¿Cuánto tiempo debe dormir el bebé antes de alimentarse?

Francisco María García 14 febrero, 2018
Al principio de la vida, los tiempos entre las tomas de alimento son cortos. Alternándose con estos, es imprescindible que el bebé duerma pequeñas siestas.

La infancia es, estrictamente, el periodo de tiempo que transcurre entre el nacimiento y los 18 meses; por lo tanto, solo implica el 2% del total de la vida de una persona. Un aspecto para tener en cuenta en ese importante período vital, fundamental para lograr un buen desarrollo, es la cantidad de tiempo que debe dormir el bebé antes alimentarse. 

El bebé necesita alimentarse antes y después de cada siesta

La importancia sobre el control de su alimentación se vuelve crucial en las primeras semanas de vida, debido a que es habitual que en ese periodo el bebé baje de peso.

Algunos recién nacidos pueden llegar a estar tan débiles que no se alimenten adecuadamente, con el consecuente riesgo de que baje su azúcar en sangre; lo que generará un proceso de debilidad mayor.

Es habitual que, en las primeros días de vida, debido al estrés provocado por la cantidad de estímulos recibidos en tan poco tiempo, el recién nacido duerma durante largos periodos de tiempo. En estos casos, se hace necesario que el adulto lo despierte para garantizar la cantidad de succiones diarias que el bebé precisa.

Una rutina para dormir al bebé puede ser la gran aliada para los padres con problemas de descanso en los primeros meses de vida de su hijo.

También puede suceder que el bebé permanezca despierto solo mientras está siendo alimentado. Si en el momento de su nutrición se adormece, se recomienda continuar alimentándolo hasta que se quede completamente dormido o hasta que el adulto considere que el niño se ha saciado.

La falta de alimentación en un bebé puede provocar la interrupción de su descanso y su consecuente irritación; por  este motivo es imprescindible respetar las tomas de alimento.

Aunque no existe una cantidad mínima o máxima recomendable de succión de leche diaria, se aconseja alimentar al neonato cumpliendo con cada demanda y hasta saciarlo. Durante las primeras tres o cuatro semanas (cinco o seis si los nacidos son los mellizos o gemelos) se debe garantizar la alimentación del bebé cada tres horas, después de cada siesta.

Primeras semanas de vida

Aunque los bebés nacen con una amplia variedad de reflejos al servicio de su supervivencia, requieren de la atención de un adulto para su funcionalidad. Por este motivo, se vuelve de suma importancia atender cualquier señal del llanto, que puede indicar que el descanso ha finalizado y su consecuente necesidad de alimentarse.

Respetar sus horas de descanso, tanto como su alimentación, es esencial para lograr un buen desarrollo; por lo tanto, es preciso alcanzar un equilibrio entre ambas necesidades.

Una mala administración de la cantidad de tiempo que debe dormir un bebé puede entorpecer su correcto desarrollo y provocar la vivencia de grandes periodos de excitación.

Después del tercer día desde su nacimiento, es probable que el bebé permanezca despierto incluso en períodos en los que no tiene hambre. Los pediatras aconsejan que las personas a cargo del niño duerman cuando este lo haga.

Consecuentemente, aconsejan no preocuparse de manera excesiva por mantener el hogar sin ruidos, ya que consideran saludable que el recién nacido pueda dormir entre algunos sonidos habituales.

Hay que recordar que un bebé no diferencia ni reconoce el día y la noche, por lo tanto, que se adapte a dormir periodos más largos de noche será un hábito que deberá condicionar el adulto durante su desarrollo. Algunos de los puntos que se aconseja tener en cuenta para lograr este aprendizaje gradual son:

  • Mantener una luz muy tenue encendida.
  • No hablar en voz muy alta.
  • Acostarlo una vez esté cambiado y alimentado.
  • No jugar con él.
Amamantar a tu bebé es una forma de cuidarlo.

Es importante mantener una organización con los horarios, tanto a la hora de alimentarse como en los tiempos de sueño; esto también ayudará a organizar al bebé y evitará periodos irregulares de sueño y alimentación que puedan generar una fuerte excitación.

Dormir toda la noche no es lo normal

Según datos y estadísticas, solo un bebé de seis meses de cada mil duerme toda la noche del tirón. En la práctica, un recién nacido no es capaz de comenzar a unir los distintos ciclos de sueño antes de los tres meses. También hay muchos casos que no lo consiguen hasta pasado un año de vida.

El sueño de seguido suele coincidir con el período en que mantienen estable el nivel de glucosa en sangre. Según esto, querer lograr que el niño duerma toda la noche seguida antes de estas edades supondrá una anomalía en su desarrollo. Lo recomendable es respetar los ciclos.

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