¿Qué hacer cuando tus hijos tienen dolor de oído?

Marisol · 1 febrero, 2016

El dolor de oído en los niños es bastante común y puede resultar como consecuencia de inflamaciones o infecciones a lo largo del calar auditivo. Con las afecciones a nivel del oído pueden presentarse complicaciones en la garganta y en otras áreas de las vías respiratorias.

Especialmente antes de los 5 años, los niños presentan este tipo de condición de forma recurrente cuando además sufren de alguna alergia en las vías respiratorias superiores. Conoce aspectos importantes sobre el dolor de oído en los niños que te ayudarán a actuar de la forma adecuada cuando se presente.

Signos de alerta que pueden aparecer con el dolor de oído

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  • Normalmente, el dolor de oído se reconoce al momento de masticar, succionar o recostarse.
  • Inflamación en la parte visible de la oreja.
  • Dificultad para escuchar.
  • Mareos.
  • Vómito.
  • Fiebre.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor de garganta o amigdalitis.

¿Qué debo hacer cuando mis hijos tienen dolor de oído?

  • Para empezar, es posible administrar un analgésico de libre venta como el ibuprofeno o el acetaminofén.
  • Si el dolor de oído persiste y es demasiado intenso, es fundamental que solicites una revisión médica para prevenir complicaciones posteriores.
  • Si el doctor receta un antibiótico, debes verificar que se finalice el tratamiento. No importa si tu hijo se siente mejor en un par de días, hay que terminar con las dosis indicadas en la fórmula médica.

Es necesario acudir al doctor cuando:

  • Cuando no hay mejoría o aparecen síntomas nuevos mientras se lleva el tratamiento con antibióticos.
  • Cuando por el oído se expulsan sustancias acuosas, pus o sangre.
  • Cuando el dolor de oído se hace más intenso en vez de disminuir.
  • Cuando hay inflamación y enrojecimiento anormal en la zona posterior de la oreja.
  • Cuando el dolor impide que se realicen movimientos que se consideran normales.
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Medidas de prevención para evitar el dolor de oído y otras afecciones

  • Asegúrate de que tus hijos estén actualizados en sus vacunas, especialmente la del neumococo y la de la influenza. Estas dos vacunas reducen las posibilidades de sufrir de infecciones en el oído medio.
  • Evita que la limpieza de oídos se haga con copitos de algodón u objetos afilados
  • Asegúrate de que los niños adquieran el hábito de lavar sus manos antes de comer, especialmente cuando han estado en el parque o han tenido objetos que no están adecuadamente higienizados.
  • Al momento de alimentarlo con el biberón, no lo hagas mientras está en posición completamente horizontal.
  • Consulta con tu médico si los tapones para oídos son los adecuados para tus hijos, especialmente cuando practican actividades como la natación.

¿Cuáles son las causas o factores de riesgo más comunes del dolor de oído?

  • Factores hereditarios. Si uno de tus hijos sufre con frecuencia de infecciones a nivel auditivo, es posible que tus otros hijos también tengan esta tendencia.
  • Alimentación. Los niños que no reciben leche materna sino biberón desarrollan una menor resistencia a nivel inmunológico. Cuando alimentas a tu hijo mientras se queda dormido o mientras está acostado, la leche puede llegar al oído medio y empezar a captura bacterias.
  • Los niños que usan chupos para calmarse también tienen más riesgo de enfermarse de los oídos porque el movimiento de la succión puede trasladar fluidos desde la garganta y la nariz a los conductos auditivos.
  • Factores ambientales. Los niños que tienen contacto con el humo del cigarrillo de forma indirecta, tienen más posibilidades de sufrir molestias en los oídos. También, en grandes grupos como los de las escuelas y jardines infantiles, es común que los niños contraigan infecciones en el oído. Si esto sucede, es conveniente que jueguen más en exteriores que en espacios internos.
  • En muy pocos casos, hay posibilidades de que alimentos como los lácteos ocasionen este tipo de condición. Si piensas que es posible que tu hijo sea alérgico a ellos, consulta con el doctor o haz el intento de suprimir estos alimentos de su dieta por un mes o mes y medio y monitorea los resultados.
  • Entre más pequeño sea el niño cuando presenta la primera infección, son mayores las posibilidades de que se repitan en el futuro. Afortunadamente, estos episodios suelen disminuir alrededor de los 4 años porque la estructura del oído toma una forma más adulta, lo que dificulta que las bacterias circulen con libertad.