuerzas y con el corazón acelerado.
  • En casos más graves, pueden presentarse convulsiones.

Cuidados para el golpe de calor en niños

Los padres deben mantener al niño en la sombra o en una habitación oscura al momento de un golpe. También deben quitarle la ropa o dejarlo con la vestimenta más ligera posible, para que se refresque y su temperatura logre bajar.

Asimismo, mientras llega la ayuda médica, hay que intentar refrescar el cuerpo, bien sea con paños húmedos o duchas frías. Ahora bien, es importante que, al momento de sumergir a un niño en una tina de agua fresca, se haga poco a poco y no de golpe. 

Se puede tomar un recipiente con pulverizador y rociar el cuerpo con agua fresca antes de sumergir al niño en la tina. Al mismo tiempo, debe abanicarse al niño y colocarle paños húmedos con zonas como el cuello, las axilas y la ingle.

Medidas a aplicar

Para evitar los golpes de calor en niños, es importante tomar en cuenta algunas medidas sencillas y al alcance de todos. Los padres únicamente deben prestar atención a estas recomendaciones, en los meses de calor intenso o cuando sus hijos se encuentren en lugares muy calurosos.

  • Aplicarles protector solar, colocarles gorros y ropa apropiada, ligera (de algodón y materiales que permitan la transpiración).
  • Hay que asegurarse de que el niño se mantenga bien hidratado y que, a lo largo del día, beba agua. Adicionalmente, pueden beber zumos naturales.
  • Cuando se encuentren en casa, evitar que el sol entre directamente, con la ayuda de cortinas, ventanas o persianas.
  • Evitar hacer ejercicios intensos al aire libre, sin supervisión de los padres.

Para evitar complicaciones, además de las medidas anteriores, deben aplicarse las siguientes: 

  • Evitar exposiciones prolongadas al sol y en especial durante las horas de mayor radiación, como al mediodía.
  • No dejar a los niños dentro de vehículos o habitaciones sin ventilación. 
  • Si el niño está inscrito en alguna actividad, procurar que la realice en las horas más frescas del día o bien, cuando el sol esté bajo.

¿Cuándo se debe acudir al médico?

Cuando el niño presenta los primeros síntomas del golpe de calor, como dolor de cabeza, náuseas y vómitos, quiere decir que hay que retirarse de inmediato a un lugar fresco y con sombra y aplicar las medidas mencionadas.

En caso de presentar síntomas de la segunda etapa del golpe de calor, los calambres, temperatura en el cuerpo mayor a 40 ºC, convulsiones, debilidad y desorientación, los padres deben comunicarse con el médico para una atención inmediata. Mientras llega la ayuda, hay que intentar hidratar al bebé o niño y elevar sus piernas, para contrarrestar el shock.

Un golpe de calor puede afectar, en gran medida, la salud de los niños, por lo que tomar medidas de prevención y mantenerse continuamente informados, será fundamental para los padres.