¿Cómo afecta el humo del tabaco a los niños?

Francisco María García · 20 septiembre, 2017

Hace algunas décadas estaba permitido fumar en cualquier espacio. El cigarrillo contaba incluso con la aprobación social. Se consideraba a los fumadores personas interesantes, refinadas o sexys. Todavía no se conocían los efectos del humo del tabaco ni si siquiera sobre los fumadores pasivos.

La tolerancia al cigarrillo se justificaba por la falta de información sobre sus efectos nocivos en la salud. Con el paso de los años, el avance en las investigaciones científicas ha demostrado que el consumo de tabaco produce en el organismo daños irreparables.

Entre las enfermedades más comunes y menos graves se encuentran la halitosis o mal aliento, el aumento en las probabilidades de tener caries y el deterioro de la piel del rostro. Como problemas más serios, o incluso letales, se encuentran la disfunción eréctil. También problemas de reproducción, distintos tipos de cáncer, enfermedades en el aparato circulatorio y afecciones en el aparato digestivo.

La ley antitabaco ha tenido efectos negativos imprevistos en los niños

Todas las consecuencias del humo del tabaco llevaron a la promulgación de leyes antitabaco en las principales ciudades del mundo entero. En carteles, vallas y en las propias cajas de cigarrillos se comenzaron a difundir campañas de educación para evitar su consumo y tratar de disminuir la adicción que genera.

Los niños son los principales fumadores pasivos tras la entrada en vigor de la ley antitabaco

Esta medida, en contra de lo esperado, ha producido efectos negativos sorprendentes. Al no poder fumar en oficinas, cafeterías, restaurantes u otros espacios públicos, los padres fuman mientras conducen el coche o al llegar a casa, muchas veces en presencia de sus hijos.

Los niños, los principales fumadores pasivos

La normativa antitabaco ha reducido el consumo involuntario de nicotina por parte de fumadores pasivos adultos. Un estudio de la Universidad de Granada asevera que esta reducción ha alcanzado hasta un 90%. Sin embargo, este mismo estudio indica que los niños han pasado a ser el principal foco de fumadores pasivos.

Los investigadores del Instituto de Investigación Biosanitaria realizaron este estudio a partir de muestras de orina recogidas antes de la entrada en vigor de la ley antitabaco aprobada en 2011 y de muestras posteriores a la misma. El resultado arrojó que más del 50% de los niños estudiados eran fumadores pasivos. Además, los niveles de nicotina encontrados en la orina tras la promulgación de la ley habían aumentado.

El estudio también concluyó que son varios los factores influyen en la exposición de los niños al humo del tabaco, como el nivel de educación o el nivel socio-económico de los padres.

La salud de los niños fumadores pasivos

Cuando alguno de los padres u otro miembro de la familia fuma, los niños también se exponen al humo del tabaco. Es decir, los niños son susceptibles de inhalar el humo que se produce de la exhalación del fumador o el que se genera cuando el cigarrillo se va quemando. Además, los efectos perjudiciales que se desprenden del tabaco afectan ya al feto desde el momento del embarazo.

Fumar durante el embarazo puede causar alteraciones en el feto irreparables

El humo contiene múltiples sustancias tóxicas nocivas para la salud que no desaparecen aunque el cigarrillo se haya apagado. Estas sustancias permanecen por un tiempo en distintas superficies del hogar como juguetes, muebles y paredes.

¿Qué consecuencias tiene el humo del tabaco sobre los niños?

  • Muerte súbita. El humo del cigarrillo aumenta el riesgo de padecer el síndrome de muerte súbita del lactante. Esta es una de las principales causas de muerte en niños menores de 1 año. La hipótesis más frecuente en las investigaciones médicas es que se impide la maduración del sistema nervioso central. Por lo tanto, no hay actividad cardiológica y respiratoria normal.
  • Enfermedades respiratorias. Los niños fumadores pasivos pueden desarrollar tos crónica, bronquitis y neumonía. Las probabilidades al estar en un ambiente de fumadores aumentan entre el 50 y 100%. Otro riesgo común es la aparición de asma y distintos tipos de alergia.
  • Otitis. La exposición al humo del tabaco puede producir infecciones de oído, por estar comunicado con el sistema respiratorio.
  • Cáncer. La exposición a las 40 sustancias cancerígenas que se desprenden del cigarrillo aumentan las probabilidades de padecer distintos tipos de cáncer en edad adulta. Estas probabilidades se incrementan conforme aumentan los años de exposición al tabaco. También afecta la cantidad de fumadores con los que se tiene contacto en el hogar.
  • Enfermedades cardiovasculares. Los síntomas de las afecciones en el aparato circulatorio se presentan en la edad adulta. Sin embargo, las alteraciones anatómicas que las producen se originan durante la infancia. El humo del tabaco influye sobre la aparición de esas alteraciones.

La recomendación para preservar la salud de los niños es que los padres hagan lo posible por abandonar la adicción al tabaco. En caso de que no sea posible, se aconseja evitar a toda costa el contacto de los niños con las sustancias tóxicas asociadas al tabaco.