Estar embarazada no trae complicaciones a una cirugía

Amanda · 22 julio, 2016

Existen muchas posibilidades de que una mujer necesite una cirugía durante los nueve meses de embarazo, aunque no es muy frecuente que suceda, pues solo una de cada quinientas embarazadas es llevada al quirófano. Al respecto, se ha planteado bastante controversia, porque se cree que una cirugía podría complicarse más en caso de que la paciente esté embarazada; sin embargo, estudios recientes han revelado que esto no es del todo cierto.

El temor de tener que ser intervenida quirúrgicamente mientras estamos encinta no es infundado, hay muchas razones para pensar que de alguna manera el procedimiento podría ser más complicado o podría traer consecuencias indeseadas al feto. De hecho, los propios médicos han llegado a postergar intervenciones que no son urgentes, por precaución ante el embarazo.

No obstante, también sabemos que una cirugía de emergencia no puede esperar mucho tiempo, cuando se trata de salvar la vida es preciso correr riesgos. Algunos estudios han identificado al menos un 1% de casos de embarazadas que pasan por el quirófano; es este grupo el que ha concentrado los estudios para determinar si se considera una situación más arriesgada.

¿Estar embarazada es un factor de riesgo para una cirugía?

Sin duda las precauciones aumentan cuando se trata de mujeres embarazadas, porque es un estado delicado que en la mayoría de los casos no se lleva bien con la administración de fármacos o aplicación de procedimientos médicos. Para aclarar si de hecho es un factor de riesgo el embarazo en caso de cirugía, los expertos  de Anschutz Medical Campus de la Universidad de Colorado han realizado una extensa investigación basada en los datos del Programa Nacional de Mejora de la Calidad Quirúrgica del Colegio de Cirujanos de EE UU.

Mujer se somete a cirugía durante el embarazo

Los resultados fueron dados a conocer por la revista JAMA Surgery, donde se expresa que no hay diferencias significativas en cuanto a casos de mortalidad como consecuencia de una cirugía y tampoco de complicaciones o morbilidad, con respecto a una persona que está embarazada y la que no. Para interpretar los datos, los especialistas se concentraron en los posibles daños aparecidos en el feto después de la intervención, donde encontraron un 4% de casos de muerte después de una apendicectomía.

El estudio en general responde a la controversia que todavía existe entre los miembros de la comunidad científica, pues los estudios al respecto han sido algo dispares. Los trabajos sobre el tema intentan arrojar confianza ante la decisión de intervenir a mujeres embarazadas, tratando de que los potenciales riesgos se reduzcan o terminen por reafirmarse.

De acuerdo con lo reflejado en las historias médicas utilizadas para realizar esta investigación, entre 2006 y 2011 el número de mujeres embarazadas que fueron intervenidas, es de unas 2.700. En el caso de mujeres no embarazadas, la cantidad fue de más de 500 mil. El análisis de resultados se basó especialmente en el seguimiento médico realizado en ambos casos por treinta días después de la operación.

La relación numérica indica que son menos las intervenciones que se practican a mujeres embarazadas, quizá por la cantidad de riesgos que se creen asumir. Sin embargo, el seguimiento realizado en el período post operatorio, dio luz a la investigación, porque los expertos pudieron concluir tras varios análisis que las diferencias entre la mortalidad y morbilidad después de la intervención equivale a 0.4 % en embarazadas y 0.3 % en no embarazadas.

Del mismo modo, cuando se traslada este resultado a la población general, las tasas se calculan a niveles equivalentes a 0.8% de diferencia. En el caso de las complicaciones posquirúrgicas, tales como fallas renales, infección de heridas, neumonía, sepsias y otras, tampoco hay diferencias notables.

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El autor del libro Cirugía general y embarazo y jefe del departamento de cirugía general en el Hospital Infanta Elena en Madrid, Camilo Castellón, afirma que el estudio es bastante confiable porque está sustentado en un análisis poblacional muy amplio. Castellón considera que la investigación estaría eliminando la mayoría de las consideraciones de riesgo en cuanto este tema.

Al mismo tiempo, el doctor Castellón afirma que el principal riesgo que enfrenta una mujer embarazada ante una posible cirugía, es que el diagnóstico no sea realizado a tiempo. Con frecuencia sucede que los síntomas propios del embarazo impiden que se reconozcan las señas de algún padecimiento; esto se agrava cuando se limitan los estudios para diagnosticar, por temor a dañar al feto.