¿Qué hay detrás de la gestación subrogada?

Amanda 4 julio, 2016

La gestación subrogada es un proceso que ha servido a parejas que por alguna razón no han podido tener hijos propios de manera natural. Se produce por acuerdo de varias personas y es conducida por grupos de especialistas en reproducción a fin de completar un embarazo en condiciones óptimas, donde el compromiso es traer al mundo al hijo de la pareja con dificultades reproductivas.

Sin embargo, por tratarse de un acuerdo en el cual muchas personas se ven involucradas, puede resultar un tanto difícil de manejar a nivel personal, social y financiero. Se tiene entendido que la negociación con una madre sustituta implica la concesión de cierto beneficio económico, pues esta mujer está donando su cuerpo de manera voluntaria para gestar a un bebé que no es suyo.

En tal sentido, de acuerdo con los asuntos legales, algunos países podrían llegar a establecer límites para llevar a cabo la maternidad subrogada o prohibirla del todo. No obstante, una de las principales preocupaciones es que pueda haber evidencia de explotación o tráfico en cuanto a este proceso; por ejemplo, en México se ha regulado el “negocio” de alquileres de vientre debido a la creciente explotación a mujeres en condiciones pobreza extrema.

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Ilegalidad de la gestación subrogada

Sociedades que han decidido negar el libre ejercicio de la maternidad subrogada tienen distintas razones políticas, sociales y morales para hacerlo. Sin embargo, aquellas que decidieron reconocerla, han debido regular su ejecución a causa de las frecuentes ilegalidades relacionadas con este proceso.

Una de las limitaciones más comunes a nivel legal, es la voluntad de la madre sustituta, quien con frecuencia es víctima de ciertas mafias que manejan el procedimiento a contraprestación. En estos casos, la madre que dona su útero temporalmente, se ve obligada a ceder un alto porcentaje de sus ingresos a sus agentes.

También se considera dentro de la ilegalidad, aquella práctica donde no existen garantías sobre la salud de la madre sustituta. Existen clínicas clandestinas y procedimientos que no son vigilados genuinamente por especialistas y en total libertad de derechos legales. Para la mayoría de los gobiernos, existe una normativa en la cual debe haber un antecedente médico que indique este tratamiento alternativo; es decir, que se haga porque es indispensable para la pareja.

En ocasiones también se prohíbe la realización de este procedimiento en casos donde se persigue un beneficio económico sin necesidad médica, es decir solicitado por madres que por razones altruistas no quieren que su cuerpo sufra un embarazo. Igualmente, según la legislación de cada región, podría ser prohibida a parejas homosexuales.

Lo que de todas todas se considera ilegal en cuestiones de gestación subrogada, es cuando se comercializa de manera inescrupulosa con la vida del bebé o con las emociones y derechos de la pareja. En tal sentido, se tiene evidencia de estafa en cuanto a la verdadera identidad biológica del feto y sobre la oportunidad de extorsión a la hora de entregar al bebé.

La clandestinidad y el tráfico de personas, se encuentran entre las sombras ocultas detrás de la gestación subrogada. Se tiene entendido que ciertas mafias de alquiler de vientre, obligan a mujeres en condición de esclavitud a dar a luz a los hijos de sus clientes, quienes llegan a pagar altas sumas de dinero por una transgresión que quizá desconocen.

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El reconocimiento de la gestación subrogada

Aunque a nivel político se considera que las regulaciones sobre la gestación subrogada son la solución a los problemas de ilegalidad sobre esta; muchos especialistas en la materia aseguran que la explotación y la clandestinidad no van a terminar tan fácilmente. En este sentido, se pretende dar el mayor reconocimiento posible a este procedimiento, para evitar los brotes de ilegalidad que están siempre al acecho.

Al respecto, varias regulaciones a nivel mundial han dado reconocimiento al procedimiento de subrogación gestacional, para evitar puntos muertos con los defensores del derecho a usar tratamientos de fertilidad. Sin embargo, la diatriba que no se agota se presenta en cuanto a la comercialización de seres humanos y la necesidad vana de ser padres sin poner en riesgo nuestra figura.

Se intenta ser abiertos a las necesidades de las parejas infértiles, pero es difícil manejarlo sin pelearse con otros derechos; por ejemplo, parejas homosexuales o personas solteras que deciden ser padres sin el compromiso de la pareja. En consecuencia, se acepta que se formen familias nuevas con el apoyo de métodos revolucionarios, pero se condena el mercantilismo de los sentimientos y la integridad humana.

 

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