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¿Cuándo se puede saber si mi bebé es niño o niña?

9 minutos
Existen distintas pruebas médicas que permiten saber el sexo del bebé. Algunas son precisas en ciertos momentos del embarazo y otras solo se indican bajo ciertas circunstancias.
¿Cuándo se puede saber si mi bebé es niño o niña?
Última actualización: 25 junio, 2024

Desde el momento en que se confirma el embarazo, es habitual que los futuros padres se pregunten una y otra vez: ¿será niño o niña? Para intentar develar el misterio, muchas familias recurren a métodos tradicionales o cuentos populares que pretenden adivinarlo.

Sin embargo, estas prácticas deben tomarse como un juego, pues carecen de base científica y las predicciones no son precisas. Son los estudios médicos los que pueden determinar de manera confiable el sexo del bebé.

Gracias a los avances tecnológicos, la medicina ofrece varias alternativas que permiten conocer si el bebé en camino es niño o niña. Te contamos cuáles se utilizan y en qué momento de la gestación se pueden realizar.

¿Qué determina el sexo del bebé?

El sexo de un bebé es determinado en el momento de la concepción y está ligado a la combinación de los cromosomas sexuales provenientes de los padres. Para comprender este proceso, es fundamental repasar algunos conceptos básicos de biología.

Durante el proceso de fertilización, millones de espermatozoides compiten por llegar al óvulo. Sin embargo, solo uno de ellos logrará penetrarlo y dar lugar a la formación del embrión.

Este pequeño cigoto, resultado de la unión del óvulo y el espermatozoide, llevará consigo la combinación genética que determinará su sexo. Del total de los 46 cromosomas que posee cada célula del cuerpo humano, solo dos de ellos son determinantes del sexo.

Cada óvulo contiene un cromosoma X, mientras que cada espermatozoide puede llevar un cromosoma X o Y. En el momento de la fecundación, la unión de estos componentes determina el sexo del bebé:

  • Si el espermatozoide que fecunda el óvulo tiene un cromosoma X, el resultado será una niña (XX).
  • Si el espermatozoide aporta un cromosoma Y, el bebé será un niño (XY).
El sexo del bebé depende del cromosoma sexual presente en el espermatozoide que fertiliza el óvulo.

¿Cómo puedes saber el sexo de tu bebé?

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Si quieres conocer el sexo de tu bebé antes del nacimiento, existen varias opciones disponibles que se pueden realizar en distintos momentos del embarazo. Sin embargo, algunas no son indicadas para todas las personas porque conllevan ciertos riesgos.

A continuación, te contamos las prácticas médicas que permiten conocer el sexo de tu bebé, comenzando con las opciones disponibles en las primeras etapas del embarazo.

1. Fertilización in vitro con selección de sexo

La tecnología de fertilización in vitro (FIV) brinda a las personas que enfrentan dificultades para concebir la oportunidad de tener un hijo biológico. Como parte del procedimiento, algunas clínicas ofrecen la opción de elegir el sexo del bebé.

En la FIV, se recolectan los óvulos de la mujer y se fertilizan en un laboratorio con esperma del hombre para generar embriones. Los mismos son analizados y se seleccionan los más viables para la transferencia al útero de la madre.

Durante el estudio de cada embrión se pueden realizar pruebas genéticas para detectar anomalías y conocer si es niño o niña. De esta manera, para aquellas personas que desean tener un bebé de cierto sexo específico, se puede pedir su identificación y luego transferir solo los del género deseado.

Si tienes embriones de ambos sexos colocados en tu útero, no sabrás cuál de ellos logró implantarse.

2. Prueba prenatal no invasiva

La prueba prenatal no invasiva (NIPT) se ha convertido en una herramienta invaluable para las futuras madres que desean obtener información sobre la salud de su bebé de forma temprana y segura. Además, este análisis permite conocer de manera precoz y precisa si estás esperando un niño o una niña.

Este procedimiento se puede realizar a partir de las 10 semanas de embarazo. Consiste en tomar una muestra de sangre de la madre para enviarla a un laboratorio para su análisis. Al tratarse de un método no invasivo, es seguro tanto para la mamá como para el bebé en camino.

En la muestra sanguínea materna se buscan células fetales circulantes para estudiar su contenido genético. Se utiliza sobre todo para analizar las posibilidades de que haya afecciones cromosómicas, como el síndrome de Down.

Si bien esta prueba no proporciona un diagnóstico definitivo, puede alertar a los médicos sobre el riesgo de que exista algún trastorno genético en el feto. Cuando los resultados son anormales, el profesional puede indicar otros análisis para confirmar o descartar las sospechas.

Se recomienda en mujeres con un mayor riesgo de tener un bebé con una anomalía cromosómica.

Además de la búsqueda de posibles afecciones, se puede investigar la presencia de fragmentos de cromosoma sexual masculino en las células fetales en la sangre materna. Esto permite conocer el sexo del bebé: si se detecta la presencia de cromosomas sexuales Y, se determina que el feto es varón; en cambio, si no se hallan estas estructuras, se deduce que es una niña.

3. Ecografía prenatal

El ultrasonido es una herramienta fundamental en el seguimiento prenatal y puede ofrecer pistas sobre el sexo del bebé. A medida que avanza el embarazo puede orientarte con mayor exactitud sobre si esperas un niño o una niña.

Ecografías del primer trimestre

La primer ecografía puede realizarse entre las semanas 6 y 14 del embarazo. En este período, suceden muchos cambios en el feto, pero aún no se pueden ver los genitales externos formados por completo.

