Formas de unirte a tu bebé

El bebé, a pesar de estar protegido en el útero, despierta a las primeras sensaciones proporcionadas por el cuerpo de la madre y, más tarde, por el exterior. Al nacer, el bebé sabe muy bien lo que le gusta y lo que le desagrada, se mueve, llora, ríe y se asusta como reacción a los estímulos. Es por ello, que esta etapa te da la opción de unirte a tu bebé.

Te damos entonces 5 ideas de cómo puedes llevar a cabo esta tarea. Algunas te resultarán conocidas, ya las habrás hecho. Aprenderás otras técnicas que ni imaginabas y que resultan importantes para unirte a tu bebé.

1.- Conversar y cantar

Habla y canta con tu hijo. A los bebés les gusta oír voces suaves y música con una linda melodía, como la música clásica. Puedes inventar pequeñas melodías y recitarlas por medio de entonaciones con tu voz.

Ten confianza, cuéntale a tu bebé las novedades de tu día, las rutinas familiares. Descríbele lo que estás haciendo y lo que quieres hacer. En esta parte no es bueno que le transmitas emociones negativas a tu hijo.

Puedes comentarle un problema, pero siendo optimista y transmitiéndole buenos sentimientos siempre que le hables.

2.- El contacto y las caricias te ayudan a unirte a tu bebé

El contacto y las caricias te ayudan a unirte a tu bebé

El recién nacido precisa de caricias y de estar bien resguardado físicamente para sentirse seguro. Date cuenta que pasó de un espacio tibio del vientre de la madre, bien alimentado y confortable al exterior.

Antes no tenía que llamar la atención para hacer sus necesidades ni esforzarse para obtener lo que necesitaba para crecer, no sentía frío, hambre ni miedo de estar solo. Hazle muchos cariños y mimos: hazlo sentirse amado.

Algunos médicos recomiendan que besar sus pies por ejemplo o hacerle masajes suaves que construyen el apego, calman la irritabilidad, lo relajan y aumentan la confianza en sí mismo.

3.- Mira a tu bebé mientras lo alimentas

Si al alimentarlo lo miras a los ojos de manera prolongada se logra una gran intimidad que en conjunto con la calidez de encontrarse en sus brazos totalmente protegido desarrolla el sentido de identidad del bebé.

Cuando lo cambias de lado para que consuma la leche de ambas mamas, le ofreces una visión diferente del ambiente. Con esto, estarás aumentando el desarrollo de ambos lados de su cerebro y de su cuerpo.

4.- Estar allí cuando el bebé despierta

Esto no quiere decir que tendrás que configurar una alarma para que ambos se despierten al mismo tiempo y poder estar presente. Si ya sabes el horario en el que tu hijo se despierta luego de una siesta, puedes tomar el hábito de acercarte unos minutos antes de la hora y acogerlo en tus brazos.

Esto es muy ventajoso porque así evitas que el niño se despierte llorando, con miedo y además puedes unirte a tu bebé. Él sabrá que estás cerca para aliviar estos sentimientos negativos.

5.- Aprende las señales del bebé y responde a ellas rápidamente

Aprende las señales del bebé y responde

Cada bebé es único y tiene sus propias señales, pero la mayoría son universales. Con el tiempo aprenderás qué sonido hace tu hijo cuando tiene hambre, cuando tiene miedo, si necesita un cambio de pañales o quiere dormir.

Es importante que aprendas esto para que puedas actuar rápidamente a sus necesidades si quieres unirte a tu bebé. Tú sabes cuando tu mejor amigo está triste, la comida favorita de tu pareja o cuando una persona que conoces bien se siente incómoda. Lo mismo sucede con tu hijo.

Responder a esas señales sin dejar pasar mucho tiempo construirá confianza y una sensación de seguridad, llegando a reducir y eliminar la ansiedad y el estrés.

Da los pasos para unirte a tu bebé

Como en cualquier relación, la base del fortalecimiento de los lazos afectivos está en el encuentro de un terreno común. Con los recién nacidos estos lazos comienzan en una vertiente más física, sobretodo en sus primeros días de nacimiento y reforzándose a lo largo del tiempo.

Antes de que nazca se da la conexión emocional ligada a aspectos físicos y psicológicos. Los padres deben reforzar esta conexión por el bienestar mental y emocional del niño a lo largo de su crecimiento.

 

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