¡Auxilio! Mi hijo no obedece

Gladys · 11 marzo, 2016

“¡Qué malcriado es ese niño!”, esta frase la escuchamos hasta el cansancio durante nuestra vida y no le prestamos la mayor atención, hasta que hace referencia a nuestros hijos y allí sí nos detenemos a analizar qué estamos haciendo mal. En esta ocasión queremos darte algunas herramientas para que no desfallezcas en el intento de educar a tus hijos y no tengas que decir: ¡Auxilio! Mi hijo no obedece.

No hay madre perfecta. Esto ya lo sabemos, pero las mamis podemos olvidarlo cuando somos nosotras las que luchamos día a día por dar lo mejor por nuestros hijos.

Con frecuencia nos enfrentamos al dilema de tener la certeza de si lo estamos haciendo bien o mal. Nos cuesta identificar qué es lo mejor para los pequeñines de la casa, y con esa duda vivimos tratando de formar niños y niñas que sean obedientes cariñosos y respetuosos.

“Una mamá que se acepta imperfecta y reconoce lo inevitable de sus errores, será una mamá que acepte a su bebé tal cual es, y que no le exija lucir y brillar como una guinda en un pastel que al niño le resulta ajeno”, señala la psicoanalista Mariela Michelena al advertir que “si te empeñas en tenerlo todo bajo control, al final del día estarás más cansada y más frustrada”.

Precisamente cuando nos afanamos por hacer de nuestros hijos lo que nosotras queremos, o peor aún, lo que quieren nuestros padres o amigos, recibimos de estos pequeñines un profundo rechazo, que se convierte en rebeldía y desobediencia que debemos abordar a tiempo, a fin de no reforzar problemas de conducta en los niños.

El respeto es la única brújula que debe regir la crianza de tus hijos. No te repitas la frase “mi hijo no obedece” , ¡pon manos a la obra!

Mi hijo no obedece: La crianza es un desafío

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No hay instrucciones, manuales infalibles ni fórmulas incuestionables para educar a los hijos, que lejos de lo que se cree: no son una extensión de nosotras. Son individuos con carácter y criterio propios, con gustos y preferencias distintos al de sus padres.

Por supuesto que hay que encaminar su personalidad hacia la única ruta posible para que se desenvuelva con bien en el ambiente familiar y social: el respeto.

El respeto es la única brújula que debe regir la crianza de tus hijos. A partir de esta virtud tan valiosa, pero tan difícil de poner en práctica, verás que la relación entre padres e hijos resulta más llevadera. A continuación, te ayudaremos a enseñar el respeto a los chiquitos de la casa.

Hay algo que debes tener presente en todo momento. El ejemplo es la mejor manera de educar a tus hijos. No importa qué digas ni cuánto exijas. Los padres son el modelo a seguir de sus pequeñines, y su atención se enfocará en las acciones de los grandes. De allí aprenderán lo que deben o no hacer. Así que sé cuidadoso con lo que proyectas a través de tus acciones.

La desobediencia es una consecuencia que no puede corregirse de manera aislada, porque responde a una causa que debe ser atendida.

Mi hijo no obedece: ¿Qué quiere decir con sus acciones?

¡Auxilio! Mi hijo no obedece

Probablemente estarás esperando la lista de recomendaciones para lograr que tu hijo sea obediente, pero olvidas que la desobediencia es una consecuencia que no se puede corregir por sí sola. Tu atención debe dirigirse a las causas de esa actitud de tu pequeño, por esto es clave:

  • Enséñale a expresarse. Si eres de las que cierran con fuerza la puerta o arrojan los platos contra el piso cuando discutes con tu pareja, puedes descartar que tu hijo exprese sus frustraciones de una manera distinta, pues has dado ejemplos perfectos de cómo se hace un berrinche y él solo te está imitando.
  • Las rabietas no las puedes evitar, todos tienen derecho a molestarse por algo, pero deben aprender a manifestarlo, a respirar profundo, a reclamar si es preciso, pero siempre de manera respetuosa. Así que debes enseñar a tu hijo que es posible expresar su rabia, a través de una conversación.
  • Desecha la violencia. Dicen que una nalgada a tiempo evita futuros dolores de cabeza. Pero esto puede ser contraproducente. Si cada vez que tu hijo comete un error, lo corriges con violencia física o verbal, estarás criando una persona insegura que terminará por creer que merece ser maltratado por sus padres  y por todo el que quiera hacerlo.
  • Disciplina con amor y coherencia. En la medida que los niños van creciendo, aprenden lo que está bien y mal. Por esto lo mejor no será imponer o prohibir, lo ideal es que expliques cuáles serán las consecuencias positivas y negativas de sus acciones. Sobre todo debes tener coherencia entre lo que dices y haces.
  • Respeta su espacio. Muchas veces cometemos el error de querer dominar a nuestros hijos, lo que piensan, sienten y cómo actúan. Si después de un regaño, ellos quieren retirarse a su habitación, permite que se retiren y drenen su rabia respirando a solas. A ambos les hará bien.

Si después de haber explicado que algo está mal, pero tu niño persiste en su intento de actuar de manera contraria. Entonces debes ser firme al aplicar disciplina, con respeto debes enseñarle que la consecuencia directa de su desobediencia será cumplir con lo que establezcan papá y mamá.

El amor es la mejor herramienta para criar a tus hijos. Y no es suficiente con que sientas amor por ellos, debes demostrarlo día a día con palabras, gestos y acciones.