En los ultrasonidos realizados durante las primeras semanas, se puede aplicar el método Ramzi para predecir el sexo del bebé. Esta técnica consiste en observar la posición de la placenta en relación con el feto al hacer una ecografía temprana.

  • Si el feto tiene una ubicación placentaria derecha, es niño.
  • Si el bebé tiene una ubicación placentaria izquierda, es niña.
Aunque este método no es del todo preciso, puede ser la primera orientación sobre el sexo del bebé.

Por otra parte, en la ecografía que se realiza entre la semana 11 y 14 de embarazo, los técnicos experimentados pueden comenzar a sospechar el sexo del bebé. Para esto, observan la orientación del tubérculo genital en el plano sagital, una pequeña protuberancia que, según su inclinación puede indicar si la criatura en camino es niño o niña:

  • Una orientación hacia arriba o craneal, sugiere un varón
  • Una inclinación más caudal, con un pequeño orificio en su interior, puede indicar una niña.

Sin embargo, la precisión de esta predicción depende de ciertas características fetales y del índice de masa corporal de la madre, teniendo un margen de error significativo.

Ecografía del segundo trimestre

A partir de la semana 15 de embarazo, es más fácil visualizar los genitales externos del feto mediante ecografía. En este punto, se puede identificar con más claridad la presencia de un pene y escroto o una vulva, lo que permite una determinación más precisa del sexo del bebé.

En la ecografía morfológica, que se realiza entre la semana 18 y 20, es posible visualizar con detalle todos los aspectos del desarrollo fetal, incluidos los genitales. Esta es la oportunidad ideal para conocer o confirmar el sexo del bebé.

De todos modos, debes saber que, aunque la ecografía es una herramienta valiosa para saber si esperas un niño o una niña, no siempre es precisa. Factores como la posición del feto pueden dificultar la visualización clara de los genitales, lo que puede llevar a errores en la determinación del sexo.

Si las imágenes no son claras, ecografías adicionales en etapas posteriores del embarazo podrán confirmar el sexo del bebé.

4. Muestreo de vellosidades coriónicas biopsia corial

La biopsia coriónica o de vellosidades crónicas (CVS) es una prueba genética que se utiliza para identificar anomalías cromosómicas, como el síndrome de Down. Consiste en tomar una muestra de células de la placenta y enviarlas a un laboratorio para obtener información sobre el bebé en gestación.

Esta prueba se puede realizar a partir de la semana 10 o 12 del embarazo. Al analizar varios datos genéticos del bebé, ofrece la posibilidad de saber si es niño o niña.

Aunque se trata de un método preciso para determinar el sexo del bebé, no se suele indicar con este fin. Pues el procedimiento es invasivo y riesgoso: puede provocar calambres, sangrado, pérdida de líquido amniótico, aborto espontáneo y parto prematuro.

El médico puede sugerir este estudio si la madre tiene más de 35 años o antecedentes familiares de anomalías cromosómicas.

5. Amniocentesis

La amniocentesis también es una prueba que permite diagnosticar posibles problemas de desarrollo en el feto. Durante este procedimiento, el médico recolecta una pequeña muestra de líquido amniótico que contiene células que pueden indicar la presencia de anomalías genéticas, como el síndrome de Down o la espina bífida.

Este estudio se realiza entre las semanas 15 y 18 de embarazo, y dura aproximadamente 30 minutos. Se recomienda solo cuando se sospecha de algún problema en el feto, por ejemplo, cuando una prueba prenatal no invasiva o una ecografía detectan una anomalía, si la madre tiene más de 35 años en el momento del parto o si hay antecedentes familiares de trastornos cromosómicos.

Además de identificar posibles defectos de nacimiento y anomalías cromosómicas, la amniocentesis también permite conocer el sexo del bebé. De todos modos, dada la complejidad del estudio, no se indica con este fin.

El procedimiento comienza con una ecografía para localizar al bebé en el útero, seguido por la inserción de una aguja fina a través del abdomen para extraer el líquido amniótico. Aunque es una prueba precisa, conlleva ciertos riesgos, como calambres, hematomas, manchado y aborto espontáneo.

Si no quieres saber el sexo de tu bebé, comunícaselo a tu médico antes de realizar cualquier estudio para que no te lo cuente.

¿Qué pasa con los métodos caseros para averiguar el sexo de un bebé?

Los métodos caseros para predecir el sexo del bebé han existido durante siglos y, aunque a menudo son divertidos, carecen de respaldo científico sólido. Algunas dinámicas consisten en mezclar la orina de la madre con ciertas sustancias, tener en cuenta los síntomas, considerar la forma del vientre o la posición del ombligo, analizar las fechas de gestación y hasta mecer un anillo sobre la tripa.

En internet también es posible conseguir tests para saber si es niño o niña que analizan la sangre o la orina de la madre. Pero no existe evidencia científica de que estas pruebas funcionen.

Estas prácticas pueden ser entretenidas, pero no deben tomarse como una forma confiable de determinar el sexo del bebé. Si deseas una predicción precisa, lo mejor es consultar a un profesional de la salud para que te recomiende las opciones más apropiadas para tus circunstancias.

La posibilidad de anticiparse

Durante la fecundación, la biología y el azar se combinan para determinar si un bebé es niño o niña. Ya sea que decidas averiguar esta información de manera temprana mediante pruebas médicas o esperar hasta el día del parto, la emoción acompañará el momento.

Ahora ya sabes que dispones de varios procedimientos que, a lo largo del embarazo, podrán informarte y confirmar el sexo de tu bebé. Si decides anticiparte, consulta a tu médico sobre los métodos más seguros y convenientes para ti y tu hijo.


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