Consecuencias psicológicas del sobrepeso en los niños

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz Martín
11 julio, 2019
Los niños con sobrepeso sufren de baja autoestima, aislamiento social e incluso depresión. Es importante estar alerta para poder ayudarlos si es necesario.

La prevalencia de sobrepeso en los niños aumenta de forma preocupante desde hace décadas. Además de los problemas físicos, las consecuencias psicológicas de tener un peso socialmente inadecuado pueden ser devastadoras.

Los niños son cada día más conscientes de su imagen corporal a edades más tempranas. La presión social y la preocupación por la imagen hacen mella en su psique desde bien pequeños. Para la edad de seis años, cuando comienzan la educación formal, ya han interiorizado los cánones sociales y la idea de que ‘ser gordo es malo’.

La discriminación por sobrepeso en los niños

A diferencia de las consecuencias del sobrepeso, las secuelas psicológicas están estrechamente relacionadas con la discriminación y el rechazo social. Los niños con un peso no normativo tienen que vivir con la carencia de una de las cualidades más preciadas por la sociedad: la delgadez.

De este modo, sufren el estigma de ser diferentes, de ser señalados, criticados e incluso culpados por su condición. En efecto, es común que estos pequeños deban soportar diariamente comentarios que les tachan de glotones, dejados o vagos. Es fácil imaginar el gran impacto que estas vivencias pueden tener en una persona aún en formación.Consecuencias psicológicas del sobrepeso en los niños.

Consecuencias del sobrepeso en los niños

Impacto en la personalidad

Se han llevado a cabo estudios que demuestran una influencia del sobrepeso en la personalidad de los niños que lo padecen. Estos infantes se muestran más dependientes, sobreprotegidos y sumisos. Además, tienen mayor tendencia a ser prudentes, impresionables y poco expresivos. Por otro lado, los niños con un peso adecuado suelen ser más independientes, obstinados y entusiastas.

Por supuesto, el efecto del sobrepeso en la personalidad está mediado por otros factores como el ambiente familiar y social que rodea al pequeño. Sin embargo, constituye un importante factor de riesgo.

Baja autoestima

Por suerte o por desgracia, los niños con sobrepeso tienen clara conciencia de que su cuerpo no es socialmente deseable ni aceptado. Por ello, suelen considerarse inferiores y tienden a compararse y juzgarse duramente.

Además, la comparación y el juicio no se limitan a su peso, sino que desarrollan una tendencia a focalizar su atención en sus cualidades negativas y pasar por alto sus virtudes. Se construye, así, un autoconcepto pobre que les acompañará durante su crecimiento y afectará a todas las áreas de su vida.

Problemas en las relaciones sociales

Debido a su baja autoestima, estos niños se sentirán inseguros en las interacciones sociales. Es posible que tiendan a aislarse por miedo al rechazo o a quedar en evidencia. Puede que no deseen participar en actividades grupales, deportivas o incluso muestren reticencia a ir al colegio.

A esto ha de sumarse la discriminación y el maltrato que pueden sufrir por parte de sus iguales. Como hemos dicho, los niños absorben rápidamente los estereotipos, y algunos de ellos no dudarán en atacar y desplazar a aquellos compañeros que no cumplan las normas estéticas.

Depresión por sobrepeso en los niños

El autoconcepto negativo unido al aislamiento social pueden llevar a los pequeños a situaciones límite. Todos necesitamos experimentar el sentimiento de pertenencia, el establecimiento de vínculos de calidad y el reconocimiento positivo por parte de nuestro entorno.Consecuencias psicológicas del sobrepeso en los niños.

Cuando la situación se prolonga en el tiempo, es posible que el niño comience a experimentar una tristeza y una apatía que desemboquen en una depresión clínica. Esta situación requerirá intervención por parte de profesionales, y es importante que los adultos estén alerta para poder proporcionar apoyo cuando sea necesario.

Hemos de tener en cuenta que las manifestaciones de la depresión infantil no son iguales a las de un adulto. Los niños pueden adoptar conductas agresivas con sus familiares o compañeros que realmente enmascaran una profunda tristeza y desesperanza.

Alimentación emocional

Es común que en estos casos se desarrolle un círculo vicioso tristeza-comida que perpetua el problema. Ante el malestar emocional, muchos niños pueden recurrir a la comida a modo de consuelo, ingiriendo más calorías de las necesarias. Además, la tristeza y la apatía pueden conducirles a una falta de actividad que empeora aún más la situación.

Es realmente importante ayudar a nuestros hijos a distinguir sus estados internos para que sean capaces de identificar cuándo sienten hambre real y cuándo son emociones negativas.Es también imprescindible proporcionarles herramientas para gestionar esas emociones sin tener que recurrir a la comida ni a ninguna otra conducta destructiva.

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