¿Cuándo ir al pediatra si tu hijo moja la cama? - Eres Mamá

¿Cuándo ir al pediatra si tu hijo moja la cama?

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Tu hijo moja la cama como parte de su proceso evolutivo. Es normal que los niños sufran pérdidas de orina durante las noches. Sin embargo, en ciertos casos los pediatras recomiendan observar esta situación desde un punto de vista clínico.

No siempre el niño moja la cama por ser un comportamiento normal, por lo que es conveniente que observemos el contexto en el que ocurre. Es posible que los niños sufran estás pérdidas involuntarias durante el día y en ambientes sociales. Aun cuando el niño pase por esto en el colegio o el parque, la mayoría de las veces sucede por las noches.

Es muy importante tratar el problema como algo normal. Los especialistas explican que no es conveniente magnificar la situación. No necesariamente este caso debe llevarse al médico. Aunque las familias pueden convertirlo en un tabú, es recomendable ayudarlo sin exagerar.

Generalmente a los padres les preocupa que su hijo moje la cama porque tiene un problema de salud. Al respecto, los pediatras sugieren que lo tomemos con calma, pues al menos hasta los 3 años de edad esto es normal. También puede aparecer repentinamente en este período debido a situaciones de estrés. A continuación te contamos cuándo es precisa una vista al pediatra si tu hijo moja la cama.

Mi hijo todavía moja la cama, ¿debo preocuparme?

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Mientras el niño esté pasando por esta situación es recomendable ayudarlo a superarlo con comprensión y amor. Si lo que nos preocupa es la cama mojada, podemos colocarles protectores absorbentes, sea en forma de braga o calzoncillo. Lo siguiente es entender que está pasando por una etapa normal, lo cual no debemos convertir en un problema grave.

Reprenderle o reprocharle no es una opción si queremos que lo supere sin traumas. De acuerdo con la experiencia de los expertos, los niños seguirán mojando la cama hasta pasados los tres años. Por lo tanto, debemos estar preparados para apoyarlos hasta que se encuentren física y psicológicamente preparados.

Sin embargo, cuando el niño pasa de los 3 años de edad y aún sigue mojando la cama tal vez sea hora de consultar a un especialista. Esto no quiere decir que exactamente a los tres años el pequeño debe dejar de mojar la cama, pero es el momento de comenzar a observarlo con atención.

Cuando el niño moja la cama, aun cuando se supone que ha superado la etapa madurativa, quizá sea necesario consultar al pediatra. No obstante, se cree que generalmente no representa mayor gravedad, solo un leve retraso en su maduración. Es conveniente estar atentos en los siguientes casos:

  • Si el niño comienza a mojar la cama a partir de los tres años
  • Algunos aspectos de su comportamiento también se han modificado
  • Existe sospecha de infección o inflamación de las vías urinarias
  • Tienes dudas sobre la aparición de la incontinencia o la prolongación de esta.

¿Por qué moja la cama después de los tres años?

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Cuando el niño moja la cama después de los  años, comienza a hablarse de enuresis infantil. Aunque parezca una enfermedad grave, en realidad se define como la aparición de incontinencia debido a la inmadurez orgánica.

En la mayoría de los casos, esta situación se produce porque los niños están pasando por situaciones emocionales difíciles de manejar. Por ejemplo, están sufriendo de ansiedad o frustración. Comúnmente puede aparecer la enuresis debido al acoso escolar, la pérdida de algún familiar, la separación de sus padres o la llegada de un hermanito.

Es posible que con cualquier nueva emoción o cambio en su vida, el niño comience a mojar la cama después de haberlo superado. De igual manera, en ocasiones su incapacidad para gestionar sus emociones le impide alcanzar la madurez para dejar de mojar la cama.

Por lo general esta situación es pasajera. Su solución pasa por la protección de la ropa y la cama, pero también se relaciona con el apoyo emocional. Es importante que se sienta protegido y querido, que pueda superar sus inseguridades y equilibrar sus sentimientos. No dudes en consultar al pediatra para que pueda descartar algún problema mayor, por ejemplo, si necesitase apoyo psicológico.