Aprende a sacar todo lo bueno de los episodios de rabietas

Amanda · 6 septiembre, 2017

Las rabietas de los niños son muy comunes, incluso el niño más tranquilo pasa por ellas en algún momento. Se cree que tienen mucho que ver con la educación de los padres, y en general con la manera en que los estamos criando. Es decir, es posible que los padres seamos los responsables de la mayoría de los episodios de rabietas de los niños.

Sin embargo, por mucho que se repitan, los episodios de rabietas siempre nos preocupan, en especial cuando se producen en público. Los expertos consideran que las rabietas podrían ser el producto de una distorsión, es decir, que la personalidad de los niños estuviera influida por nuestra propia acción. Por ejemplo, cuando complacemos todas sus demandas, llevamos a nuestros hijos a un nivel de intolerancia a la frustración bastante alto.

Pese a las potenciales consecuencias, es posible que aprendamos a sacar algo bueno de todo esto. Los episodios de rabietas podrían tener un lado positivo, el cual conviene que sepamos reconocer y exprimir al máximo. Lo más importante es tratar de evitar estos episodios, pero, cuando ocurran, será bueno que sepamos rescatar algo positivo.

¿Cuál es el origen de la rabietas de los niños?

Se tiene entendido que aparecen por primera vez entre los dos y los cuatro años de edad. Ocurren cuando el niño se siente en libertad de expresar sus sentimientos y opiniones. También surgen cuando el pequeño adquiere independencia; es decir, es capaz de hacer cosas por sí mismo y quiere hacerlas.

Los especialistas explican que las rabietas forman parte del desarrollo del niño. Al igual que otras conductas, son necesarias para que su personalidad se defina. Además, es señal de que su proceso de comprensión está trabajando.

No obstante, el desencadenante de los episodios de rabietas puede ser muy variado. Se cree que en muchos casos este desencadenante puede evitarse. El ambiente del niño influye mucho en la aparición de las rabietas, por ejemplo, en relación a la cantidad de productos a su disposición. Cuando hay demasiados juguetes, servicios y dulces a su disposición, es casi inevitable que el niño no los exija cuando y como quiera.

Que el niño se desespere por conseguir algo que le es negado tiende a ser la principal causa de las rabietas. Cuando no puede obtener lo que quiere pasa a sentir frustración, lo cual se manifiesta por medio de los conocidos arrebatos.

La frustración puede ocasionar rabietas y berrinches en los niños pequeños

¿Cómo extraer lo bueno de los episodios de rabietas?

Puesto que el niño está desarrollando su personalidad, es importante poder observar cómo y en cuáles casos suele explotar su cólera. Además de poder evitar que ocurran, dicha observación también permite que nos preparemos anticipadamente.

Es común que los padres evitemos el enfrentamiento. Es decir, muchas veces les damos lo que piden para evitar que monte una rabieta en el lugar y momento menos deseados. Sin embargo, esta no es la única manera de evitarlo. La comunicación con el pequeño es un factor muy importante para obtener mejores resultados.

Reconozcamos que los niños se están expresando y que tienen derecho de hacerlo. Ellos no saben manejar el disgusto, y de alguna manera nosotros hemos contribuido a que tampoco sepan manejar la frustración. Además, un niño que siente que ha superado barreras y es más independiente no soporta un retroceso.

Dedicar el tiempo suficiente a nuestros niños permite que los conozcamos mejor, ayuda a que exista mayor confianza y reduce las consecuencias de la falta de atención. Los niños que no son bien atendidos por sus padres desarrollan ansiedad, tristeza e irritación. Un reflejo de esta condición podría permanecer incluso en la edad adulta.

A continuación te contamos el lado positivo de los episodios de rabietas:

Evidencia su desarrollo

Cuanto más independiente sea el niño, más rabietas tendrá. Por lo tanto, en gran medida esta conducta deja de manifiesto que el pequeño está madurando, aunque la forma de mostrarlo no sea la adecuada.

Es importante saber manejar los episodios de rabietas de tu hijo

Te permite tomar mejores decisiones

Cuando el pequeño tiene uno de estos berrinches, lo hace porque es capaz y puede discernir entre lo que quiere y lo que no. Esto te da la oportunidad de decidir mejor sobre la manera de educarlo y lo que de verdad le conviene. Si observas que estos episodios te superan, aprende a evitarlas aplicando medidas para educarlo mejor.

Te ayuda a manejar tus emociones

Por mucho que nos molesten sus rabietas, es importante controlar nuestras emociones. Si estamos en público, lo lógico es que evitemos cualquier tipo de maltrato, pero esto debe hacerse todo el tiempo. Nunca debemos maltratar a los niños, aun cuando nos parezca que no tienen razón y se hayan vuelto insoportable. Con este tipo de conductas hacemos ejercicios de autocontrol.

Te permite valorar sus sentimientos

A veces no se trata solo malcriadez, es decir, también es posible que el niño tenga algo de razón y su sentir sea genuino. Quizá su manera de actuar nos haga perder la paciencia, pero es conveniente darle la oportunidad de sentirse de un modo u otro. Cuando quiere algo de verdad no podemos infravalorar su sentimiento.

Es común que los padres llevemos la mayor parte de la carga en estos casos. Por lo general, se trata de un proceso que se desarrolla porque lo hemos permitido. Sin embargo, los especialistas nos quitan a los padres un poco de responsabilidad afirmando que estas rabietas son propias de su desarrollo y son incluso necesarias. Si somos positivos aprenderemos a identificar las cosas buenas que este tipo de conductas conllevan de manera implícita.