La anestesia raquídea y su influencia en el parto

Francisco María García 13 marzo, 2018
La anestesia en el momento del parto tiene muchos beneficios y diferentes modalidades. La llamada raquídea o intradural es una de las más utilizadas.

La anestesia raquídea se utiliza principalmente en los partos para anular el dolor. Todas las madres tienen un cierto nivel de ansiedad que aumenta a medida que se acerca el día clave. Afortunadamente ha habido importantes avances en medicina que facilitan las cosas. Para la tranquilidad de la futura mamá, es preciso contar con la información suficiente.

Existen diferentes tipos de anestesia que los médicos utilizan, según lo consideren adecuado para cada caso. Los tipos más conocidos de anestesias son:

  • General
  • Epidural
  • Local
  • Raquídea

El objetivo que estas anestesias tienen en común es calmar el dolor en las personas, pero cuando las cirugías son importantes se necesita que cumplan otras funciones. Además, según sea la cantidad y el tipo de medicamento que se utiliza, se llega hasta la propia amnesia para que no haya consciencia ni dolores.

En un parto natural, la anestesia raquídea básicamente inhibe el dolor; en los casos de cesárea, lo que hace es inhibir las contracciones que se dan en el útero. Después de 15 minutos de su utilización, las partes medias e inferiores del cuerpo pierden total sensibilidad. Se produce un bloqueo de estímulos nerviosos, por lo que existe imposibilidad de sentir y de movilizarse.

Técnica de la anestesia raquídea

El paciente se coloca en posición decúbito o lateral. Con previa esterilización de la aguja, se la coloca directamente en la médula espinal. El anestesista debe buscar el punto exacto entre dos vértebras lumbares. En ocasiones, puede variar la posición de la aguja, según sea el efecto que se desea conseguir.

Una vez colocada, se introduce un anestésico local que atraviesa la piel, el tejido celular y los ligamentos hasta llegar al líquido cefalorraquídeo. La estructura queda anestesiada y los estímulos dolorosos no tienen acceso al cerebro.

La paciente debe mantenerse inmóvil durante el proceso para evitar lesiones. De igual forma, si la futura mamá manifiesta un dolor exagerado durante la inyección, debe frenarse el proceso porque podrían existir riesgos relativos al área seleccionada.

En un parto natural, la anestesia raquídea inhibe básicamente el dolor.

Beneficios de la anestesia raquídea

Entre los diferentes tipos de anestesia, la anestesia raquídea es una de las que menor cantidad de medicamentos utiliza, por lo que el organismo no está invadido por tóxicos. No es dañina para ningún órgano y mucho menos para la lactancia.

La raquídea es una anestesia que hace efecto en menor tiempo que la epidural, lo que es muy positivo en casos de urgencia en los que cada minuto es oro. Por otro lado, la durabilidad es inferior a otras y la madre se recupera más rápidamente. El cuidado del recién nacido no se verá influenciado por presencia de anestesia.

Para la paciente también es conveniente la anestesia raquídea, porque no se necesita el catéter colocado; solo un pinchazo es suficiente para que haga efecto.

“La anestesia raquídea no es dañina para ningún órgano y mucho menos para la lactancia”

Posibles efectos adversos

Solo en algunos casos se han identificado ciertos efectos secundarios, pero no conllevan gravedad. Entre los síntomas de una mala reacción a la anestesia, es posible mencionar:

  • Cefaleas y migrañas intensas
  • Lumbalgia
  • Daño nervioso
  • Reacción alérgica
  • Infección
  • Dificultad para orinar
  • Disminución de presión sanguínea
Tanto la anestesia raquídea o intradural como la epidural son muy utilizadas en los partos.

Una experiencia positiva en el parto

Tanto la anestesia raquídea o intradural como la epidural son muy utilizadas en los partos. La gran diferencia está en que la raquídea es una única inyección y atraviesa con aguja fina por debajo de la médula. El bloqueo es completo y puede definirse la duración de la misma.

Si la futura mamá ha realizado todos los controles médicos y conoce su estado de salud, estará muy segura con la anestesia raquídea. Siempre que no sufra de alergias a los anestésicos, no hay riesgos por los cuales debiera rechazarse su aplicación.

Seguramente el profesional que evalúa el estado explicará el procedimiento y elegirá lo más conveniente. Siempre se busca que el parto sea saludable y se convierta en la mejor experiencia vivida; al fin y al cabo, tanto el parto natural como por cesárea tendrán como consecuencia una nueva vida.

Lo mejor es la situación que se produce cuando se ve que el bebé ha nacido a partir de un parto sin dolor.

A pesar de todo, existen mujeres que aún insisten en no utilizar ningún tipo de anestesias en los partos naturales. Cada persona conoce sus propias características y tiene su derecho a elegir.

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