Cómo dejar de dar el pecho a tu hijo de forma positiva

Dejar de dar el pecho a tu bebé no tiene por qué ser un mal trance, todo lo contrario. Para saber cómo destetar a tu hijo de forma positiva, a continuación:

El destete natural

El destete es el momento en que un niño empieza a dejar de mamar, ya sea por decisión del bebé o por decisión de la madre. Dejar de dar el pecho a un bebé no solo supone un cambio en la dieta del niño, sino que se trata de un momento importante con una gran repercusión emocional para él y para la madre:

  • El bebé puede experimentar sentimientos de frustración y de abandono, al no entender por qué su madre le niega algo tan importante para él.
  • La madre puede experimentar sentimientos de pérdida y de tristeza por haber tenido que cambiar esta forma de relación íntima con su hijo.

Una madre que inicialmente está segura de que ha llegado el momento del destete puede tener sentimientos contradictorios. Es posible que quiera dejarle de dar el pecho a su hijo, pero a la vez puede tener dudas acerca de lo que será mejor para el niño. Por un lado, la mejoría de una dieta que introduzca progresivamente los alimentos sólidos, y por otro, el temor a lo que supone privar al bebé de un alimento tan completo.

Dejar de dar el pecho a tu hijo depende solo de tu decisión.

¿Cuándo dejar de dar el pecho a tu bebé?

Cada madre tiene que decidir por sí misma el momento adecuado para dejar de dar el pecho a su hijo definitivamente, basando su decisión en las necesidades propias y del bebé.

El proceso del destete supone una etapa más en el desarrollo evolutivo del niño. Se puede considerar que se inicia cuando el bebé comienza a tomar cualquier otro alimento que no sea la leche de su madre. Si un niño puede comer los mismos alimentos que sus padres seguramente estará preparado para el destete de manera natural.

Desafortunadamente, muchas madres llevan a cabo un destete forzoso, es decir, impuesto desde fuera antes de que ella misma o el bebé estén preparados para ello.

Antes de tomar esa decisión, es recomendable que como madre busques información contrastada sobre la necesidad de ese destete, ya que con demasiada frecuencia se tienden a inhibir lactancias sin una justificación científica real.

Se sabe que los medicamentos realmente incompatibles con la lactancia son muy pocos y las enfermedades que contraindican la lactancia menos aún; además, existen numerosas páginas en Internet que nos indican el riesgo de tomar un medicamento determinado durante la lactancia.

¿Cómo destetar a nuestro bebé?

El destete gradual es el mejor tanto para la madre como para el bebé. Si es la madre la que inicia el destete, puede empezar suprimiendo una toma durante algunos días y, pasados unos días, eliminar otra segunda toma. De esta manera, sucesivamente se irá disminuyendo el volumen de leche materna.

Cuando el destete se produce de forma natural, la madre simplemente ayuda a su bebé en su trayectoria natural hacia la independencia y le ofrece alternativas aceptables para ambos

Dejar de dar el pecho a tu niño de forma gradual es la mejor manera de realizar el destete.

Uno de los beneficios de un destete gradual es que la madre puede ser flexible e ir adaptándose a las circunstancias que le surjan. Las últimas tomas que se deben suprimir son las previas a la hora de dormir, ya que son por las que el niño siente más apego y por lo tanto serán las más difíciles de eliminar.

La clave de este proceso está en “no ofrecer y no rechazar”, esto no garantiza el tiempo que pueda prolongarse el destete, pero desde luego es el menos doloroso para ambos. Si el bebé llora e insiste en tomar el pecho, es posible que el destete vaya muy rápido para él, en este caso quizá será mejor esperar y dejarlo para más adelante.

Además, si el bebé tiene entre nueve y doce meses y ya toma líquidos en un vaso y come otros alimentos, quizá pueda pasar directamente del pecho a otros alimentos sin necesidad de tomar biberón.

Dejar de dar el pecho a tu hijo es una decisión que, como su madre que eres, solo te atañe a ti. Tú eres la que mejor conoce a tu hijo y sus necesidades, igual que conoces tu cuerpo y cómo te sientes. Cuando sientas que es el momento adecuado, estarás preparada para dar el paso.

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