Fobia escolar, miedo a ir a la escuela

A muchos niños les cuesta adaptarse a la vida de la escuela, especialmente cuando regresan de vacaciones o es su primera vez; sin embargo, a algunos les cuesta superarlo al punto de ser considerado como una fobia escolar. Tener miedo de ir a la escuela puede considerarse normal, pero no lo es cuando sobrepasa los límites de la razón.

A los profesionales les preocupa que no logre identificarse el problema de la fobia escolar, porque es una situación grave que necesita ser tratada oportunamente. Difícilmente los padres están dispuestos a tratar con ligereza que sus hijos no quieran ir a la escuela, lo cual puede terminar siendo una triste injusticia.

A veces el temor por ir a la escuela, puede ser motivado por problemas dentro del ambiente escolar, quizá el niño no se sienta cómodo con sus compañeros o maestros. De igual manera, es posible que se estén produciendo episodios de acoso o que el pequeño tenga algún problema de aprendizaje; sin embargo, el temor excesivo e infundado, puede ser señal de fobia.

¿Miedo, rechazo o fobia escolar?

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Los terapeutas explican que los niños tienen muchas maneras de manifestar su natural dificultad para adaptarse a las rutinas y actividades sociales. Por ejemplo, el miedo infantil forma parte de un proceso evolutivo determinado por diversos elementos, se trata de adaptación cognitiva, conductual y fisiológica.

Que los niños manifiesten temor cuando deben adaptarse a la escuela, es algo normal y constituye una expresión de supervivencia. De alguna manera, sus miedos están justificados, pues se les obliga a apartarse de sus rutinas, a alejarse de la comodidad del hogar y a iniciar una relación con personas desconocidas.

También existe el rechazo escolar, que es otra manifestación de inconformidad con el ambiente, a veces relacionado a factores emocionales, tales como la depresión y la ansiedad. En tal sentido, el rechazo viene dado especialmente por el esfuerzo de permanecer en la escuela, los factores que influyen en el rechazo son diversos según cada conducta y entre ellos se encuentra la fobia social y escolar.

Los psicólogos explican que el miedo o rechazo prolongado es motivo de preocupación, pues podría tratarse de fobia escolar. Como sabemos, las fobias se distinguen de los miedos, porque de alguna manera estos últimos son normales; sin embargo, cuando interviene un proceso patológico que lo convierte en “miedo clínico”, entonces comenzamos a hablar de fobia.

La fobia viene dada por diversos factores, se caracteriza principalmente por ser desproporcionada, irracional e involuntaria. Es decir, las personas que sufren una fobia específica, no controlan su temor y lo manifiestan con gran intensidad en cualquier ambiente donde se presente, además,  por todos los medios evitan exponerse a la situación temida.

¿Cómo se manifiesta la fobia escolar?

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No todos los casos de miedo a ir a la escuela pueden considerarse una fobia, por lo general estos temores o el típico rechazo son transitorios. De manera que, la señal más clara de que estamos en presencia de fobia escolar, es que el niño no haya podido superar este temor por mucho tiempo; además, es preciso que se ponga en evidencia por medio de respuestas psicofisiológicas, cognitivas, conductuales o motoras.

Las respuestas psicofisiológicas se relacionan con aquellos factores que afectan el sistema nervioso, es decir, el niño puede comenzar a sufrir físicamente los efectos de su temor; donde taquicardia, sudoración, palidez, dolor abdominal o nauseas son los más comunes. Este tipo de manifestaciones se producen en el sistema autónomo simpático como producto del nerviosismo ocasionado por la fobia, es un estado involuntario en el niño.

Cognitivamente se manifiesta a través de una posición razonable y madura de lo que le sucede; es decir, el niño puede llegar a explicar su temor a la escuela, razona sobre situaciones que le causan miedo, pero sin mucha objetividad. Esta repuesta es capaz de crear imágenes de situaciones escolares que le aterran, lo cual puede expresar verbalmente con claridad.

Cuando la fobia se manifiesta por medio de una respuesta conductual o motora, el niño se resiste a ir al colegio de una manera física violenta. Puede haber casos donde se genere un berrinche, impulso por retroceder o situaciones de escapada, esta respuesta al igual que las demás tienen a ser muy negativista.

La fobia escolar es desencadenada por diversos factores, pero por lo general no existen razones reales; es decir, el niño puede llegar a temer por cosas que no le están ocurriendo. Se tiene entendido que las tasas de incidencia se hallan entre el 5% y 15%, especialmente ocurrida cuando se produce un cambio de ciclo académico en edades comprendidas entre los seis y once años.

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