Diferencias de género en el TDAH

23 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Los niños y las niñas con TDAH no presentan las mismas manifestaciones y síntomas. Por ello, si no conocemos las diferencias, muchos casos pueden pasarnos inadvertidos.

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) presenta una alta prevalencia en niños. Son muchos los menores de 18 años que reciben este diagnóstico, pero otro gran porcentaje permanece sin un reconocimiento oficial hasta mucho tiempo después de presentar los primeros síntomas. Sin embargo, esta dificultad para identificar el desorden es mucho más acusada en el caso de las niñas, debido a las importantes diferencias de género en el TDAH.

Las manifestaciones de este trastorno son muy variadas y llegan incluso a identificarse varios subtipos en función de las alteraciones predominantes. Niños y niñas no están representados de manera uniforme en estas variantes. Además, la mayoría de los estudios llevados a cabo se ha realizado en niños. Por estos motivos, se hace necesario conocer las características distintivas de cada género.

Niño con TDAH en terapia junto a su madre para que les expliquen las diferencias de género.

Las manifestaciones del TDAH

Por lo general, el TDAH es diagnosticado tres veces más en niños varones. Sin embargo, quizá esta diferencia se deba a que existe una gran cantidad de niñas a las que no se les reconoce esta condición. Para comprender mejor esta realidad, recordemos que el trastorno presenta tres síntomas característicos:

  • Inatención: se manifiesta por una incapacidad para sostener la atención, seguir instrucciones y organizarse debidamente. Además, las tareas y conversaciones se abandonan antes de ser terminadas y existe una dificultad para prestar atención a los detalles.
  • Hiperactividad: el niño se mueve y habla en exceso, incluso en momentos inadecuados. Le cuesta relajarse y permanecer quieto por mucho tiempo.
  • Impulsividad: los niños impulsivos no respetan el turno, son impacientes y dominantes y actúan sin pensar en las consecuencias.

Ahora bien, algunos de estos síntomas son más llamativos y fácilmente detectables. Así, la hiperactividad y la impulsividad se reconocen de manera sencilla; saltan a la vista y suelen captar más la atención de los adultos, ya que generan más molestias y dificultan el normal funcionamiento de las clases o de la vida en el hogar.

Por el contrario, la inatención es algo más subjetivo que el niño experimenta pero que no manifiesta exteriormente de forma tan clara. En ocasiones, los síntomas de falta de atención se achacan a falta de organización o capacidad de estudio por parte del niño y no se considera que pueda haber un problema de fondo.

La importancia de las diferencias de género en el TDAH

¿Qué ocurre entonces? Que existen importantes diferencias de género en el TDAH y sus síntomas. Es decir, los varones, con mayor frecuencia, muestran manifestaciones de hiperactividad e impulsividad. Son inquietos, impacientes, impertinentes y padecen más a menudo otro tipo de trastornos de conducta asociados. Así, para padres y profesores, resulta más sencillo identificar que algo no anda bien y realizar las pruebas y análisis pertinentes.

En el caso de las niñas, estas se ubican en su mayoría en el tipo inatento de TDAH. Por lo mismo, sus mayores dificultades radican en la falta de organización, las distracciones constantes o la tendencia a fantasear en exceso. Además, los trastornos asociados que más comúnmente se presentan son internalizantes, relacionados con la ansiedad.

Niño distraído con TDAH.

Este tipo de manifestaciones genera una menor interferencia y son más fácilmente compensables. Así, las niñas se muestran más tranquilas y cuentan con menos dificultades de aprendizaje, especialmente en los primeros años. Son casos que, por lo general, pasan desapercibidos en comparación con los niños.

¿Qué ocurre con las niñas sin diagnosticar?

Como en cualquier condición, un diagnóstico temprano resulta de gran ayuda. Al obtenerlo, se puede comprender mejor la situación que el pequeño está atravesando y se le pueden proporcionar las ayudas y herramientas necesarias. Debido a las diferencias de género en el TDAH, en las niñas el diagnóstico se retrasa varios años. Muchas veces, no es hasta la llegada de la educación secundaria cuando estas jóvenes reciben atención.

Esto implica que durante los años más formativos y relevantes de su desarrollo han arrastrado dificultades que han quedado sin atender. Algo que no solo afecta a la adquisición de habilidades y conocimientos académicos, sino también a la autoestima de las propias niñas que pueden crecer pensando que algo anda mal en ellas.

Por lo mismo, es imprescindible hacernos conscientes de que en ellas son los síntomas de inatención los que más se manifiestan y a los que más debemos atender. Un diagnóstico a tiempo puede ayudar a que estas pequeñas reciban los recursos necesarios para desenvolverse de la mejor manera posible.