Errores comunes en la alimentación de tu hijo

Adrianazul 13 febrero, 2016

La mayoría de los nutricionistas recomienda hacer cinco comidas diarias. De hecho, estableciendo este hábito y revisando qué hay en cada comida es la mejor manera de conseguir un aporte nutricional saludable y equilibrado, con lo cual evitarás los errores comunes en la alimentación de tu hijo.


Empieza a establecer el sano hábito de consumir cinco comidas diarias. Cada una tiene su importancia, de manera que no hay que saltársela o resolverla con cualquier cosa. Por ejemplo, los niños no deben salir de casa sin desayunar, ni obviar la merienda y tampoco irse a la cama solo con un vaso de leche.

Tu hijo no es muy distinto de ti, si le das siempre lo mismo, al poco tiempo lo aborrecerá. Recuerda que en la variedad está el gusto. Por eso esmérate en combinar alimentos, grupos de nutrientes, preparaciones y texturas es una alternativa excelente para no correr riesgo de desarrollar ninguna carencia, y una manera de que los niños aprendan que la dieta saludable no tiene por qué ser aburrida.

Se pueden mezclar verduras en el mismo plato de diferentes colores, probar otras variedades de arroz o cereales, o introducir frutas menos habituales de vez en cuando. Las combinaciones son infinitas.

Otro punto muy importante es que debes dar ejemplo. Los padres somos el principal ejemplo para los niños: si salimos de casa sin desayunar, no probamos alimentos nuevos, ni tomamos pescado, ellos tampoco lo harán.

También es preciso vigilar el tamaño de las raciones. Es probable que le estés sirviendo demasiado al niño y que a consecuencia lo estés obligando a comer de más.

Recuerda que durante la infancia hay que valorar la altura, el peso, el sexo y la actividad física que hacen los pequeños para adecuar los alimentos que toman.

“Se calcula que entre el 2 y el 3 por ciento de la población pediátrica española sufre hipertensión, asociada casi siempre a la obesidad”.

-Asociación Española de Pediatría-

No se debe forzar a los niños a terminar el plato de comida 1

Incentiva buenos hábitos

Una manera de animar a tu hijo a disfrutar de los alimentos es hacer que participe en la cocina, esto implica involucarlos en tareas como ensamblar los alimentos, colocar la mesa o ir contigo a comprar. De seguro querra comer algo en lo que participó.

Otra alternativa motivadora es dejar siempre lugar para el postre. El postre puede servirte como excusa para introducir las frutas en su alimentación.

Elige opciones saludables, entre estas además de las frutas, podrías incluir un lácteo como queso fresco o yogur, y dejar las variedades azucaradas para ocasiones especiales.

Además enséñalo a tomar agua. El agua ha de ser siempre la bebida de elección y su consumo no debe ser sustituido por refrescos, bebidas gaseosas o zumos, que han de tomarse de manera ocasional.

Ten tus ojos abiertos frente al picoteo, pues picar entre horas incrementa el riesgo de sobrepeso, puesto que se tiende a ingerir más calorías de las recomendables al comer sin hambre o al escoger snacks, golosinas y aperitivos con poco valor nutricional.

Este hábito desequilibra y empobrece la dieta: existen opciones más saludables para calmar el apetito, como son la fruta en trozos, un puñadito de frutos secos, bastoncitos de verdura, tomatitos cherry, gajos de mandarina.

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Un artículo de la revista Hola enumera 10 errores comunes en la alimentación de tu hijo. Aquí los comparto contigo:

1. Los niños a menudo ingieren demasiadas calorías, la mayoría procedentes de grasas saturadas.

2. Consumo excesivo de proteínas de origen animal, carnes grasas y embutidos.

3. Excesiva ingesta de alimentos muy energéticos y de azúcares simples.

4. Consumo alto de alimentos manufacturados, comida rápida o bollería.

5. Tomar demasiada sal con las comidas, incluida la que está ‘escondida’, por ejemplo en las conservas.

6. Dietas con pocos cereales integrales, frutas, verduras, legumbres, pescados y lácteos bajos en grasas.

7. Aporte insuficiente de fibra, calcio, vitamina D, hierro, selenio, zinc.

8. Beber poca agua frente a un alto consumo de bebidas azucaradas, como por ejemplo los refrescos o los zumos industriales.

9. Un desayuno insuficiente, que no cubre las necesidades energéticas para una jornada llena de clases, deportes, actividades extraescolares y deberes.

10. Raciones excesivamente grandes.

 

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