¿Es cierto que los adolescentes abusan de las bebidas energéticas?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga María Alejandra Castro el 4 febrero, 2019
Corina González · 4 febrero, 2019
El consumo descontrolado de bebidas energéticas se hace cada vez más común entre los jóvenes. Esta práctica puede traer consecuencias a largo plazo. 

En la actualidad, lamentablemente los adolescentes abusan de las bebidas energéticas que se han puesto de moda. Este hecho tiene a padres y nutricionistas muy preocupados. Los chicos le han tomado el gusto a los efectos que estas producen en su organismo. Supuestamente, les proporcionan un impulso extra, estimulan el metabolismo e incrementan su resistencia física.

La comercialización y distribución de estas bebidas es libre en muchos lugares. Las promocionan numerosas campañas publicitarias que garantizan su éxito en el mercado. Dicha popularidad entre los más jóvenes ya ha despertado la preocupación de profesionales y padres en algunos países. Según la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), más de la mitad de los consumidores actuales son jóvenes. Incluso, niños menores de diez años las prueban o toman ocasionalmente, lo que podría hacer que se incrementara aún más su consumo en el futuro.

Normalmente, los adolescentes que abusan de ellas llegan a ingerir hasta 7 litros al mes. Este consumo aumenta en época de exámenes, durante prácticas deportivas, competiciones o en fiestas. El problema de las bebidas energéticas no radica en su consumo ocasional, sino en el exceso. Su ingesta que cada vez se hace más común, en especial el mezclarlas con alcohol.

Qué contiene una bebida energética

Las bebidas energéticas son capaces de proveer de vigor al organismo. Se caracterizan por su combinación de ingredientes con efectos estimulantes. Entre ellos, destacan dosis altas de azúcares y cafeína. Entre las vitaminas, aminoácidos, minerales y extractos de hierbas que se usan comúnmente para prepararlas, se encuentran:

  • Cafeína: Es conocida por su potencial para vigorizar cuerpo y mente con su efecto estimulante, además de crear un estado de alerta para el organismo. Su consumo moderado (de 200 mg a 400 mg diarios) no tiene por qué traer consecuencias. De hecho, una taza al día aporta buenas cantidades de antioxidantes.
  • Taurina: Es un aminoácido que ayuda al desarrollo neurológico y participa en la regulación del agua y sales minerales en la sangre. Su capacidad para mejorar el rendimiento físico lo hace un ingrediente popular en estas bebidas.
  • Guaraná: Es una fruta con un alto contenido de cafeína que se le agrega a las bebidas para intensificar la sensación de energía, además de reforzar la capacidad para realizar trabajos físicos.
  • Gingseng: Esta es una hierba que aumenta la resistencia y el rendimiento físico y mental.

También están presentes la glucuronolactona o vitaminas B como la Tiamina y la Cobalamina. Ayudan a las funciones mentales. Otro ingrediente muy usado es la carnitina, encargada de la creación de energía en las células.

Las bebidas energéticas y el alcohol: una mezcla peligrosa

Una de las prácticas de moda más perjudiciales de los jóvenes es la de combinar alcohol con bebidas energéticas. La bebida de sabor dulce que resulta de mezclar ambos les permite disfrutar de la excitación propia de las fiestas por mucho más tiempo.

Si sospechas que tu hijo adolescente bebe alcohol, puedes basarte en algunas señales que pueden ayudarte a identificar su adicción.

El consumo de alcohol durante la adolescencia ya tiene de por sí, consecuencias para la salud y el desarrollo de las capacidades de cualquier individuo. Aún conociendo los riesgos, los jóvenes beben en la mayoría de los casos por rebeldía o presión social, espacios y situaciones que propician la preparación de estas nocivas mezclas.

Al combinar bebidas energéticas y alcohólicas consiguen ingerir mayor cantidad de alcohol. Al no sentir los efectos del exceso de alcohol en el cuerpo, los jóvenes se confían y siguen bebiendo incluso más allá de sus posibilidades. Llegados a este punto, están servidos los riesgos. Es decir, padecer desde intoxicaciones severas hasta comas etílicos e, incluso, infartos, debido al efecto potenciador de la nocividad de la mezcla sobre el corazón.

Los adolescentes abusan de las bebidas energéticas e ignoran sus consecuencias

Su consumo ocasional no es una amenaza para la salud. Pero, cuando los adolescentes abusan de las bebidas energéticas no nocesariamente por desconocimiento de sus efectos. Los altos contenidos de azúcares y estimulantes como la cafeína de estos productos se vuelven perjudiciales cuando sobrepasan la cantidad recomendada.

Prevenir el consumo de alcohol y drogas es vital para evitar la violencia en adolescentes.

El más perjudicado es el corazón, ya que estas bebidas pueden producir taquicardia, arritmia o aumento de la presión arterial. Entre los efectos más leves, estarían: dolor de cabeza, nerviosismo, náuseas o vómitos. Además, en algunos casos, el joven podría experimentar cierta dependencia al estado de ánimo que resulta del consumo de estas insanas mezclas.

Las bebidas energéticas son seguras cuando se las consume con moderación, forman parte de una dieta saludable, incluida la cantidad de cafeína que se ingiere a diario. Se debe evitar consumirlas como bebida hidratante cuando no se ha realizado ninguna actividad física, antes de la cena y mezcladas con alcohol y drogas.

La educación de los jóvenes es indispensable para evitar que abusen de las bebidas energéticas. La concienciación acerca de las consecuencias que trae consigo el consumo excesivo de estas es determinante para prevenir estragos en la salud que pueden llegar a ser irreversibles.

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