5 errores que los padres cometen durante el primer año

María José · 18 febrero, 2017

Parece que el primer año de vida de un bebé es el más fácil para los padres porque el bebé solo duerme y come. Pero nada más lejos de la realidad, puede ser el año más complicado en la crianza de los pequeños y además, es bastante crucial porque los primeros meses de vida de los bebés son muy importantes para el desarrollo futuro de los pequeños. Es importante conocer algunos errores que cometen los padres durante el primer año, para evitarlos. 

Errores que los padres cometen en el primer año del bebé

1. Asumir que la lactancia será algo fácil

No es buena idea asumir que la lactancia es algo fácil o que se establecerá de forma natural. Muchas madres tienen dificultades para amamantar y se sorprenden que no es tan fácil como se lo habían contando. Si tu bebé tiene dificultades para amamantar, sientes dolor en el pecho o en los pezones o te preocupas por la frecuencia en la que tu bebé se alimenta, deberás acudir a un profesional de la lactancia para que te asesore. 

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Si puedes amamantar y quieres hacerlo será estupendo, solo tendrás que buscar las mejores formas y estrategias para hacerlo y que tu bebé esté bien alimentado. Pero si decides no amamantar o no puedes hacerlo por el motivo que sea, no te sientas culpable, hay muchas leches de fórmula en el mercado que te ayudarán a alimentar a tu bebé y que crezca fuerte y sano.

2. No tener unas rutinas diarias

Las rutinas son importantes para los niños, pero también para los bebés recién nacidos. Pero además de ser importantes para ellos, también son importantes para ti porque te ayudarán a organizar mejor tu tiempo. Aunque no esperes unas rutinas muy estrictas ya que los bebés tienen un reloj interno bastante impredecible. Lo ideal es empezar a conocer a tu bebé para saber cómo debe ser vuestras rutinas diarias y nocturnas.

Ten en cuenta que cuando se trata de la crianza de un niño o niña menor de un año, las rutinas rara vez funcionan como un reloj exacto. Justo cuando pienses que has encontrado la rutina perfecta, tu bebé puede empezar con la dentición, puede coger un resfriado o que ocurra cualquier otra cosa que te obligue a que tengas que hacer un reajuste en vuestras rutinas diarias.

3. Confiar en todo el mundo para los consejos de salud del bebé

Los padres a menudo toman como fiables los consejos médicos sugeridos por amigos, familiares, vecinos u otras madres de Facebook o redes sociales. Aunque sean consejos bien intencionados no significan que sean veraces o adecuado. El hecho de que un amigo te diga que uses aspirina con tu bebé para tratar la fiebre de tu bebé, no significa que sea algo seguro (de hecho es muy peligroso).

Aunque los consejos pueden tener buenas intenciones, lo mejor es acudir al médico o pediatra, es decir, a un profesional de la salud para poder hacerle las preguntas necesarias o para mostrar tus preocupaciones acerca de la salud de tu hijo. En ocasiones puedes sentir que tantas opiniones de diferentes personas pueden llegar a ser contradictorios o confusos. 

4. Iniciar los sólidos demasiado pronto o demasiado tarde

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Iniciar la dieta en el bebé con alimentos sólidos demasiado pronto o demasiado tarde, también es un error común en los padres. Los alimentos sólidos deben introducirse en la dieta de un bebé cuando tiene entre 4 y 6 meses. En este tiempo los bebés desarrollan una coordinación oral-motor para mover el alimento sólido de la parte frontal a la parte posterior de la boca y así poder tragar.

Los bebés nacen con una reserva de hierro que les dura unos seis meses, por lo que este es el tiempo para iniciar después el consumo de alimentos naturales. Si inicias demasiado pronto la alimentación con sólidos existe el riesgo de asfixia, problemas gastrointestinales o que el bebé suba demasiado de peso. Si en cambio empiezas demasiado tarde, puede hacer un riesgo de desaceleración del crecimiento o deficiencias nutricionales.

5. No vacunar a los bebés

Muchos padres piensan que no es necesario vacunar a los bebés ni a los niños. Las inmunizaciones protegen al bebé y también a otros niños que estén a su alrededor de adquirir enfermedades que amenazan la vida. Los beneficios de vacunar a los bebés superan con crecer cualquier pequeño riesgo de efectos secundarios. La elección de no vacunar es un problema creciente.